Mirador político

La guerra de los mundos

Evidentemente la economía nacional y la mayoría de los medios no comparten el mismo mundo. Donde el Gobierno considera que está colocando los fundamentos de un desarrollo duradero, el periodismo ve profundizarse una tragedia social de pobreza y marginación consecuencia de la indiferencia y “crueldad” del presidente Javier Milei.

Las opiniones de ambas partes son contradictorias hasta el ridículo, pero la economía, que procede por hechos y no por palabras, sigue estable. El Banco Central sigue comprando dólares (10 mil millones a esta altura del año), la cuenta corriente exterior es positiva con holgura, se sigue pagando la deuda demencial y apremiante que dejó el dúo Fernández, la recaudación crece y la famosa “restricción externa” parece haberse esfumado. Además, la inflación va para abajo.

¿Dónde están los que criticaban la política monetaria? ¿Dónde los que exigían una devaluación? ¿Dónde los que decían que el dólar estaba atrasado? ¿Los que se creían muy pícaros pronosticando que Milei se derrumbaba en tres meses? Callados, en la tribuna.

 

Ante esta realidad, los medios que intentaron hasta hace un par de semanas -fallidamente- generar un caos artificial armado con denuncias sobre corrupción y enfrentamientos en el seno del Gobierno, ahora hablan de un cambio de “clima”. Otros, directamente dicen que este Gobierno no es el mismo de los dos últimos años y medio. Macaneos.

Con nula seriedad formulaban sus vaticinios a partir de encuestas que aparecen cada vez menos, aunque hay todavía consultoras que miden la “desilusión” de los votantes de Javier Milei. Son mediciones que cuantifican volátiles cambios de humor como la incertidumbre, la angustia, la tristeza y el miedo. Encuestas, créase o no, diseñadas para revelarnos los más íntimos desvíos en la conciencia de millones de votantes.

Pero los sectores de peso de la oposición descreen de estas extravagancias. Por ejemplo, los dirigentes del peronismo que no compran que las campañas mediáticas en contra del gobierno libertario sean efectivas para allanarles el camino al poder.

En ese sentido resultó ilustrativo el contrapunto entre dos dirigentes de CABA sobre el objetivo central del peronismo en las presentes circunstancias. Mientras Víctor Santamaría, del gremio de los porteros, llamó a militar el indulto de Cristina Kirchner, Juan Manuel Olmos sostuvo que el indulto no era “un programa de gobierno” y llamó a la “autocrítica” y a “recuperar el rumbo”. Pidió, asimismo, considerar la cuestión fiscal desde un punto de vista técnico, no ideológico.

Los dichos de Olmos suponen una vuelta a la realidad. No hay dos mundos, sino uno: el de la economía como consideración prioritaria para cualquier campaña. La de los medios es una “realidad” construida sobre el viento. Es cambiante y nada se puede fundar sobre los variables intereses de los “comunicadores”.

Se dice que en todas las guerras la primera víctima es la verdad. En la presente, la verdad de los hechos parece haber comenzado a prevalecer al escándalo amplificado por el periodismo, menos interesado en restaurar la moral pública que en derrumbar un gobierno antisistema que, cuando no los descalifica, los ignora.