“La agenda comercial entre Argentina y Brasil la fijan los empresarios”
El discurso explosivo de Javier Milei en San Pablo, criticando al presidente Lula, complica aún más la ya desgastada relación entre Buenos Aires y Brasilia. “Los negocios van por un lado y la diplomacia por el otro”, aclara el economista Gustavo Segré. El lado B del pacto Mercosur-Unión Europea: la industria corre riesgos.
En las redes sociales prolifera una irónica dinámica construida en base a imágenes adonde se contrasta la expectativa frente a la realidad. La construcción, lúdica por excelencia, mueve a risa, invita al sarcasmo. ¿Pero qué ocurriría si la aplicáramos de manera imaginaria a la relación que mantienen Argentina y Brasil?
* Expectativa: una relación política y comercial virtuosa construida sobre una agenda común consensuada. Libre flujo de mercancías en el contexto del Mercosur. Una visión geopolítica compartida desde nuestra localización sudamericana. Fortaleza ganada a partir de la operación conjunta, más allá de las potenciales diferencias ideológicas. Largo plazo, políticas de Estado.
* Realidad: relaciones políticas inexistentes a partir de las profundas diferencias ideológicas de ambos presidentes. Empresarios que diseñan por sí mismos la hoja de ruta comercial sin el soporte ni la visión estratégica de los estados. Individualismo, debilidad frente al resto del mundo. Dificultades para profundizar el intercambio.
Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y, sin embargo, el vínculo actual es como un puente de madera con tablones podridos, sostenido por dos cuerdas deshilachadas. A ese puentecito Javier Milei le aplicó una carga de dinamita y, sin mayores miramientos, apretó el detonador.
Las preguntas surgen a borbotones cuando se piensa en el futuro de la relación de ambas naciones y, sobre todo, cuando se proyecta el destino del Mercosur frente a un gigante como la Unión Europea. Las ácidas críticas de Milei sobre la figura del presidente brasileño, Luiz Inacio Lula Da Silva, dejarán huella.
El economista y analista argentino Gustavo Segré, radicado en San Pablo, es administrador de empresas en ambos lados de la frontera. Desde su experiencia traza un panorama de la situación en un año marcado en rojo por las elecciones presidenciales en Brasil.
-¿Cuánto más puede deteriorar el discurso de Milei las ya desgastadas relaciones entre Argentina y Brasil?
-Me parece que la declaración de Milei puede complicar un poco la relación, sobre todo por la proximidad ideológica con Donald Trump, que hoy es un enemigo declarado de Lula, y Lula de él. Hay una cuestión electoral en el medio y hay una cuestión ideológica en el medio. Entonces sí, creo que no ayuda y puede deteriorarla. La relación no era mala, prácticamente no existía. Diplomáticamente hablando, no existía.

HOJA DE RUTA
-¿La economía y los negocios prescinden de la pirotecnia verbal política? ¿Van por otro camino?
-Los negocios van por otro lado de la diplomacia. No hay un CNPJ (Registro Nacional de la Persona Jurídica) o un CUIT de Brasil y la Argentina que hace que ese CUIT importe o exporte. Las empresas exportan o importan y están en territorios como si fuera Argentina o Brasil. No es una exportación de un país y sí de sus empresas. Entonces no afecta en nada.
-¿Sufre el sector privado la falta de una agenda binacional?
-No me parece. La agenda es hecha directamente por los empresarios. Yo administro empresas que están en los dos países y diría que la agenda la hacen los hombres de negocios. No hay una necesidad de una agenda vinculada o única. Sobre todo porque no hay una política diplomática unificada. Entonces va Brasil a tratar de vender, va Argentina a tratar de vender pero no hay ninguna expectativa de decir bueno, ahora que los gobiernos pueden estar mejor, voy a vender más. No aplica eso.
-Dado que Brasil es nuestro principal socio comercial, ¿cómo debería ser una agenda económica de sesgo complementario? ¿Dónde habría que poner el foco?
-Yo fui consultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para convergencia regulatoria. Diría que esa es la mayor asignatura pendiente que tiene el Mercosur. Por ejemplo, si un brasilero va a la Argentina tiene que llevar el adaptador para enchufar el celular o el secador de pelo. No hay una conformidad que permita que si un producto está registrado en la Argentina, automáticamente esté registrado también en Brasil. No me refiero a las marcas sino a las autorizaciones de vigilancia sanitaria, Anmat, Anvisa en Brasil. Esa es para mí la principal materia pendiente entre ambos países en el contexto del comercio exterior.
-¿Qué lectura hace del déficit argentino en el intercambio con Brasil?
-El déficit comercial tiene que ver con una falta de política industrial de muchos años. Donde dejamos de mandar productos con valor agregado para enviar productos con menos valor agregado. La lógica comercial indica que la Argentina tendría que tener un superávit comercial por el tamaño del mercado. Brasil tiene 47 millones de consumidores de clase media y alta. Es prácticamente una Argentina. Sin embargo, no consigue vender más de lo que está vendiendo. Y eso es por pura falta de productividad. La industria argentina está hoy bastante castigada porque se abrió la importación y muchas empresas argentinas que exportaban hacia Brasil hoy no tienen precio o calidad para vender en el mercado brasilero. Entonces Brasil empezó a comprar en otros mercados y Argentina perdió mucho peso dentro del porcentaje que ocupaba en esta plaza. En el 2000 el 11% de las importaciones brasileñas venían de la Argentina. Hoy es el 3,3%.
ELECCIONES
-¿El triunfo de Flavio Bolsonaro podría abrir una agenda más flexible en términos de acuerdos comerciales en el contexto del Mercosur?
-Sí, si Flavio Bolsonaro gana seguramente va a tener muchas más ventajas en términos bilaterales porque ideológicamente está mucho más cerca de Milei. Hoy es uno a la derecha y otro a la izquierda. No se hablan. En un barrio, si vos no te llevás bien con tu vecino no lo invitás al cumpleaños, no lo saludas tampoco. En el caso de Flavio y Milei serían mucho más próximos ideológicamente y eso ayudaría a los negocios.
-¿Impacta ya en el bloque la paulatina puesta en vigencia del pacto con la Unión Europea?
-Sí, poco pero sí. Las exportaciones del bloque para la Unión Europea aumentaron. Sólo que hay algunas restricciones. En proteínas, la Unión Europea le aplicó a Brasil algunas restricciones. El problema no lo veo en este corto plazo, lo veo cuando comiencen a bajarse los aranceles para que productos europeos puedan venir al Mercosur. Si el Mercosur no mejora en la competitividad podemos llegar a tener problemas en la industria. En el agro no, pero en la industria sí.
-Algunos especialistas ven en los aranceles impuestos por Estados Unidos a Brasil una presión en la previa a las elecciones. ¿Qué opina al respecto?
-No estoy de acuerdo. No tiene nada que ver con el tema elecciones. De hecho, electoralmente hablando ese tarifazo que Estados Unidos le aplica a Brasil perjudica a Flavio Bolsonaro y favorece a Lula. Inclusive esto viene siendo negociado desde hace más de un año y el gobierno brasilero no mandó a nadie a la audiencia pública a la que sí fue Flavio Bolsonaro para pedir que no fuera penalizado Brasil. El Gobierno de Lula mandó un veedor, un veedor para ver qué hacía el otro. Resultó en nada. El tarifazo siguiente, de 12,5% -el anterior fue del 25%-, fue hecho porque Brasil compra productos de países que tienen algo parecido al trabajo esclavo. Así que no estoy de acuerdo con decir que esto fue hecho para influir en las elecciones.
-¿Tiene margen Brasil para forzar una tercera posición, equidistante de China y los Estados Unidos?
-No la tiene y ya escogió el lado, escogió a China. Lula no pierde oportunidad de criticar a Trump cada vez que puede. En todos lados aparece Lula criticando a Trump. Lamentablemente Brasil eligió el lado, sin necesidad porque podría estar tranquilamente trabajando con los dos.
-¿Cómo es el clima social antes de las elecciones? ¿Están dispuestos a dar la batalla cultural que propuso Milei?
-Está muy dividido. La sociedad brasileña está absurdamente polarizada. Es difícil encontrar un camino para una tercera vía. La contienda va a ser entre la izquierda y la derecha. Con la ayuda del Tribunal Superior Electoral, la izquierda; con la ayuda del Supremo Tribunal Federal, que es la Corte Suprema, la izquierda. Entonces va a ser un poco complicado para que en igualdad de condiciones se puedan disputar las elecciones. De hecho, el juez Alexandre de Moraes, que es un enemigo declarado de los Bolsonaro, prohibió un montón de cosas para Jair Bolsonaro, limita y cuestiona todo lo que hace Flavio Bolsonaro y muy probablemente tenga una injerencia dentro de las elecciones. Esto hará que las elecciones del 2026 sean las más importantes de los últimos años y las más tendenciosas en muchos años también.
ALCANZA LOS U$S 1.086 MILLONES EN 5 MESES DEL 2026
La balanza comercial, en rojo
Aunque las relaciones diplomáticas entre Argentina y Brasil están en punto muerto, lo cierto es que el Gigante continúa siendo el principal socio comercial de nuestro país. El intercambio es fluido en bienes y la balanza es favorable de manera contundente para Brasilia.
De hecho, en el último ciclo anual consolidado (2025), el flujo comercial total superó los u$s 31.190 millones, alcanzando una cifra récord en los últimos doce años.
El saldo históricamente tiende a ser deficitario para Argentina (rondando los u$s 5.200 a u$s 5.600 millones anuales de déficit en los períodos de alta demanda industrial), impulsado por la importación masiva de insumos industriales, autopartes y maquinaria.
De acuerdo a datos del año pasado, las exportaciones argentinas a Brasil alcanzaron la suma de u$s 12.800 millones (aproximadamente el 14,7% de todas las ventas externas que realiza Argentina al mundo), mientras que las importaciones sumaron entre u$s 18.200 y u$s 18.400 millones.
Durante los primeros cinco meses de 2026 (período acumulado de enero a mayo), los datos oficiales del Indec muestran la siguiente dinámica en el comercio bilateral: entre enero y mayo el intercambio redondeó la cifra de u$s 11.236 millones.

Argentina exportó por u$s 5.075 millones (un incremento del +2,9% respecto al mismo período del año anterior), mientras que importó por u$s 6.161 millones (una caída del -19,1% interanual). De esta manera el saldo comercial arroja un déficit para nuestro país de u$s 1.086 millones.
EXPORTACIONES
Las exportaciones argentinas hacia Brasil están fuertemente dominadas por dos sectores clave: el automotriz y el agroindustrial y alimentario.
El rubro automotriz representa más del 40-50% del total enviado, donde predominan las pick-ups y los utilitarios livianos de marcas líderes como Toyota Hilux y Ford Ranger. También se comercializan camiones de entrega y vehículos de carga, autos de pasajeros y SUV.
En el segmento de la agroindustria se imponen el trigo y la harina, siendo Argentina el principal abastecedor harinero. También se envía cebada, malta y cereales procesados, lácteos y productos alimenticios manufacturados.
En lo que hace a las manufacturas e insumos industriales, Argentina le vende aluminio primario y derivados, plásticos y polímeros sintéticos. También combustibles y energía (gas propano, butano licuado y energía eléctrica).
IMPORTACIONES
Por su parte, Argentina le compra a Brasil mayormente bienes de capital, insumos industriales intermediarios y tecnología aplicada.
Entre lo más destacado se encuentran los automóviles de pasajeros de gama económica/media, autopartes, motores y componentes mecánicos, además de vehículos pesados y tractores.
En el rubro Siderurgia y Minerales importamos hierro, acero y sus manufacturas para la construcción y la industria pesada. También ingresan maquinaria agrícola y equipos industriales.
