La extraña idea de bloquear a quienes bloquean

La doctrina militar dice que "si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará a la derrota".

Un sabio profesor y camarada en la Escuela Superior de Guerra nos recordaba este pasaje del famoso libro de Lewis Carroll en uno de los momentos más profundos y filosóficos de “Alicia en el país de las maravillas.”

El diálogo ocurre cuando Alicia llega a una bifurcación de caminos y le pregunta al Gato de Cheshire cuál debe tomar. Él le responde: "Eso depende en gran parte del sitio al que quieras llegar". Alicia responde; que no le importa mucho el sitio, el gato concluye: "Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes".

Esta frase es una poderosa metáfora sobre la importancia de tener un propósito o meta. Y así lo explicamos en nuestras clases y artículos:

* Claridad en la toma de decisiones: Sirve para entender que, si no tienes un objetivo claro, cualquier acción o decisión da lo mismo porque no te lleva a un lugar específico.

* Enfoque: En ámbitos como el planeamiento político y estratégico, se usa para recordar que primero hay que definir el "qué" (el destino/objetivo) antes de preocuparse por el "cómo" (el camino).

* Sentido de urgencia: Si sabes a dónde vas, puedes distinguir qué caminos te acercan y cuáles te alejan de tu meta. Sin un destino, podrías pasarte la vida dando vueltas sin avanzar realmente.

* Aceptación del azar: También sugiere que, si decides vivir sin metas, debes estar dispuesto a aceptar cualquier resultado al que te lleve el azar, ya que "siempre llegarás a alguna parte si caminas lo suficiente”.

 

¿Como relacionamos estos puntos para poder entender que sucede en Medio Oriente?

Sin un objetivo político claro, es imposible determinar el Estado Final Militar. Si el fin fluctúa (cambio de régimen vs. neutralizar misiles), el planificador no puede realizar un diseño operativo coherente. Esta ambigüedad impide identificar correctamente el Centro de Gravedad, que es la fuente de poder que permite alcanzar un fin específico.

Veamos los últimos sucesos:

Si Irán se niega a aceptar el acuerdo final ofrecido por Estados Unidos el sábado, Trump podría bombardear Teherán, reduciéndolo a la "Edad de Piedra", tal como prometió. O bien, podría reiterar su eficaz estrategia de bloqueo para estrangular una economía iraní ya debilitada e incrementar la presión diplomática sobre China e India, interrumpiendo así una de sus principales fuentes de petróleo.

Irónicamente, el enorme portaaviones USS Gerald Ford, que lideró el bloqueo naval venezolano, se encuentra ahora en el Golfo Pérsico tras una breve escala para reparaciones y descanso de la tripulación después de un incendio devastador. Ahora se une al USS Abraham Lincoln y otros buques de guerra importantes. Para llegar al Golfo Pérsico, tendría que atravesar el Canal de Suez, el Estrecho de Bab el-Mandeb y el Estrecho de Ormuz. Bab el-Mandeb está controlado por los hutíes y Ormuz por Irán. ¡difícil, no imposible!

La idea de levantar el bloqueo iraní del Estrecho de Ormuz bloqueando a Irán no proviene de algunos analistas como John Solomon y Jack Keene: “La idea de un bloqueo naval fue propuesta por primera vez la semana pasada por el general retirado Jack Keane, uno de los principales estrategas militares del país”.

“Si la guerra se reanuda, y tras debilitar suficientemente los recursos militares que le quedan a Irán, el ejército estadounidense podría optar por ocupar Kharg o destruirla”, escribió Keane en un artículo para el New York Post. “Alternativamente, la Armada estadounidense podría imponer un bloqueo naval, cortando la vital ruta de exportación de Teherán”.

“Si conserváramos la infraestructura de Kharg pero tomáramos el control físico de la zona, tendríamos un dominio absoluto sobre el petróleo y la economía de Irán”, añadió. “Esta sería la herramienta definitiva que necesitaríamos para apoderarnos de su ´polvo nuclear´, es decir, sus reservas de uranio enriquecido, y eliminar sus instalaciones de enriquecimiento”.

Con respecto a: “poner las botas” en el terreno iraní, ya nos referimos en nuestro artículo en La Prensa, donde explicamos la prueba A-F-A, para estas opciones.

Cualquier intento de bloquear a Irán requeriría el uso de la fuerza para impedir que los barcos indios, chinos y rusos entraran en los puertos iraníes.

Esto también implicaría una menor oferta de petróleo para los mercados mundiales. Históricamente, los bloqueos marítimos tardan muchos meses, sino años, en surtir efecto. Esto es mucho más tiempo del que Trump tiene para sobrevivir políticamente.

 

RIESGOS DE FRACASO

Los analistas John Mearsheimer y Douglas Macgregor sostienen que un bloqueo naval a Irán conlleva altos riesgos de fracaso, una posible guerra con China y graves consecuencias económicas globales, argumentando principalmente que el poder aéreo y naval son insuficientes para alcanzar los objetivos estratégicos. Mearsheimer califica la medida como un peligroso error estratégico sin salida, mientras que Macgregor advierte de una represalia inminente y el colapso de la estabilidad regional.

Otros analistas geopolíticos destacados, en particular de la escuela realista, comparten esta visión crítica haciendo hincapié en los riesgos estratégicos y las "trampas" logísticas de una escalada militar con Irán.

 

UNIDAD DE OBJETIVO

Todo lo que hemos expuesto se relaciona directamente con el Principio de la Selección y Mantenimiento del Objetivo, que es considerado el "principio maestro" de la guerra.

La estrategia que estamos observando da la impresión de carecer de "Unidad de Objetivo". Al no haber un fin político estable, el planeamiento operativo se vuelve reactivo y fragmentado. Estamos describiendo un escenario donde el medio (el bloqueo) se convierte en el fin, olvidando que, según Clausewitz, la guerra es solo un instrumento de la política.

Cuando no se mantiene el objetivo, la doctrina advierte sobre tres peligros:

* Disipación de Esfuerzo: Las fuerzas (como el portaaviones Gerald Ford) se desgastan en tareas secundarias sin propósito claro.

* Pérdida de la Iniciativa: El enemigo (Irán o los Hutíes en Bab el-Mandeb) toma el control del ritmo del conflicto porque no hay un rumbo fijo.

* Ambigüedad en las Reglas de Enfrentamiento (ROE): Los comandantes en el mar no saben si deben escoltar barcos, disparar a petroleros chinos o simplemente patrullar.

 

RIESGOS Y ADVERTENCIAS

Cuando Jack Keane sugiere ocupar la Isla de Kharg, ignora que esa operación requeriría una "Masa" que actualmente está dispersa y una "Economía de Fuerzas" que EE. UU. ya no posee debido al desgaste crónico de su flota y de sus medios, en general. Además, agregamos, que, si lograran ocupar la isla de Kharg, sostenerla y mantenerla sería muy difícil y costoso, un buen planificador diría no es apto, no es factible ni aceptable.

Intentar ejecutar un bloqueo (que requiere persistencia y gran cantidad de buques menores) con portaaviones (diseñados para proyección de poder y ataque rápido) es como intentar usar un bisturí de alta tecnología para talar un bosque: es el medio equivocado para un fin mal definido.

La capacidad de Irán para proyectar una "disuasión por castigo" en el Estrecho de Ormuz constituye su verdadera fuente de poder. Confundir una vulnerabilidad crítica con el centro de gravedad conduce a una disipación ineficiente de los recursos, mientras que la pretensión de controlar el flujo energético global ignora lo que el pensador Stephen Walt describe como la inevitable resistencia de otras grandes potencias ante un comportamiento "hegemónico depredador" de la superpotencia.