La Guerra del golfo e inestabilidad permanente

Según Juan José Borrel, la Geopolítica “es el conocimiento interdisciplinario que estudia la relación entre las configuraciones geográfico-espaciales y las acciones de poder de los actores políticos. Es tributaria de la Estrategia y se orienta según los intereses nacionales, por lo que sirve a la alta política de Estado”.
Sin duda, el gran pensador católico: Hilaire Belloc, tenía ese gran conocimiento “interdisciplinario”. Por ello creemos conveniente, en estos tiempos, volver a la lectura de sus obras. Especialmente en su libro “El campo de batalla”, nos permite pensar en explicaciones que van más allá de lo político o económico, entrar en el terreno de la geopolítica y más aún, pensar en el sentido trascendente y espiritual del hombre, su naturaleza y el choque de cosmovisiones y civilizaciones que hoy se están enfrentando.

LUCHA MILENARIA
Para Belloc, seguramente (y podemos coincidir con él) este conflicto no sería una novedad del siglo XXI, sino como un nuevo capítulo de una lucha milenaria con las siguientes claves, que intentaremos describir:
* Para este autor, el islam es una "fuerza indestructible" porque mantiene una doctrina simple y una fe profunda en lo espiritual. El autor vería a Irán no solo como un actor geopolítico, sino como el representante de una civilización que, a diferencia de Occidente, no ha perdido su alma religiosa.
* Otro factor, que el autor advirtió, es que la ventaja de Occidente se basa solo en "cañones y dinero" (como la que tiene EE. UU.) y que no sería permanente si Europa y sus aliados olvidan sus raíces espirituales.
* En su obra, Belloc define a esta región, la zona de Siria, Irán y Palestina como el "semillero de las religiones" y un puente estratégico donde siempre chocan las potencias mundiales.
* Un enclave de conflicto: Belloc entendería la existencia de Israel como la reinstauración de una presencia que altera el equilibrio de la región, convirtiéndola inevitablemente en el foco de fricción entre el mundo islámico y las potencias occidentales.
* Perspectiva histórica: En cierta medida Belloc interpretaría las tensiones actuales como una continuación de las Cruzadas o de los conflictos romanos, donde la posesión de esta tierra sagrada define quién tiene la hegemonía moral y cultural sobre la región.

AÑO DEL SEÑOR 2026: UNA NUEVA GUERRA DEL GOLFO
La teoría de las relaciones internacionales sostiene desde hace tiempo que la creciente interconexión entre los estados no está haciendo que el mundo sea más pacífico, sino más restrictivo. Ya en la década de 1970, académicos como Robert Keohane y Joseph Nye describieron un sistema internacional cada vez menos dominado por la fuerza militar y estructurado por redes de dependencia económica, tecnológica e institucional. En lo que definieron como un contexto de interdependencia compleja, el conflicto no desaparece, sino que se vuelve más arriesgado, porque atacar a un adversario a menudo también significa atacar la infraestructura de la que depende el funcionamiento de todo el sistema. Esta perspectiva formaba parte de la tradición del liberalismo internacional, según la cual el comercio, las instituciones y la cooperación económica pueden reducir el incentivo para la guerra. Así se habló del “El fin de la historia y el último hombre” (The End of History and the Last Man) en un libro de Francis Fukuyama de 1992. Fukuyama expone allí una polémica tesis: la historia, como lucha de ideologías, ha terminado, con un mundo final basado en una democracia liberal que se ha impuesto tras el fin de la Guerra Fría.
Sin embargo, los propios teóricos de la interdependencia enfatizaron que no elimina el conflicto. Al contrario, puede generar nuevas formas de rivalidad precisamente porque los Estados dependen cada vez más de recursos e infraestructuras compartidas. Por lo tanto, la interdependencia no es sinónimo de armonía, sino de vulnerabilidad mutua: cada actor puede ejercer presión sobre los demás, pero al mismo tiempo permanece expuesto a las consecuencias de sus propias acciones.
Ahora bien, ante la “guerra mundial por partes” (Cada vez más mundial y en más partes), esta reflexión resulta especialmente pertinente hoy en día. El sistema internacional parece estar atravesando una fase de creciente desorden, pero la propia interconexión de las dependencias económicas y de infraestructura que caracteriza a la globalización impone límites concretos a la destrucción total. Casi podemos decir que el mundo está entrando en una nueva era de inestabilidad permanente. Esto se va tornando “lo normal”, hoy aquí, mañana allá y así vivimos.
En Medio Oriente, a medida que el conflicto se intensifica, surgen indicios de que existen límites difíciles de superar. No se trata de límites morales ni de un retorno espontáneo a la cooperación, sino de limitaciones materiales, vinculadas a la interdependencia de los Estados, las economías y las infraestructuras, que dificultan cada vez más la transformación de la rivalidad en destrucción total. Son una especie de freno a la destrucción total.
En los últimos años, Medio Oriente ha demostrado repetidamente cómo los conflictos contemporáneos tienden a atacar infraestructuras estratégicas sin destruirlas directamente. Refinerías, puertos, oleoductos, redes eléctricas y plantas industriales sufren daños, pero rara vez son destruidas de forma irreversible. Se trata de una forma de escalada controlada, en la que la capacidad de infligir daños debe equilibrarse con la necesidad de evitar el colapso del sistema del que dependen los propios atacantes.
El Golfo Pérsico es el lugar donde esta interdependencia se manifiesta con mayor claridad. Las monarquías del Golfo no pueden permitirse una guerra total, ya que pondría en peligro la infraestructura de la que depende su propia supervivencia económica. Irán, por su parte, si bien adopta una estrategia agresiva, debe evitar comprometer permanentemente el equilibrio regional, puesto que su seguridad y economía también están ligadas a los mismos flujos de energía, finanzas, poder militar y comercio. Entre ellos hay diferentes niveles de interdependencia y complejidad.
Reitero para reflexionar y mantener el hilo del razonamiento: “la geopolítica es conocimiento interdisciplinario que estudia la relación entre las configuraciones geográfico-espaciales y las acciones de poder…”.

VULNERABILIDAD
En estos días también ha opinado en esta línea el profesor J. Mearsheimer: “Bueno, los Estados del Golfo son notablemente vulnerables. Quiero decir, en primer lugar, tienen solo un puñado de sitios petroleros donde procesan el petróleo y el gas natural líquido, etc; la infraestructura petrolera es simplemente muy vulnerable, estos son objetivos grandes y fáciles, y no hay duda de que los iraníes pueden destruir la infraestructura petrolera en todos los Estados del Golfo con relativa facilidad. Tienen los misiles balísticos de corto alcance y los drones para hacerlo. Pero el otro conjunto de objetivos que realmente importa son las plantas de desalinización; estos países en los Estados del Golfo dependen en gran medida del agua dulce que sale de las plantas de desalinización. Estaba leyendo el otro día que hay una planta de desalinización que da servicio a Riad, la capital de Arabia Saudita, y si destruyes esa planta, le quitas el 90% del agua de la que depende Riad. Y en general, parece que el país de Arabia Saudita depende en un 70% de su agua de las plantas de desalinización. En Kuwait la cifra es del 90%, en Omán la cifra es del 76%. Quiero decir, estos países dependen masivamente de las plantas de desalinización y del agua; no puedes vivir sin agua, solo piensa en eso. Así que tienes este conjunto vulnerable de objetivos, estas plantas de desalinización que los iraníes pueden destruir fácilmente, y luego tienes los sitios petroleros de los que hablé antes, que son pocos en número, fáciles de atacar y pueden ser destruidos. Puedes arruinar estos estados; podrías tomar, ya sabes, Abu Dabi y simplemente arruinarlo. Así que los iraníes tienen opciones realmente serias aquí. Y luego, si te diriges a Israel, no creo que Irán pueda hacerle eso a Israel, pero a medida que pase el tiempo y a medida que los israelíes se queden sin interceptores defensivos que puedan derribar estos misiles balísticos entrantes, la cantidad de daño que Irán puede hacer a Israel será muy grande. Y ya se ven pruebas de que los iraníes están golpeando a Israel, y ese golpe será mayor con el paso del tiempo.
Esta es la razón por la que es tan obvio que los iraníes tienen opciones reales; la idea de que tenemos dominio de la escalada (EEUU) y que podemos vencer a los iraníes a medida que subimos en la escalera de la escalada creo que es un argumento falaz. Ellos tienen, en cierto modo, una capacidad de destrucción asegurada; podrían destruir los Estados del Golfo y eso tendría un efecto profundo en la economía mundial, y seguramente el presidente Trump y sus asesores han comenzado a darse cuenta de eso, y esa es una de las razones por las que creo que están interesados en buscar una vía de salida ahora. Pero entonces la pregunta es cómo encuentras la vía de salida, y no creo que haya una vía de salida en este momento y creo que lo que harán es escalar; y pensarán que la escalada resolverá el problema”.

Reafirma entonces Mearsheimer, nuestra postura que hemos repetido en esta columna, tanto en Ucrania como en Irán: "Es fácil empezar una guerra, pero difícil terminarla", lo que confirma la complejidad de los conflictos.

LA PARADOJA ACTUAL
El mundo contemporáneo se basa en redes tan densas de intercambios, infraestructuras y dependencias mutuas que la destrucción total de un adversario conlleva el riesgo de destruir también el funcionamiento del sistema en su conjunto.
La paradoja de la fase actual reside en que el conflicto aumenta precisamente a medida que crece la imposibilidad de llevarlo a sus últimas consecuencias. El resultado es un equilibrio inestable, compuesto por crisis continuas pero contenidas, ataques limitados y negociaciones intermitentes, en el que ningún actor puede permitirse realmente llevar el sistema más allá del punto de ruptura.
Podemos preguntarnos, volviendo a Hillarie Belloc: ¿la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos en marzo de 2026 es un evento aislado? O ¿es la manifestación moderna de una lucha teológica por el "corazón de la tierra", por el control del territorio más sagrado de la tierra?
Necesitamos mucho mas que un conocimiento interdisciplinario para responder con certeza. Solo lo planteo…