Sorprendió la violinista Pilar Policano, de 18 años
La Filiberto, con joven invitada, estiliza el tango como ninguna
Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto. Programa integrado por obras de Juan de Dios Filiberto, Astor Piazzolla, Julián Plaza y Marcelo Nisinman. Director de orquesta: Ezequiel Silberstein. Solista: Pilar Policano (violín). El viernes 24 en el Auditorio Nacional del Palacio Libertad.
Fue un programa cautivante que incluyó ‘Alma de bandoneón’ de Juan de Dios Filiberto, ‘Morena’ y ‘Color tango’ de Julián Plaza, ‘Argentinos en Europa’ de Marcelo Nisinmam y ‘Las cuatro estaciones porteñas’ y ‘Allegro tangabille’ de Piazzolla, con arreglos de Cristian Zarate. La Orquesta de Música Argentina en cada interpretación se destacó por la certera dirección de Ezequiel Silverstein, quien logró mantener expectante y silencioso al público que colmó completamente el Auditorio Nacional.
Los matices rítmicos y la energía vibrante de la orquesta, sumados al dominio técnico y expresivo de Pilar Policano en el violín, potenciaron la magia del espectáculo y dejaron sin dudar una profunda e inolvidable impresión en los asistentes.
INFLUENCIAS DISPARES
El nuevo tango de Piazzolla se caracterizó por una fusión de influencias dispares, incluyendo el jazz y la música clásica del siglo XX de compositores como Stravinsky y Bartók. Esta rica mezcla se aprecia en las ‘Cuatro estaciones porteñas’, una colección de cuatro piezas independientes compuestas en 1970. La primera de ellas, ‘Verano porteño’, fue compuesta en 1965 para una obra de teatro de Alberto Rodríguez Muñoz, titulada ‘Melenita de oro’. Las cuatro piezas fueron escritas originalmente para un conjunto íntimo de tango compuesto por violín, piano, guitarra eléctrica, contrabajo y bandoneón.
En el corazón del estilo de Piazzolla reside un sentido de libertad e improvisación. La más popular entre las diversas adaptaciones de ‘Las cuatro estaciones’ de Piazzolla es una versión para violín solista y orquesta de cuerdas creada por el compositor ruso Leonid Desyatnikov a finales de la década de 1990. Desyatnikov utiliza fragmentos reconocibles de Vivaldi para crear contrastes y diálogos musicales entre las estaciones de ambos compositores, integrando estas citas de manera que, en ocasiones, reflejan la inversión de las estaciones entre el hemisferio norte y el hemisferio sur, enriqueciendo así el resultado sonoro y el diálogo entre tradiciones.
SOLISTA VIGOROSA
Desde el primer compás, Pilar Policano ofreció una interpretación de ‘Verano porteño’ marcada por una vigorosidad palpable, desplegando un dominio técnico sobresaliente en el violín, con ataques precisos y un fraseo lleno de expresividad que capturó los contrastes y la energía del tango de Piazzolla.
La Orquesta Nacional de Música Argentina acompañó con una fuerza y exactitud notables, destacando los matices rítmicos característicos del nuevo tango, logrando una interacción enérgica y dinámica entre las secciones de cuerda y la solista, lo que hizo que la interpretación resultara espléndida e impactante para el público que siguió con unción,en silencio y sin interrumpir con aplausos el desarrollo de la obra.
En los compases iniciales de ‘Invierno porteño’, la emotiva melodía de tango es introducida por el violonchelo, acompañada por cálidas y divididas cuerdas graves, y se desarrolla sobre una línea contrapuntística, característica tanto del jazz como de la música de J.S. Bach, lo que aporta profundidad y riqueza al tema. A lo largo de la pieza, el violín solista fue un protagonista brillante y virtuoso, y la madurez sorprendente de Policano se reflejó en su capacidad para transmitir matices emocionales. Tras una cadencia de espíritu libre, entró en un sensual y apasionado dúo con la “chelista porteña” Jacqueline Oroc, quien se lució en este y otros momentos de la noche, contribuyendo a una atmósfera cargada de intensidad y complicidad musical.
En la versión de Desyatnikov, el movimiento alcanza un vigoroso clímax con un homenaje a las tempestuosas escalas descendentes del movimiento final del ‘Concierto de verano’ de Vivaldi. Los movimientos finales incluyen una alusión a los pizzicato del movimiento ‘Largo de invierno’ de Vivaldi. La alusión a los pizzicato de ‘Largo de invierno’ aporta una textura distintiva que conecta la obra con su inspiración barroca, enriqueciendo el diálogo entre estilos y elevando el resultado sonoro a una experiencia singular.
OTOÑAL
En ‘Otoño porteño’, Pilar Policano y la Orquesta Nacional de Música Argentina infundieron una atmósfera de misterio furtivo, combinada con los ritmos danzantes propios del tango. Esta interpretación reflejó el dominio técnico y expresivo de los intérpretes, quienes lograron transmitir la esencia y energía de la obra.
La ‘Primavera’ se despliega con una fuga luminosa, resaltando el carácter brillante y estimulante de los ritmos. Se disfrutó de una interpretación precisa, en la que los instrumentos de cuerda formaron una sección percusiva rítmica mediante sonidos de rasguño. Estos efectos se logran frotando las cuerdas con el arco detrás del puente del instrumento, creando una textura sonora característica y moderna.
Pilar Policano, reconocida violinista argentina de destacada trayectoria internacional y ganadora de múltiples premios con sólo dieciocho años, aportó virtuosismo y sensibilidad a esta versión, mientras la Orquesta Filiberto -referente en la difusión del repertorio argentino y latinoamericano- brindó una base sólida y expresiva,estableciendo un sutil diálogo entre la música de Piazzolla y la tradición barroca europea, autivando a los aficionados a la música clásica y al tango contemporáneo por igual. Hubo un bis: ‘Decarísimo’, de Piazzolla, con arreglo de Osvaldo Requena.
Calificación: Excelente
FOTO: GENTILEZA GASPAR MORRONI
