LA LUPA SOBRE EL DEPORTE

#JusticiaxCamiloNuin

Hace poco más de un año, el 12 de marzo de 2025, Camilo Nuin escuchó la frase que había soñado tantas noches. Su entrenador le contó que el DT de Primera lo había convocado para integrar el plantel superior. La notificación le llegó al capitán de la Reserva de San Telmo un ratito antes de que comenzara la que iba a ser su última práctica. No volvió a jugar al fútbol. La vida se le fue en un quirófano dos meses después. Tenía 18 años. Todavía, su familia, no entiende ni cómo ni porqué.

Hasta el día que ocurrió la tragedia en la Clínica Espora de Adrogué, Camilo le había dedicado su existencia al fútbol. Como uno de los tantos chicos que persiguen el sueño de jugar en serio, de convertirse en un profesional de la pelota, el pibe de San Antonio de Padua comenzó su recorrido cuando era un nene de apenas 4 años, en un club de baby de su barrio. Tenía muchas ganas y condiciones. Y por eso pasó por la divisiones inferiores de Boca primero y después por la de Huracán y Estudiantes de Buenos Aires, hasta llegar a San Telmo.

En el Candombero se convirtió rápidamente en un referente de la Reserva. Por eso iba a jugar en Primera pero… el mismo día en que lo convocaron para que diera el salto que tanto esperaba, se rompió los ligamentos cruzados de una rodilla. Y entonces, la que se suponía apenas una inoportuna lesión, se fue convirtiendo en una desgracia. Pese al optimismo de Camilo, quien siguió los consejos de los médicos para llegar a la operación de rutina de la mejor manera, todo se terminó en el quirófano.

“Camilo tenía muy claro lo que quería, mucha disciplina. Un proyecto de vida. Era muy responsable, un apasionado por lo que hacía”´, dice Anabella Bianucci y recuerda como era su hijo, mientras lucha para que el caso no quede impune. A esta altura no hay dudas: hubo mala praxis, negligencia… algo que se salió de control y los médicos no pudieron explicar hasta el día de hoy.

Cuenta Anabella que el chico amaba y deseaba tanto llegar a Primera que no “quiso ni siquiera ir al viaje de egresados en la escuela primaria por si lo llegaban a citar ese fin de semana, desde Boca” y que se perdía “cumpleaños, reuniones”, todo por el fútbol.

El 25 de junio del año pasado, a las 6 de la mañana, abuelos, padres y el joven futbolista fueron a la clínica. A las 7 Camilo entró al quirófano para someterse a la intervención habitual que se hacen cientos de jugadores por año que pasan por la misma lesión. Era una operación que no debía extenderse más allá del plazo de dos horas.

A las 9.05 salió una enfermera para llamar a los padres. “Entramos en una antesala y el cirujano (Javier De Franco) nos dijo que nuestro hijo había entrado en paro... Que algo se había complicado. Y no nos explicó nada más. Al rato salió el anestesiólogo (Horacio Martínez Cerena) y nos informó que Camilo había muerto… Eso nos dijo. Apenas eso´´, recuerda Anabella como fue el día más triste de su vida.

A partir de ahí todo es macabro. Dice Ana que el mismo cirujano les aconsejó, en ese momento, que hagan una autopsia. La familia entró en estado de shock y de incredulidad. Y comenzó, también, a transitar por un espantoso Camilo en busca de una verdad que no llega y de un pedido de Justicia que no aparece. “No queremos que a otros chicos les pase lo que le pasó a nuestro hijo. Por eso la marcha, por eso no nos vamos a cansar de golpear puertas”.

Anabella organizó el viernes pasado una protesta con movilización incluida hasta la puerta de la Clínica Espora de Adrogué. La marcha comenzó bien temprano y terminó en los tribunales de Lomas de Zamora. El objetivo fue pedir #JusticiaxCamiloNuin. Allí, pasado el mediodía, pudo hablar con autoridades y le aseguraron que no la van a dejar sola en su lucha. Ojalá.

San Telmo elevó un comunicado apenas fallecido Nuin y le hizo algunos homenajes al chico. Pero no cargó con ninguna culpa ni mucho menos. La familia realizó la denuncia en la fiscalía Número 10 de Lomas y el fiscal que interviene en la causa es Carlos Pérsico. Por ahora, no hay imputados.

El doctor De Francos dice que él tampoco entiende lo que sucedió y le atribuye la responsabilidad al anestesiólogo Martínez Carena. “El encargado de la anestesia tiene una causa previa. Y para mi no es un dato menor ese. Incluso, cumplió una condena, hizo tareas comunitarias. Estuvo inhabilitado y sé que pidió permisos para ejercer, pero no figura como anestesiólogo. Sí aparece en la Asociación de Anestesia y Analgesia, pero no está verificada ahí su especialidad”, asegura la mamá indignada y resignada.

Por ahora, Anabella asegura que lo único concreto que tienen es que “llevamos un hijo a operar de una lesión simple, de rutina y no salió. No se trataba de una intervinción del corazón o de la cabeza, era algo sencillo… Nos teníamos que volver a casa tres después. Todavía no sabemos porqué la fiscalía no determina las responsabilidades de lo que pasó ahí dentro”.