POR THIAGO BATTITI *
¿Qué lugar ocupa la Santísima Virgen María en la obra de la Redención? ¿Hasta dónde llega su participación en el sacrificio de Jesucristo? ¿Por qué la tradición católica ha empleado el término Corredentora y qué significa realmente?
Son cuestiones que despiertan interés, suscitan discusiones y, en ocasiones, dan lugar a interpretaciones equivocadas. Para comprenderlas, conviene acudir a las fuentes de la Fé, conocer los argumentos de la tradición y examinar con serenidad una cuestión que toca uno de los misterios centrales del cristianismo.
El Catecismo de la Corredención de la Santísima Virgen María (Ediciones del Cruzamante) ofrece al lector una oportunidad para adentrarse en este tema con amplitud y orden. Su propuesta invita a recorrer los fundamentos bíblicos, patrísticos, teológicos y magisteriales de la cooperación singular de María en la Obra Salvadora de su Hijo. No estamos ante una cuestión marginal de la devoción mariana: la relación entre la Madre y el Redentor remite al misterio de la Encarnación, al consentimiento pronunciado en Nazaret y a la presencia de María junto a la Cruz.
Ante todo, es preciso comprender qué significa la palabra Corredención.
Jesucristo es el único Redentor en sentido propio y pleno. Su sacrificio posee eficacia salvadora por la dignidad de su Persona y por la entrega voluntaria con que ofrece su vida al Padre. María no constituye una segunda fuente de salvación, ni comparte con su Hijo una función equivalente. Ella misma ha sido redimida por los méritos de Cristo. La cuestión consiste en comprender de qué manera Dios quiso asociarla, de forma singular, a la misión de quien nació de su seno.
LA ANUNCIACION
La respuesta comienza con el consentimiento de María en la Anunciación. Su fiat fue una respuesta libre al anuncio del ángel y una adhesión al designio divino.
Aquella aceptación no quedó circunscrita al instante en que pronunció su asentimiento: acompañó su maternidad, su fidelidad y su unión espiritual con Jesucristo hasta el Calvario.
Al contemplar a la Virgen junto a la Cruz, la tradición cristiana reconoce mucho más que la presencia dolorosa de una madre. Reconoce a quien, por gracia de Dios y en dependencia absoluta de su Hijo, permaneció unida a Él durante la hora suprema de su entrega.
Desde los primeros siglos, la reflexión cristiana encontró en la relación entre Eva y María una clave para comprender este misterio. San Justino y San Ireneo, entre otros autores antiguos, señalaron el contraste entre la desobediencia asociada a la primera mujer y la obediencia de la Madre del Salvador. La comparación no coloca a María al nivel de Cristo: muestra, por el contrario, que la gracia divina puede suscitar una respuesta humana libre y fecunda dentro de la historia de la salvación. Jesucristo vence al pecado y a la muerte; María coopera con Él en virtud de una misión recibida, nunca por un poder independiente.
El asunto exige, sin embargo, precisión. Una cosa es estudiar el contenido teológico de la corredención y otra atribuir a cada expresión un rango doctrinal que quizá no le corresponda.
El Concilio Vaticano II, en el capítulo VIII de la constitución Lumen gentium, enseña que la función maternal de María no oscurece ni disminuye la mediación única de Jesucristo, sino que manifiesta su eficacia. Toda influencia salvífica atribuida a la Virgen deriva de los méritos del Salvador y depende enteramente de su mediación. Este principio permite abordar el tema sin confundir la cooperación mariana con una redención paralela ni presentar como definición dogmática una formulación que no haya recibido ese carácter.
PERSPECTIVAS
El libro invita, precisamente, a examinar las fuentes y seguir el desarrollo de los argumentos. La Escritura, los Padres de la Iglesia, la tradición litúrgica y la reflexión teológica ofrecen perspectivas complementarias para comprender la maternidad espiritual de María y su asociación al Sacrificio Redentor.
Cada testimonio requiere una lectura atenta de su contexto, de su lenguaje y de su autoridad. La seriedad doctrinal no excluye la devoción; la protege de afirmaciones imprecisas y permite que el amor a la Virgen se apoye en una comprensión más firme de la Fé.
Quien se acerque a estas páginas encontrará, por tanto, una invitación a conocer mejor la relación entre María y Jesucristo, a distinguir las cuestiones terminológicas de sus fundamentos teológicos y a reflexionar sobre el lugar de la Madre de Dios en el misterio de la salvación. El propósito no consiste en desplazar a Cristo del centro, sino en comprender por qué la tradición católica contempla la misión de María a la luz de la obra única de su Hijo.
Para el lector interesado en la doctrina católica, en la historia de la teología y en la espiritualidad mariana, este catecismo representa una ocasión para estudiar un asunto de especial relevancia. Su lectura permitirá conocer los argumentos, examinar sus fundamentos y formar un juicio más informado sobre una cuestión que merece ser tratada con rigor y respeto.
La publicación ofrece así la posibilidad de acercarse anticipadamente a una obra dedicada a uno de los temas más delicados y significativos de la mariología.
Quienes deseen conocer con mayor amplitud los fundamentos de la Corredención de la Santísima Virgen María encontrarán en sus páginas un itinerario de estudio y reflexión, orientado por una convicción esencial de la Fé Católica: toda grandeza de María remite a Jesucristo, de quien recibe su gracia y a cuyo misterio permanece enteramente unida.
(*) El libro ‘Catecismo de la Corredención de la Santísima Virgen María’, de Thiago Battiti, puede reservarse en la modalidad de preventa de lunes a viernes de 13 a 19 horas en la librería Club del Libro Cívico, Marcelo T. de Alvear 1348. Más información en el Whatsapp +54911-2498-5963 y el mail claudio.clublibrocivico@gmail.com.
