En el marco del IV Congreso Internacional de Artes "Revueltas de Arte" (RDA.IV) realizado en la Universidad Nacional de las Artes (UNA), se abordó la relación entre danza, tecnología y percepción. Bajo la ponencia “Calibrar la percepción: programación y prácticas corporales en la creación escénica”, las especialistas del equipo de Investigación en Tecnología Aplicada a la Danza (InTAD), Laura Lorena Feijoó y Sofía Gatti, expusieron sobre los desafíos estéticos y técnicos al integrar tecnología interactiva en el movimiento escénico.
AJUSTAR EL MOVIMIENTO A LA MIRADA DE LA MAQUINA
En la creación escénica interactiva, los dispositivos de captura de movimiento y sensores suelen mediar a través de programas como Isadora, Ableton, X Essence o iCloud. Sin embargo, según explicó Sofía Gatti, los software operan con modelos predeterminados (esqueletos digitales estandarizados) que obligan a los intérpretes a modificar sus gestos orgánicos para que la tecnología logre captar y traducir la acción deseada.
"Vos no movés el brazo libremente como quisieras expresarlo; lo movés en función de cómo lo va a captar ese sensor y ese programa. Modificás tu movimiento para que la respuesta sea la que querés obtener", señaló Gatti.
Esta mediación influye directamente en el resultado coreográfico: si un dispositivo no registra sutilezas, los creadores terminan adaptando la propuesta a gestos más amplios y detectables, transformando la dinámica estética original, graficó.
DECISIONES HUMANAS
Laura Lorena Feijoó, por su parte, enfatizó la importancia de la intencionalidad humana en la toma de decisiones técnicas.
"Tratamos de romper el dualismo entre máquina y cuerpo: siempre hay decisiones humanas por detrás. La autoría se mantiene. Para nosotras, calibrar es traducir y negociar entre un saber corporal y parámetros técnicos", afirmó.
Asimismo, las investigadoras remarcaron que la tecnología forma parte del desarrollo humano y altera la propia percepción corporal. En un proceso de creación colaborativa, los intérpretes y programadores entran en un circuito de ensayo y error en el que la sensibilidad corporal se va reconfigurando.
“Entonces nuestra hipótesis constituye una práctica corporal y colaborativa entre los interpretes y programadores negocian la traducción de lo estético y parámetros técnicos. Estamos calibrados socialmente, y en este caso específico hay una producción técnica de sensibilidad corporal que se va gestando en la medida en este caso con Isadora vamos haciendo y haciendo”, explicó Gatti.

LA RELACION CON LA TECONOLOGIA
“Nosotras creemos que la percepción también se modifica. Cambian las formas de percibir, no solo las de mirar. Ya no prima únicamente la mirada contemplativa, como ocurrió en su momento con la pintura. Eso sucede porque las formas tecnológicas han cambiado y nosotros mismos somos tecnología: habitamos el mundo a través de una relación técnica, geométrica y matemática con los demás”, dijo Laura Lorena Feijoó.
Por su parte, Gatti manifestó que “estamos cada vez más atravesados por la tecnología. Atraviesa desde nuestros estados de ánimo hasta la forma en que percibimos los espacios, la ciudad, la calle y los vínculos”.
Feijoó, en ese marco, explicó que “desde la fotografía, la radiotelefonía y la televisión hasta la interactividad, los celulares y los diversos dispositivos, cambian también los procesos de creación y de co-creación. Siempre creamos con el otro; no coincido con una mirada puramente contemplativa. Desde Caravaggio o Velázquez, siempre hay un otro que interpreta. Lo que ahora se pone en foco es que nos hace falta algo más, justamente porque el espacio-tiempo ha cambiado. Esos tiempos de aceleración y de percepción más abierta, rizomática y en red hacen que sintamos una necesidad sensible y netamente estética de crear de otra manera”.
DEJAR DE SER INGENUOS
Según Gatti, “tenemos que dejar de ser ingenuos frente a la tecnología. Hay que empezar a conocer qué hay detrás de las herramientas: ¿qué cosas tiene este celular que llevo en la mano? ¿Cuántos sensores posee? ¿Qué posibilidades me brinda que no estoy usando o que desconozco? Se puede hacer música con esto, pero ¿de qué manera?. Hubo un universo que se abrió en su momento con la movida del hackeo, porque todo nos viene demasiado encorsetado: la aplicación predeterminada para una cosa u otra. Hoy, muchas veces con la ayuda de la inteligencia artificial que te enseña a programar o a desarrollar tus propios proyectos, podemos desarticular lo que ya viene armado y expandir el abanico de posibilidades de los objetos que poseemos. No se necesita la última tecnología para crear. Se puede usar un teléfono considerado descartable y realizar una obra de música o de danza. Sin embargo, nadie te lo dice, porque el sistema impone que hay que comprar siempre el último modelo. Hay que romper con la sola utilidad de la tecnología para llevarla hacia un terreno estético. No hay que pensar de manera encasillada, sino acercarse a las cosas casi como un niño, desde el asombro: probar qué pasa si lo desarmo o si lo utilizo de otra forma”.
En definitiva, según planteó Feijoó: “Se trata de desnaturalizar el uso cotidiano”.
