La Argentina cayó cinco lugares en el ránking de Transparencia Internacional
Uruguay ratificó su estatus como la democracia más sólida de América Latina alcanzando una puntuación de 73 sobre 100 en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025, publicado este martes por la organización Transparencia Internacional (TI).
La Argentina obtuvo una calificación de 36 (la mitad que Uruguay), un punto menor a la registrada en 2024, por lo que los especialistas concluyen que “se percibe como un país más corrupto”.
Ese retroceso de un punto implicó que la Argentina cayera cinco puestos en el ranking mundial, ubicándose en el lugar 104. En la medición anterior, estaba en el puesto 99. Comparte el lugar con Belice y Ucrania, y sigue detrás a países como Zambia, Lesoto, Gambia y República Dominicana.
La Argentina se ubica en el puesto 19 de 33 páises de América. En nuestra región, el país con mejor puntaje es Canadá, con 75 puntos y 16° a nivel global. Venezuela, anteúltimo mundial y el peor puntuado de América, es superado por Nicaragua por cinco puntos.
Los países de la región reciben en el IPC de 2025, en el que la ONG clasifica a 182 países y territorios, una puntuación media de 42 sobre 100, siendo cero la peor (mucha corrupción) y cien la mejor (muy baja corrupción).
Según Transparencia Internacional, 12 de los 33 países americanos han empeorado considerablemente desde 2012, año en el que se actualizó la metodología del estudio.
Tan solo República Dominicana (con 37 puntos) y Guyana (40) han registrado mejoras, con un avance de un punto cada uno.
"Años de inacción gubernamental han erosionado la democracia y permitido el crecimiento del crimen organizado transnacional, perjudicando directamente a la las personas, al socavar los derechos humanos, los servicios públicos y la seguridad", señaló la ONG.
En países como México (27), Brasil (35) y Colombia (37), la corrupción ha permitido que el crimen organizado transnacional se infiltre en la política durante años, recalcá el informe.
El informe subraya, además, que en toda la región, la corrupción en los servicios públicos tiene graves consecuencias en la vida cotidiana.
La ONG cita como ejemplo a Perú (30), donde la fiscalía investiga presuntos sobornos en el programa de alimentación escolar para eludir los controles sanitarios, y a Argentina (36), donde se indaga acerca de una presunta corrupción en la gestión de fondos para medicamentos destinados a personas con discapacidad.
A su vez, en varios países, la reducción del espacio cívico debilita la supervisión y la rendición de cuentas, como en El Salvador (32) y Ecuador (33), destaca.
El podio mundial se mantiene igual que en 2024. Lo lidera Dinamarca, con 89 puntos; en segundo lugar se ubica Finlandia, con 88, y tercero Singapur, con 84. También se afianzan los países con peor ubicación: Venezuela en el puesto 180, con 10 puntos; seguido por Sudán del Sur y Somalía, que comparten el puesto 181, con solo 9 unidades sobre 100.
Al otro lado del charco
Pablo Secchi, director de Poder Ciudadano, el capítulo local de Transparencia Internacional, explicó: “Las malas novedades para la Argentina en este índice están relacionadas con la ausencia total de interés por parte del Gobierno en impulsar políticas anticorrupción”.
Por el contrario, el informe divulgado esta mañana situó a Uruguay, junto a Canadá (75) y Barbados (68), en la cima de la tabla regional, consolidando su posición como una de las democracias menos afectadas por la corrupción del continente.
Sin embargo, la organización advierte que incluso estas naciones "con mejores resultados" no son inmunes a los efectos del crimen organizado, señalando que Uruguay también sufre la violencia alimentada por la corrupción.
La consejera regional para América Latina y el Caribe de Transparencia Internacional, Luciana Torchiano, aseguró que la inacción gubernamental sostenida en gran parte del continente ha permitido el avance de redes criminales que erosionan las instituciones democráticas.
En este contexto, el caso uruguayo, aunque positivo en términos comparativos, muestra "retrocesos preocupantes" y un crecimiento limitado en sus indicadores de transparencia, un fenómeno que se replica en otras democracias consolidadas.
Así, mientras países vecinos como Brasil (35) y Argentina (36) presentaron puntuaciones que reflejan graves desafíos institucionales, Uruguay logró mantener estándares altos.
Con respecto al informe anterior, Uruguay experimentó un retroceso de tres puntos, descendiendo desde los 76 enteros que le valieron el decimotercer puesto mundial hasta la puntuación actual de 73, en la que ostenta el decimoséptimo lugar.
Pese a esta caída, el país vecino logra mantenerse por encima del umbral de los 70 puntos, una barrera que no ha traspasado desde 2012.
Efecto Trump
Estados Unidos, con 64 puntos (un punto menos que el año anterior), alcanzó la puntuación más baja registrada, por lo que profundizó así su tendencia en descenso, según el informe.
La ONG explica que, aunque todavía no se refleja el impacto de los acontecimientos de 2025, medidas recientes como "atacar las voces independientes y socavar la independencia judicial" suscitan gran preocupación.
Además, la congelación temporal y el debilitamiento de la aplicación de la Ley estadounidense de Prácticas Corruptas en el Extranjero (FCPA, por sus siglas en inglés) "son una señal de tolerancia hacia las prácticas empresariales corruptas", sostiene.
Por otro lado, los recortes de la ayuda estadounidense a la sociedad civil en el extranjero también han debilitado los esfuerzos contra la corrupción a nivel global.
Desde 2015, el país norteamericano ha retrocedido doce puntos, ya que entonces tenía una puntuación de 76.
