Ecos de los setenta

La batalla cultural que brilla por su ausencia

Por Rodrigo Alejandro Caro Figueroa *  

El presidente Javier Milei inauguró el pasado jueves el V Encuentro Regional del Foro Madrid en Santiago de Chile con un discurso que incluyó fuertes definiciones ideológicas, duras críticas a la izquierda y un acertado recuerdo del "valor inmenso de dar la batalla cultural", una idea que haría bien en poner en práctica en nuestro país para no dejarla solo en declamaciones.

Como parte del recorrido histórico que propuso en su discurso para entender la encrucijada actual en la región, Milei reivindicó, por ejemplo, la derrota que sufrió el proyecto revolucionario marxista en los años setenta.

Esta toma de posición debe serle reconocida por lo infrecuente que resulta en nuestra clase política. Lo que llama la atención es la falta de coherencia que hay hasta ahora entre esas palabras y los actos. Porque, de este lado de la frontera, lo cierto es que los militares que enfrentaron precisamente esa guerra revolucionaria que ahora reivindica permanecen presos y olvidados, aun si ya son ancianos y enfermos, y aun si están confinados en condiciones ilegales y bajo procesos largamente denunciados por sus irregularidades y vicios de nulidad en los presentes juicios de la venganza.

FALSA LEGITIMIDAD

Demuestra el Presidente saber, como dejó claro en su discurso, que este no es meramente un asunto del pasado. Hay un hilo conductor que se preocupó por resaltar entre la violencia revolucionaria de aquellos años y la que soportó Chile entre 2019 y 2020, como la hay también con los actuales intentos de desestabilización, de generar pánico y de infundir terror en la población con milicias, y las mentiras de los medios de comunicación.

Que los medios y las universidades trabajan para la izquierda socavando y vilipendiando al que disiente es una realidad innegable. Tan innegable como el hecho de que la izquierda construyó su falsa legitimidad luego de años de adoctrinamiento.

"La izquierda —dijo Milei— a nivel regional está organizada desde hace décadas. Desde los tiempos en los que las guerrillas entraban con el régimen cubano para llevar su cáncer por todo el continente. Tras la caída de la Unión Soviética, esa izquierda se reorganizó con el Foro de San Pablo para rearmar su estrategia y tomar el poder por la vía democrática en lugar de la lucha armada".

Por tanto, la comprensión de que es necesario dar esa batalla cultural, como ya lo había anunciado en su campaña electoral, es un primer paso importante. Y la afirmación de que vio lo que pasó con Macri, y que aprendió la lección, es un segundo paso prometedor. Todos recordamos que Macri insinuó meterse con este tema y luego se replegó atemorizado ante la izquierda.

Pero la convicción de Milei de que "América Latina está despertando porque tiene políticos con el coraje para llamar a las cosas por su nombre y para decirle Mal al Mal y Bien al Bien" es más discutible. Porque, hasta ahora, al menos, no hubo aquí mismo en nuestro país decisión política para revisar y poner freno a esas ilegalidades antes mencionadas que se siguen cometiendo con los militares mientras estos van muriendo. Y no hay tal decisión porque antes que eso no hay, precisamente, voluntad para llamar a las cosas por su nombre.

En la teoría, pareciera que eso se ve con claridad. "Estamos en una batalla que nos excede a cada uno de nosotros y a nuestras naciones", exclamó con fuerza Milei. "Es una batalla a nivel global entre el Bien y el Mal. El Bien encarnado por quienes comparten el respeto por la vida, la libertad y la propiedad, por lo Bueno y lo Bello, por los logros de nuestro pasado y por la cultura en la que crecimos e hizo grande a Occidente. Mientras que el Mal está encabezado por la izquierda radical y el terrorismo, cuyo objetivo es barrer con nuestro modo de vida mediante la violencia y la propaganda. Es una batalla existencial que está por resolverse", abundó.

TERRORISTAS IMPUNES

Palabras fuertes, otra vez, pero que todavía no tienen demasiada consecuencia, porque acá los terroristas de entonces siguen impunes y caminan libremente por la calle. Dictando, incluso, lo que se debe hacer o lo que no se debe hacer. Como, por ejemplo, revisar la justicia de esos procesos de la venganza.

Lo que el Presidente ofreció como consejo a los otros líderes reunidos en el Foro de Madrid celebrado en Chile es, en definitiva, exactamente lo que se espera de él: "hace falta demostrarle a la población que hay voluntad política para llevar adelante ese giro de timón que la mayoría silenciosa demanda".

* Centro de Estudios Salta.