La actriz española estrena este jueves ‘Pensamiento lateral’, la ópera prima del director argentino Mariano Hueter
Itziar Ituño: “El cine argentino atrae”
Acompañada por Alberto Ammann, César Bordón y Mauricio Paniagua, la artista que supo interpretar a Lisboa en la serie ‘La casa de papel’ se sumerge ahora en un thriller psicológico que desafía la lógica tradicional.
Más allá del fenómeno de ‘La casa de papel’, Itziar Ituño es una actriz que no se queda solo dentro del circuito comercial. Apuesta por proyectos que tienen algo para decir y que se arriesgan a contar otro tipo de historias. Lejos de quedar encandilada con los flashes de la alfombra roja que trajo consigo Lisboa -lo que para muchos sería la meta definitiva-, ella prioriza la identidad por sobre la industria. Así llegó a protagonizar ‘Pensamiento lateral’, la ópera prima de Mariano Hueter (‘El mundo de Mateo’, ‘La mente del poder’, ‘El sabor del silencio’), que se estrena este jueves en cines.
En este thriller psicológico ella es Julia, una psicóloga que debe aplicar sus conocimientos para sobrevivir a un secuestro extorsivo. La película explora el poder, la manipulación y la resistencia de una mujer en una situación límite, acompañada por César Bordón, Mauricio Paniagua y Alberto Ammann.
SUPERVIVENCIA EXTREMA
-El pensamiento lateral implica resolver las cosas de una manera creativa, saliendo de la lógica tradicional.
¿Qué fue lo más ilógico o inesperado que tuvo que hacer para convertirse en Julia?
-Quizás lo más inesperado fue que aparecen unas ratas (y ojo que a mí me encantan los animalitos y no le tengo ningún pavor, pero Julia sí). Y de pronto se metían por debajo de ella. Se me ha venido eso a la cabeza, y permanecer atada a una columna durante un montón de horas, interpretando el dolor físico que no tienes. Porque el cansancio, el dolor, el frío, el miedo, el pánico, todo eso que tú no tienes naturalmente y que tienes que interpretar quizás ha sido lo más complejo a nivel de qué estoy sintiendo ahora, en qué punto está Julia. Todo eso fue en lo que creo que tuvimos que aplicar un poco el pensamiento lateral.
-¿Cómo trabajó el miedo contenido sin caer en el grito o el cliché?
-Eso fue con la ayuda de Mariano, el director, que estaba ahí y lo tenía mucho más claro. Yo lo interpelaba continuamente sobre qué estaba sintiendo en ese momento, entonces él me decía “ahora viene de aquí” porque, además, la película tiene saltos en el tiempo que te impiden llevarlo todo de manera cronológica. Entonces el trabajo de la continuista también fue muy importante para centrarse en cada situación. Eso fue lo más complejo de todo, decidir en qué momento estaba Julia y por dónde estaba pasando en cada instante.

LA INTUICION
-Durante gran parte de la película, Julia está atada sin poder moverse, ¿cómo fue el trabajo desde la mirada y la voz?
-Cuando pasa eso, el cuerpo se pone en modo qué herramientas tengo. Entonces piensas ‘tengo mi voz, la mirada, la actitud’, y vas desde ahí. Haciéndole caso un poco a la intuición también, escuchando mucho lo que está sucediendo. Muchas veces la clave no está en ti solamente, es decir, cuando tú estas sola sí, pero cuando hay una conversación con otro personaje, generalmente las claves de tu personaje están en el otro y lo más importante es la escucha.
-¿Qué fue lo que más le intrigó o perturbó cuando leyó la historia?
-Sin hacer espoiler, me perturbó el giro que da Julia, que te deja diciendo “¡madre mía!”. La que parecía la mosquita muerta...Hace al espectador preguntarse y dudar un poco de todo.
-A lo largo de su carrera la vimos interpretar personajes fuertes, racionales y con una carga emotiva importante. ¿Qué fibras nuevas sintió que tuvo que tocar con Julia?
-Tuve que explorar el descenso a los infiernos, no a los emocionales solamente sino a los físicos también, de pánico, de que tu vida esté a merced de otros, que no sabés si vas a salir viva de ahí. Eso hasta ahora nunca me había tocado interpretarlo y ahí es donde está el reto mayor de este papel.
-Cuando le toca componer estos personajes con una carga emotiva tan fuerte, ¿le cuesta salir de ellos una vez que se apaga la cámara?
-No (risas). En cuanto dicen “acción” te ponés ahí y cuando dicen “corte” ahí descomprimes, y de hecho la descomprensión suele ser a través del humor. Cuanto más cruda está la secuencia, más humor hay después. Es curioso como se equilibra la vida.
AVENTURA PORTEÑA
Mientras en Buenos Aires es la hora del almuerzo, Itziar Ituño aparece del otro lado de la pantalla despidiendo la tarde española. Lleva el pelo suelto, una camisa con flores pequeñas y un chaleco verde por encima. Aunque estamos a miles de kilómetros, enseguida su capacidad para conectar se hace evidente.
-¿Por qué decidió venir a hacer cine independiente a la Argentina?
-Porque el cine argentino tiene muy buen renombre por estos lugares y porque el componente de aventura también era muy atractivo. Además, el cine independiente, entre tú y yo, es el que me gusta más, porque es más arriesgado, atrae, cuenta historias desde otro prisma, no tiene dueños grandes. Es gente impulsando un proyecto con mucha ilusión, tiene ese componente, y luego también lo agradecida que estoy de que me hayan ofrecido esta protagonista con todo este recorrido.
-¿Qué fue lo que más le gustó de rodar en la Argentina?
-Me gustó la buena sinergia que había. Me encontré súper cómoda, confiada a pesar de estar a miles de kilómetros de mi zona de confort. Me sentí como una más y eso es maravilloso.
-Mariano Hueter es un director muy joven, pero que tiene una visión muy clara del género. ¿Qué le sorprendió de su manera de abordar este thriller psicológico en comparación con otros realizadores con los que trabajó?
-Me sorprendió lo claro que lo tenía, cómo se cubría con varias unidades, con varias cámaras, y lo rápido que avanzábamos, muy fluido. Todos los días se cumplía con lo previsto, no solía quedar nada para otro momento. Era porque iba cada cosa en su sitio, muy organizado.
-¿En qué le gustaría que se quede pensando el espectador cuando sale del cine?
-Me gustaría que se planteen cómo hubieran actuado ellos mismos en una situación así. Es verdad que la película pone encima de la mesa todo lo animal que tenemos, ¿no? Que en un momento dado cualquiera puede adueñarse de la violencia y ejercerla de manera salvaje para salvar su vida. No todas las víctimas son tan víctimas, ni los verdugos tan verdugos, el papel puede ser intercambiable, hay muchas cuestiones ahí.
-¿Pensó cómo habría actuado usted si hubiera estado en el lugar de Julia?
-Sí. De hecho, me hice también muchas preguntas sobre si Julia esconde algo. Da para hacerse muchos planteos, qué sabe ella, qué no, qué esconde, es lo que se ve o detrás hay más. Y, por supuesto, qué haría yo, sobre todo al final. Probablemente lo mismo (risas). Hay que vérselas ahí también. Julia no es miedosa, pero quién sabe de lo que una sería capaz en una situación así.
