EL REGRESO AL CATOLICISMO DE LA ‘GENERACION Z’ ABRE DEBATE
Inesperado despertar de la fe
Del “renacimiento” de la fe entre los menores de 30 años se hace eco la prensa mundial. Las razones van desde la búsqueda de sentido en medio de la desolación del mundo secular hasta el anhelo de tradición, liturgia y doctrina sólidas. ¿Qué alcance real tiene el fenómeno?
En contra de lo esperado tras largas décadas de declive de la fe en los países occidentales, de pronto se volvió un tema de conversación el súbito regreso al catolicismo entre jóvenes de la Generación Z, es decir, aquellos que hoy tienen entre 14 y 30 años. Un fenómeno tan inesperado como el interés que le están dedicando los principales medios de comunicación en el mundo.
El cambio de tendencia se reporta en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Irlanda y España, entre otros países, y es liderado -para más curiosidades- por hombres, lo que invita a considerar más en detalle qué alcance real tiene y cómo se ha interpretado.
De ese inesperado "despertar" se han ocupado ya los más grandes medios seculares, entre ellos el New York Post, el New York Times y el USA Today, las cadenas Fox y CNN, las agencias Reuters y The Associated Press, y las revistas Newsweek o The Economist.
El New York Post, por ejemplo, reportó en extenso el año pasado sobre el aumento del número de jóvenes que vuelven a la fe tradicional en Estados Unidos. Las facetas del fenómeno retratadas en el Post en diferentes publicaciones permiten tomar una buena idea de lo que se está hablando.
ESTADISTICAS
En un artículo titulado "Young people are converting to Catholicism en masse" (Jóvenes se convierten al catolicismo en masa), publicado el 17 de abril del pasado año, Rikki Schlott citaba algunas estadísticas tomadas del National Catholic Register para hablar de ese auge.
Señaló que algunas diócesis vienen reportando, año tras año, incrementos de entre el 30% y el 70% de nuevos conversos. Uno de esos casos es el de Fort Worth, Texas, que incrementó los conversos en un 72% entre 2023 y 2024.
En el mismo artículo, donde Schlott entrevista a recién llegados a la fe en Carolina del Sur, California, Texas u Ohio, el sacerdote Raymond María La Grange, de la iglesia neoyorquina de San Vicente Ferrer, confirma que "al menos tres cuartas partes de sus nuevos conversos tienen entre veinte y treinta años". Las procedencias varían, dice La Grange. "Algunos son protestantes, otros no religiosos, algunos católicos que nunca practicaron la fe", dijo. "Algunos adinerados, otros viviendo al día. Algunos intelectuales, otros místicos. Algunos conocieron a católicos que los trajeron, otros llegaron solos y apenas conocían a ningún católico".
Dos meses después, el 20 de junio, el Post volvió con otra nota titulada "Catholicism sees major resurgence among Gen Z, led by men" (El catolicismo experimenta un importante resurgimiento entre la Generación Z, liderada por hombres), firmada por Taylor Penley, donde -además de identificar el componente masculino del fenómeno- citaba un estudio de la Universidad de Harvard según el cual las personas que se identifican como católicas en EE.UU. aumentaron un 6% entre 2022 y 2023, saltando del 15% al 21%.
En sucesivas notas de opinión en el mes de agosto, el diario siguió escarbando para entender lo que ocurre. En uno de ellas, "My awakening: How Gen Z's relationship with religion is changing" (Mi despertar: cómo está cambiando la relación de la Generación Z con la religión), Colm Flynn se asomaba al impacto de las peregrinaciones juveniles masivas y los eventos religiosos internacionales, a la vez que observaba cómo algunos rituales solemnes, como la adoración eucarística, logran capturar el interés de una generación saturada por el ruido de las redes sociales.
EMULACION
En otra nota, titulada "Young people looking for answers in a messy world are turning to the Catholic Church" (Los jóvenes que buscan respuestas en un mundo convulsionado están recurriendo a la Iglesia católica), el cardenal Timothy Dolan analizaba el "efecto" que tienen figuras católicas modernas y describió cómo las parroquias locales de Nueva York, como la Catedral de San Patricio, han visto largas filas de jóvenes para la confesión y la adoración. Su sospecha es que se trata de jóvenes en busca de estructura en un mundo caótico.
Estas apreciaciones del cardenal Dolan inspiraron, meses después, otras dos notas. Una de ellas, titulada "New Yorkers turning to the church, number of Catholic converts soaring, priest say" (Los neoyorquinos recurren a la Iglesia, el número de conversos al catolicismo se dispara, según los sacerdotes), era una crónica firmada por Kirsten Fleming y publicada en noviembre último.
Esa crónica se centraba en la ciudad de Nueva York, donde párrocos de algunas iglesias, como St. Joseph's, en Greenwich Village, o St. Vicent Ferrer, en el Upper East Side, confirmaban que el número de adultos jóvenes inscritos en el Rito de Iniciación Cristiana se triplicó en comparación con períodos anteriores.
La otra nota, publicada este año en el mes de abril, se concentraba en el efecto de los influencers católicos en TikTok e Instagram que hablan con naturalidad de la misa tradicional, los rosarios y los eventos presenciales y están logrando que la Iglesia resulte atractiva, acercando a miles de seguidores de su edad.
Una de las cosas más comentadas en los últimos meses fue el hecho de que la Generación Z, en Estados Unidos, es la primera en tener más católicos (21%) que protestantes (19%), lo que abrió un debate sobre lo que esto puede significar para el futuro del país. Una novedad que una joven "influencer", Isabel Brown, llegó a calificar, en un desborde de triunfalismo, como "un cambio radical en la historia".
ESCEPTICOS
No todos participan de ese entusiasmo. Entrevistado por Ross Douthat, del New York Times, el sociólogo estadounidense Ryan Burge, matizó esa narrativa mediática.
En la entrevista, publicada el 22 de enero de este año, y cuyo elocuente título era "No, Young Men Are Not Returning to Church" (No, los jóvenes no están regresando a la Iglesia), Burge se remontó a lo que viene ocurriendo en los últimos 30 años en EE.UU. para explicar que el mayor movimiento social, en todo este período, fue siempre el de los "nones", los estadounidenses irreligiosos (ateos, agnósticos o sin religión particular), que pasaron del 5% en 1972 al 30% hoy. Lo que hoy estamos viendo, según Burge, es que esa rápida secularización de la sociedad, que duró hasta el 2020, dejó de incrementarse.
Su tesis es que hay una meseta, no un revival ni una reversión, al que parece restarle importancia. En la misma conversación, Douthat señaló que hasta ahora se podía dar por hecho que cada generación sería sustancialmente menos religiosa que la anterior, mientras que, en la Generación Z, aunque sea menos religiosa, el patrón no es tan marcado como antes.
En la senda de Burge, también el doctor Andrew Henry, un académico estadounidense experto en religiones, habla de una meseta en el proceso secularizador, en un claro intento de desinflar la narrativa del renacimiento religioso.
Ante una pregunta sobre por qué todos los medios están reportando eso, Henry contestó que sólo podía especular, y que en su opinión se trata de un mero revuelo mediático, donde se entrelazan la presentación subjetiva de datos estadísticos con un deseo ilusorio en la audiencia de creer que las cosas son como desearían.
Para hablar de un renacimiento, dice Henry, tendría que haber conversiones masivas, millones de personas en la Generación Z, y eso solo para que los valores de asistencia a misa y otros parámetros volvieran al nivel de las generaciones precedentes.
MAS CONVERSOS
Sin embargo, los medios insisten en ver que algo ocurre. En un artículo del 26 de marzo pasado en el New York Times, Elizabeth Dias volvió sobre el auge de conversos.
Bajo el título "Roman Catholic Churches See a Surge of New Converts" (La Iglesia católica romana ve un aumento de nuevos conversos), la nota reúne datos de dos docenas de diócesis, entre ellas algunas de las más grandes del país, aunque también algunas rurales, que apuntan a un crecimiento singular entre los jóvenes de 18 a 35 años. ¿Cómo explicar esta discrepancia de opiniones?
America magazine, la revista mensual editada por los jesuitas estadounidenses, intenta responder a la aparente contradicción que marcan las encuestas sobre la Generación Z, la menos religiosa en la historia de Estados Unidos y sin embargo la que más asiste a misa.
En un editorial del 11 de diciembre último, titulado "Gen Z's future with the Catholic Church" (El futuro de la Generación Z con la Iglesia católica), la revista afirma: ambas afirmaciones parecen ser ciertas.
“Según el último estudio sobre religión del Pew Research Center, 44% de los jóvenes entre 18 y 29 años no tienen religión, el porcentaje más alto de cualquier grupo etario, comparado con el 29% del promedio nacional”, dice el editorial.
“Pero estudios también sugieren que el 45% de los jóvenes que se identifican como cristianos hoy participan en la vida de la Iglesia más que sus mayores”, añade.
“Un estudio de la organización católica Leadership Roundtable encontró que los jóvenes de 18 a 29 años son por lejos los más comprometidos”, continúa.
“Es más probable que asistan a misa diaria, semanal y mensual que cualquier otra generación, más probable que se involucren en actividades parroquiales fuera de la misa, que vayan a confesarse, que participen en adoraciones eucarísticas, y que asistan a eventos sociales”, continúa.
El estudio coincide con datos de la consultora Barna Group, según la cual la Generación Z está por delante de las generaciones mayores en asistencia a misa, con un promedio de 1,9 misas por mes o 23 misas al año. Los millennials (nacidos entre el ‘81 y el ‘96) asisten a misa 22 veces por año y los boomers (nacidos entre el ‘46 y el ‘64) 17.
REINO UNIDO
En el Reino Unido se verifica el mismo cambio de tendencia, tal como consignaron The Daily Telegraph, The Times o Reuters, entre otros.
En una nota publicada el 7 de mayo de 2025, Muvija M y Sarah Young, de la agencia Reuters, explicaban que “el aumento de la asistencia a la iglesia en Inglaterra y Gales por parte de los jóvenes quedó reflejado en un informe de la Sociedad Bíblica y YouGov titulado ‘The Quiet Revival’ (El renacimiento silencioso), publicado en abril, en el que se encuestó a 13.146 adultos en noviembre de 2024”.
“El informe reveló que los cristianos que acuden a la iglesia al menos una vez al mes representan el 12% de la población total, frente al 8% registrado en 2018. En el caso de las personas de entre 18 y 24 años, la proporción aumentó hasta el 16%, frente al escaso 4% de 2018, lo que convierte a este grupo de edad en el segundo más propenso a acudir a la iglesia con regularidad, solo por detrás de las personas de 65 años o más”, señalaron.
El dato más sorprendente es que los católicos ya superan en proporción de dos a uno a los anglicanos entre los jóvenes creyentes de esa edad en el Reino Unido, según la encuesta de la Sociedad Bíblica.
En Francia, este resurgimiento del catolicismo entre los jóvenes se viene comentando desde hace más tiempo. En los últimos años los obispos reportaron cifras históricas, como los más de 10 mil bautismos de adultos en la Vigilia Pascual de 2025, una cifra sin precedentes, la gran mayoría con edades entre los 18 y los 25 años.

MOTIVACIONES
Son varias las explicaciones que se han dado sobre este fenómeno. En un mundo saturado de tecnología digital, los jóvenes ansían encontrar un sentido vital, algo más trascendente que el secularismo que los rodea, y un encuentro con la tradición, la liturgia y la moral tradicional, según apuntan los diversos reportajes sobre el tema.
El New York Post interpretó la nueva tendencia como "una respuesta a la soledad, la desorientación cultural y la búsqueda de un propósito". Algunos jóvenes entrevistados por ese mismo medio citaron, a su vez, la pandemia y el rechazo que les provocan otras alternativas protestantes más laxas.
Para algunos, como ya se ha dicho, el viaje a la fe comienza en las mismas plataformas digitales, a través de TikTok, Instagram o YouTube, donde ahora pueden encontrar jóvenes sacerdotes, apologistas o creadores de contenido que responden a cuestiones difíciles y construyen comunidades virtuales.
LOS HOMBRES
Sobre el componente masculino de este fenómeno, Associated Press aporta elementos muy interesantes para la reflexión en una nota titulada "What a new Gallup poll shows about young men's religious revival", publicada en abril de este año con la firma de Deepa Bharath. La nota cita una encuesta que confirma que hay un mayor acercamiento de los hombres jóvenes a toda forma de religiosidad en EE.UU., no solo al catolicismo.
El sondeo muestra que un 42% de los hombres entre 18 y 29 años dice que la religión es muy importante para ellos, un notable incremento desde el 28% de 2022-2023. En el mismo período, la adhesión de las mujeres jóvenes a la religión se mantuvo constante en el 30%.
El primer dato interesante es, por lo tanto, que se trata de la primera vez que los jóvenes varones superan a las mujeres por un amplio margen.
El mismo artículo se interesó por la forma en que se manifiesta esta brecha de sexos en asuntos específicos que atañen a la moral cristiana, para lo cual tomó datos de otra encuesta del Pew Research Center de marzo de 2025.
Este otro sondeo indicó que el 40% de los hombres menores de 30 años piensa que el divorcio es moralmente malo, frente al 20% de las mujeres. La diferencia se repite respecto del aborto (50%-30%) y la homosexualidad (no se aportan cifras).
El periodista irlandés David Quinn, colaborador del Sunday Times, quien se refirió al “revival” católico en su país, interpreta que este acercamiento de los hombres a la fe es también una derivación inesperada del auge que tuvo el wokismo, que exacerbó el discurso de odio hacia el hombre, al que presentaba invariablemente como opresor. Esa narrativa woke se volvió, ella misma, una forma de opresión frente a la cual muchos encontraron una salida en la fe católica y su mensaje de amor y caridad.
También lo cree así el obispo estadounidense Robert Barron, él mismo una de esas figuras de referencia para muchos jóvenes. En su programa “World on Fire” apuntó como otra reacción inesperada lo que sucedió tras la pandemia, que se suponía que alejaría a las personas de la fe y motivó la reacción opuesta.

EL CASO ESPAÑOL
En España, otro de los países donde se viene conversando sobre el renacimiento católico entre los jóvenes, el fenómeno coincidió con una novedosa identificación con la fe de figuras como Rosalía, o con el éxito de la película Los domingos, de Aluda Ruiz de Azúa, lo que abrió un debate sobre si lo católico está de moda.
La pregunta tiene entre sus más ácidos críticos al escritor español Juan Manuel de Prada, quien recordó que la fe católica siempre ha sido contraria a las modas, y por lo tanto si hay una moda de lo católico no tiene que ver con lo católico, sino con su falsificación, con su banalización, con su conversión en “merchandising”.
Sin embargo, aunque desconfiado de su empaque mediático, De Prada reconoce que sí existe una “necesidad de Dios” y una sed de trascendencia genuina en ciertos sectores “despiertos” de la juventud desahuciada por el laicismo, aunque nunca como fenómeno de masas. Porque, en su opinión, la inmensa mayoría de la juventud está sojuzgada por las “consignas sistémicas”. Son personas destruidas moral y espiritualmente.
Su preocupación ante todo el revuelo mediático del presente es que haya quienes quieran transformar una inquietud lícita en una moda para desvirtuarla.
El historiador y medievalista español Alejandro Rodríguez de la Peña, en la misma tertulia televisiva en la que habló De Prada, recordó que en la historia ya ha sucedido lo que se percibe hoy, incluso con mucha más potencia, como en el renacimiento católico inglés de principios del siglo pasado, por lo que se preguntó por la durabilidad que puede tener en este caso.
En este sentido, adelantó su pesimismo sobre lo que sucederá en el presente, porque la fe solo puede vivirse en comunidad o de lo contrario se apaga, y no ve él que haya hoy ni tejido social ni eclesiástico para acoger a muchos conversos.
Habrá algunos con suerte que darán con una parroquia donde podrán encontrar a Cristo en sus hermanos y en el párroco, pero muchos se encontrarán con un párroco funcionario, afirmó. Y aunque es cierto que todos pueden hallar finalmente su camino -dijo-, desde un punto de vista estadístico eso no parece que pueda prosperar.
Aun cuando no deba magnificarse la extensión de este fenómeno, ni dar por cierta su durabilidad, no puede descartarse tampoco que Dios esté haciendo algo increíble con la Generación Z y, al menos esta vez, los medios solo estén tomando nota, como apuntó Jacob Plante en el portal Catholic Exchange.
