La escritora fuera de serie

La enemistad de las cosas…

Por Silvina Ocampo

Eudeba. 448 páginas

 

Con el título de La enemistad de las cosas y otros cuentos la editorial Eudeba ofrece, en su colección “Serie de los dos siglos”, una nueva antología de relatos que acercan a lectores de hoy el singular universo literario de Silvina Ocampo (1903-1993).

Desde el libro inicial Viaje olvidado (1937) al póstumo Las repeticiones (2006), son algo más de 80 textos seleccionados que reflejan la insobornable originalidad de la “menor” de las hermanas Ocampo, la calidad de su prosa y lo peculiar de un territorio literario que, como se ha dicho tantas veces, no reconocía modelos ni influencias perceptibles.

La selección estuvo a cargo de María Julia Rossi, responsable también del prólogo, en el que se explica: “La presente antología está guiada por un afán de diversidad que ofrece un muestrario de las variaciones estéticas, de los tonos y de las tramas que Ocampo desplegó a lo largo de los años”.

A ese criterio central Rossi agregó la premisa del cambio “en sus muchas formas”. “Atender al cambio como tema, como estrategia, como principio constructivo, interno o comparativo, textual o formal, puede constituir una perspectiva para comprender a Silvina Ocampo como una artista que somete sus materiales estéticos a una constante transformación”, observa.

Descubrir o releer muchos de estos cuentos es una experiencia fascinante. Por lo tanto, queda a criterio de cada lector construir su propio canon, animarse a emprender la selección de la selección.

En principio no dejan de impresionar obras maestras por su juego sibilino entre puntos de vista como “Visiones”, “El diario de Porfiria Bernal” o la nouvelle “El impostor”. También se destacan los relatos redondeados en su trama fantástica o trágica, como “La casa de azúcar” o “El vestido de terciopelo”.

Y luego se ubican muchos otros, sujetos como los demás a sesudas interpretaciones posteriores de la crítica, pero que tal vez hayan nacido a partir de bromas inspiradas por hábitos, modismos o situaciones convencionales que la sensibilidad irónica de Silvina Ocampo elevó con su ingenio al paroxismo o el absurdo.

Algunos ejemplos de esa categoría, siempre refrescante y misteriosa, podrían ser la abusiva fiesta de cumpleaños en “Las fotografías”, el patológico lazo entre señoras y sirvientas que recorre “Las esclavas de las criadas” y la impaciencia, llevada al extremo de la autofagia, que se apodera de la protagonista de “Malva”.

No es posible soslayar el delirio humorístico de “Los celosos”, con la inolvidable Irma Peinate, ni tampoco dejar de conmoverse con “Los enemigos de los mendigos”, un relato estremecedor, escrito a imitación de una poesía, que tal vez se inspiró en experiencias de la infancia de la autora.

El prólogo de Rossi cumple la tarea de delinear las líneas generales de la vida y la obra de Ocampo, reflexiona sobre sus procesos creativos y analiza la variable recepción crítica que motivó a lo largo de las décadas.

En cuanto a ese último punto, es revelador que uno de los apartados se refiera al feminismo, real o atribuido, de una escritora que cada vez que fue consultada, siempre rechazó su adhesión a tal movimiento, hoy hegemónico en el mundo literario y académico de buena parte del planeta.