La ONU rechaza el plan de Israel para tomar el control de la ayuda humanitaria en Gaza
La ONU respondió este martes con un rotundo rechazo al plan de Israel de tomar el control de la ayuda en Gaza porque éste incumple los principios fundamentales de imparcialidad, neutralidad e independencia que deben regir cualquier operación humanitaria y la convierte en un medio para presionar aún más a la población.
Con esta iniciativa, Israel "busca eliminar el sistema de ayuda existente" y que los suministros entren en Gaza "bajo los condiciones que dicte el Ejército israelí una vez que el gobierno acepte reabrir los puntos fronterizos que llevan cerrados nueve semanas", comentó el portavoz de la agencia de Naciones Unidas que coordina la ayuda humanitaria (OCHA), Jens Laerke.
Sostuvo que este plan tiene el objetivo de "acentuar el control y las restricciones de la ayuda, que es lo opuesto a lo que se necesita".
El grupo islamista Hamás respaldó la postura de la ONU y las ONGs que operan en Gaza, que rechazaron en un comunicado conjunto el nuevo plan de Israel para reanudar la entrada de ayuda humanitaria y alimentos a la Franja palestina.
"Valoramos la posición de la ONU y de las organizaciones internacionales de rechazar cualquier acuerdo que no respete los principios humanitarios básicos, entre los que destacan la neutralidad, la independencia, la humanidad y la imparcialidad", indica Hamás en un comunicado este lunes.
"La única entidad autorizada a gestionar y distribuir la ayuda son las instituciones internacionales y gubernamentales pertinentes, no la ocupación o sus agentes", añade.
Además, Hamás denuncia que la asistencia humanitaria no debe convertirse en una "herramienta de extorsión política" ni estar sujeta a las condiciones impuestas por Israel.
Según el grupo, el mecanismo propuesto para la distribución de ayuda "representa una violación del derecho internacional" y "una abdicación de las obligaciones de la ocupación en virtud de la Convención de Ginebra".
Hamás también acusa a Israel de impedir intencionadamente la llegada de ayuda y de alterar el sistema de ayuda humanitaria. Según el grupo, estas acciones buscan generar "crear hambruna" y "agravar la crisis humanitaria" en Gaza.
El plan de Israel
El Gobierno israelí dio luz verde a implementar una nueva campaña militar para "ocupar y retener los territorios" de la Franja de Gaza, golpeada por las bombas israelíes desde hace más de año y medio, y a reanudar la entrada de ayuda a través de empresas norteamericanas para privar a Hamás de su acceso.
"El plan incluirá, entre otras cosas, la ocupación de la Franja, la retención de los territorios y el movimiento de la población de Gaza hacia el sur", dijo una fuente oficial israelí, pese a que el Ejército ya ocupa actualmente parte del sur del enclave con la reciente apropiación de la ciudad de Rafah.
La nueva hoja de ruta, aprobada de forma unánime por el gabinete de seguridad, deja atrás "el método de incursiones" que las tropas aplicaban antes del alto el fuego para dar paso "a la ocupación y permanencia" en los territorios de la Franja.
Además, incluye "ataques poderosos contra Hamás, acciones que ayudarán a lograr una victoria decisiva", agregó.
Algunos de los ministros más radicales del Ejecutivo israelí se mostraron este lunes muy satisfechos con este plan del que quisieron dar más pistas.
"Por fin vamos a ocupar la Franja de Gaza", dijo el ministro de Finanzas, el radical y colono Bezalel Smotrich, en una conferencia organizada por el periódico Besheva, uno de los que más ha abogado por la reocupación de la Franja desde el inicio de la ofensiva.
Asimismo, quiso dejar claro que las tropas israelíes permanecerán en la Franja con independencia de que se firme un nuevo acuerdo de alto el fuego con Hamás.
También el ministro de Cultura israelí, Miki Zohar, en una entrevista con el medio público israelí Kan, aseguró que el objetivo de esta nueva ofensiva es "la ocupación completa de la Franja", pese a que "ponga en peligro a quienes permanecen en cautiverio", en referencia a los 59 rehenes israelíes (24 de ellos vivos) que Hamás mantiene cautivos allí.
"Hamás se dará cuenta de que no le quedará más remedio que devolver a los rehenes y exiliarse de Gaza", agregó.
Este nuevo escenario aleja la posibilidad de que pueda llegar a corto plazo un nuevo acuerdo de tregua, ya que la principal exigencia de Hamás es la retirada total de las tropas del enclave palestino.
Otro de los asuntos que abordó ayer el gabinete de seguridad fue la reanudación de la entrada de la ayuda humanitaria (comida, medicinas y combustible), vetada por Israel desde hace más de dos meses, con un nuevo esquema que busca "evitar que Hamás tome el control de los suministros".
Israel pretende que se establezcan solo "cuatro o cinco" centros de distribución en el sur de Gaza, y potencialmente un centro adicional bajo el área militar de Netzarim (centro), una medida rechazada por todas las agencias de la ONU y oenegés en Gaza.
Este nuevo modelo israelí evita que la ayuda se almacene: unos 60 camiones entrarían a diario -una décima parte de lo que entró diariamente durante el alto el fuego- con paquetes de 20 kilos de ayuda humanitaria, mayormente alimento, los cuales serán recogidos por cabezas de familia.
Lo mismo ocurre con la comida caliente: esta solo podrá salir de los centros de distribución del Ejército, sin la existencia de cocinas comunitarias como hasta ahora dirigidas por oenegés como World Central Kitchen o panaderías como las antes apoyadas por el Programa Mundial de Alimentos.
"Es peligroso, ya que obliga a los civiles a acudir a zonas militarizadas para recoger raciones, lo que pone en peligro su vida, incluida la de los trabajadores humanitarios, a la vez que afianza aún más el desplazamiento forzoso", denunciaron en comunicado firmado por varios organismos.
Las oenegés aseguran temer brotes de violencia entre una población desesperada, además de arrestos arbitrarios en los puntos de distribución. Más de 400 trabajadores humanitarios han muerto, la gran mayoría por fuego del Ejército desde que comenzó la ofensiva en octubre de 2023, según las Naciones Unidas.