La Ciudad refuerza los controles por el Último Primer Día en las escuelas
La Ciudad de Buenos Aires pondrá en marcha desde este lunes un refuerzo de controles en las escuelas secundarias para garantizar un inicio de clases en condiciones adecuadas y seguras, especialmente ante la celebración del Último Primer Día (UPD), una práctica extendida entre los estudiantes de último año que suele incluir reuniones nocturnas y consumo excesivo de alcohol. La medida establece que los alumnos que se presenten en condiciones indebidas no podrán permanecer en los establecimientos educativos y se les computará una falta.
La decisión fue dispuesta mediante una resolución del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, que busca reforzar el cuidado de los estudiantes y de la comunidad escolar, aun cuando el UPD no forma parte de la agenda institucional de las escuelas. La normativa alcanza a todos los colegios secundarios, tanto de gestión estatal como privada.
Según el alcance de la resolución, el primer día de clases no podrán permanecer en la escuela aquellos estudiantes que presenten un evidente estado de intoxicación alcohólica o se encuentren bajo los efectos de sustancias psicoactivas. Tampoco podrán hacerlo quienes exhiban comportamientos agresivos, violentos o disruptivos que pongan en riesgo la integridad física propia o de terceros, o que afecten el normal desarrollo de la actividad escolar.
La prohibición se extiende además a los alumnos que porten bebidas alcohólicas, sustancias prohibidas o cualquier objeto que represente un riesgo para la seguridad física de las personas o del establecimiento. También se contempla la imposibilidad de permanecer en la escuela cuando se detecten condiciones de higiene o vestimenta incompatibles con el ámbito escolar.
En los casos en que se verifiquen este tipo de situaciones, las autoridades escolares deberán resguardar al estudiante en un espacio adecuado y seguro dentro de la institución, bajo la supervisión de un adulto responsable, hasta que se haga presente la madre, el padre o el tutor. Asimismo, deberán comunicarse con la familia para solicitar el retiro del alumno cuando corresponda.
La resolución también establece que se deberá labrar un acta en la que consten la fecha y hora del hecho, la identificación del estudiante, la descripción de las condiciones observadas, los datos del adulto responsable y la hora del retiro. En caso de detectarse signos de riesgo o la necesidad de atención médica, las autoridades deberán dar inmediata intervención al SAME u otro servicio de emergencias.
Desde el Gobierno porteño señalaron que la medida se inscribe en la campaña “El último primer día empieza en la escuela”, que tiene como ejes centrales la seguridad de los estudiantes y el cuidado del clima institucional. El UPD se consolidó en los últimos años como un ritual de inicio del último año de secundaria, caracterizado por encuentros nocturnos sin descanso y, en muchos casos, por el consumo excesivo de alcohol.
Las autoridades educativas advirtieron que muchos jóvenes que participan de estas celebraciones llegan al primer día de clases sin haber dormido lo suficiente, con consumo de alcohol sin control, lo que no solo pone en riesgo su seguridad personal, sino que también impacta negativamente en el aprendizaje y en la convivencia escolar.
“La responsabilidad es de todos: estudiantes, familias y escuela. Hay maneras más lindas y saludables de celebrar el último primer día. Que sea un día de reencuentro y alegría para todos”, expresó la ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel.
Antes de su publicación en el Boletín Oficial, la medida fue comunicada a los equipos directivos y a las familias. Además, el Ministerio solicitó a las conducciones escolares que refuercen el diálogo con los adultos responsables para promover celebraciones seguras y en condiciones saludables.
La campaña oficial también incluye recomendaciones para que las escuelas organicen un primer día especial para los alumnos de último año dentro del establecimiento. Entre las propuestas se sugiere desarrollar recreos activos con actividades lúdicas y música, enmarcadas en el proyecto institucional de cada colegio.
Estas acciones se complementan con una política más amplia orientada a fortalecer el tiempo escolar como condición clave para el aprendizaje. En ese marco, la Ciudad también avanzó en la actualización del régimen de asistencias en el nivel secundario, que redujo de 25 a 20 la cantidad máxima de faltas anuales permitidas en escuelas públicas y privadas.
De acuerdo con datos oficiales, actualmente nueve de cada diez inasistencias no se justifican y la tasa de ausentismo en el nivel secundario alcanza el 19,6%. Con el nuevo esquema, los estudiantes solo podrán acumular hasta cinco faltas injustificadas por bimestre, y la regularidad se evaluará de manera bimestral.
Un alumno perderá la condición de regular si supera las cinco faltas injustificadas en dos bimestres consecutivos, lo que lo obligará a recuperar contenidos durante el receso invernal o en el período de diciembre a febrero. Desde el Ministerio señalaron que el objetivo es frenar el ausentismo reiterado, considerado una de las principales antesalas del abandono escolar.
