Japón puede dar la sorpresa

En las últimas décadas, la selección japonesa creció exponencialmente en lo futbolístico como en lo institucional y se ha convertido en una de las más fuertes de la Confederación Asiática de Fútbol. Se consagró campeón cuatro veces de la Copa Asiática y se clasificó consecutivamente a ocho copas mundiales: Francia 1998, Corea del Sur y Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018, Catar 2022 y México/Estados Unidos/Canadá 2026.

Para este mundial clasificaron primeros en su grupo que lo integraban Corea del Norte, Siria y Birmania. Ganó todos los partidos sin recibir ningún gol y con 24 tantos anotados.

Comparte el grupo F con Países Bajos, Suecia y Túnez.

En esta edición el objetivo es llegar a cuartos de final y así obtener su mejor participación en un mundial.

Hajime Moriyasu es el entrenador desde el 2018, ha dirigido al seleccionado en 49 partidos donde ganó 35, empató 6 y perdió 8 con una efectividad de 75,51%.

Ya dio la lista de los 26 jugadores que irán a representar a Japón, entre ellos se encuentra el capitán, Wataru Endo jugador de Liverpool y el arquero Zion Suzuki (Parma FC) que nació en Estados Unidos pero decidió jugar para el seleccionado asiatico.

Sus figuras son Takefusa Kubo (Real Sociedad), Hiroki Ito (Bayer Munich), Daichi Kamada (Crystal Palace) y Takehiro Tomiyasu (Ajax).

Solamente tres futbolistas son de la liga local, los arqueros Osako y Hayakawa y el veterano Nagatomo que con 39 años se va a convertir en el jugador más longevo en disputar un mundial con Japón.

Además, quedaron fuera de la lista por lesión Mitoma, Minamino y Yuito Suzuki.

Las comparaciones son elocuentes sobre el progreso del fútbol japonés. En los mundiales del 90 al 98 todos los jugadores se encontraban en la liga japonesa; en el 2002 solo dos jugadores jugaban en el exterior; en el 2006, cinco. Un cambio abrupto comparando con esta última lista, que se ve reflejado en la calidad futbolística de sus jugadores en los cuales algunos son figuras en sus respectivos equipos europeos.

En la edición de Corea y Japón 2002 hicieron historia en su propio territorio, en el primer Mundial organizado en Asia, al clasificarse a la fase final eliminatoria como primeros de su grupo, que la conformaban Rusia, Bélgica y Túnez. Así llegaron a los octavos de final, donde cayeron ante Turquía. En Sudáfrica 2010, Rusia 2018 y Qatar 2022 también llegaron a los octavos de final pero tampoco pudieron pasar a la siguiente fase. De todos modos, los japoneses se han vuelto un difícil y respetado rival ganándole a potencias como por ejemplo, España y Alemania en el último mundial, en este caso dejándolos eliminados en fase de grupos.

Y la hinchada japonesa no se queda atrás, copiando cánticos del fútbol argentino, alientan todo el partido y al finalizar, se quedan limpiando las gradas, una característica ue se hizo viral en el mundial de Brasil 2014 y que la siguen implementando dando el ejemplo para que otros simpatizantes lo lleven a cabo.

Por otra parte, la Asociación Japonesa de Fútbol estableció un plan estratégico a largo plazo con dos hitos principales: ser una de las cuatro mejores selecciones del mundo para el 2030/40 y ganar la Copa del Mundo de la FIFA antes del año 2050.

El plan incluye expandir el número de practicantes e hinchas a 10 millones, organizar el Mundial en Japón dentro de esos años tratar de consagrarse campeones. Se basa en el llamado Proyecto ADN, que imita modelos europeos para profesionalizar las bases, masificar las academias juveniles, optimizar la formación de entrenadores y crear una identidad de juego nacional hipereficiente.