Juzgan a un inspector de la Policía Federal el homicidio de su pareja en Liniers
Un inspector de la Policía Federal va a juicio por asesinar a su pareja, también perteneciente a la Fuerza de Seguridad, el pasado 8 de diciembre en el barrio porteño de Liniers. Julián Ariel Urcelay está acusado de golpear y matar a tiros a Fabiana Soledad Viyagra y luego simular que se trató de un suicidio.
La jueza Carina Nancy Rodríguez, a cargo del Juzgado N°29, dio lugar al pedido del fiscal Alberto Adrián María Gentili para que el efectivo de la División Compras y Contrataciones vaya a juicio por el femicidio de su pareja.
Según la acusación, Urcelay discutió y golpeó a Viyagra, para luego efectuarle dos disparos en la cabeza con su arma reglamentaria. Después de concretar el crimen, modificó la escena para simular un suicidio.
De acuerdo a las pruebas recabadas, “la primera detonación el imputado la habría efectuado a una distancia mayor a los cincuenta centímetros (50 cm.) del cuerpo de la víctima y el proyectil ingresó a nivel del tercio medio de la zona submaxilar derecha del rostro y egresó por la región frontoparietal izquierda del cráneo”, mientras que “para efectuar el segundo disparo, el encausado habría apoyado el cañón de la pistola sobre la región temporal derecha del cuero cabelludo de la víctima”.
Después del crimen el hombre acomodó la escena para simular que la mujer se había suicidado y dio aviso al 911, que envío a personal de la Comisaría Vecinal 9A de la Policía de la Ciudad y a una ambulancia del Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME), que constató el deceso de Viyagra.
Si bien Urcelay se negó a declarar en las dos primeras indagatorias, en una tercera oportunidad y a pedido de su defensa, hizo un descargo y allí señaló que discutió con la víctima para separarse y fue en medio de la pelea que la víctima se fue al dormitorio y comenzó a armar su valija para irse del departamento.
Desde el Ministerio Público Fiscal destacan que, cuando Urcelay estaba en la cocina, escuchó “dos detonaciones prácticamente simultáneas, con menos de un segundo de diferencia”, por lo que fue al cuarto y encontró a Viyagra “en el piso, con la cabeza dentro del placar”. Según su versión, la mujer tomó su arma reglamentaria, que estaba guardada en la parte superior de armario, y se disparó.
Sin embargo, las pruebas recabadas por la fiscalía -con colaboración de la Sección Investigación Científica Escena del Crimen I y de las Divisiones Homicidios y Balística de la Policía de la Ciudad-, los testimonios de vecinos de la pareja y allegados a la víctima, y la autopsia practicada por los especialistas del Cuerpo Médico Forense, indicaron que el escenario fue otro.
En tal sentido, los tanatólogos de la Morgue Judicial señalaron que “si bien no se puede descartar la posibilidad de que la nombrada pueda efectuar un segundo disparo es muy poco probable esa situación, dadas las lesiones de destrucción anatómica encefálica producto del mismo”. Agregaron que “las heridas provocadas por cada uno los disparos, en forma aislada o individual, son idóneas para causar la muerte. Las lesiones intracraneanas observadas permiten expresar que, cada una por separado, hubiesen provocado la muerte”.
“Además de descartarse la hipótesis del suicidio ante las lesiones intercraneanas causadas por el paso del primer proyectil, luce irracional que la nombrada mediante el uso de una pistola se haya efectuado un primer disparo a más de cincuenta centímetros por debajo de su maxilar para luego efectuar una segunda detonación con el cañón apoyado en su cráneo”, puntualizó el representante del MPF.
El 29 de diciembre pasado, la jueza Rodríguez procesó con prisión preventiva a Urcelay, como autor del delito de homicidio agravado por haber sido cometido contra la persona con la que mantenía una relación de pareja.
Luego, el 16 de enero la fiscalía hizo la solicitud de elevación a juicio y en esa oportunidad la defensa de Ulceray se opuso a que la causa sea elevada a juicio y pidió el sobreseimiento del inspector, por considerar que la “la instrucción no se encontraba completa, que no se había acreditado, con el grado de probabilidad exigido, el hecho ni la autoría, y que subsistían dudas razonables no despejadas, derivadas principalmente de la omisión de producción de prueba”.
Sin embargo, el 29 de enero pasado, la jueza consideró que debía rechazarse el pedido de sobreseimiento postulado por la defensa de Urcelay, declarar la clausura de las actuaciones y elevarlas a juicio.
