DESDE MI PUNTO DE VISTA

Incendios en la Patagonia y el "nazi por default", la variante inercial del antisemitismo


No suelo escribir en primera persona, no me gusta cómo me sale, lo siento demasiado personal (¡obvio!) y creo que resta un poco de valor periodístico. Pero esto no es un artículo periodístico sino alguna otra cosa. Veremos.

Cuando habían pasado unos 10 días del ataque de Hamas a Israel y apenas comenzaba la guerra en Gaza, un proyectil impactó en el patio del Hospital Bautista Al-Ahli Arabi, en el centro de Gaza.

El Ministerio de Sanidad de Gaza, administrado por Hamas, culpó a Israel de haber atacado el interior del hospital y lanzó al instante la cifra de 500 muertos. Absolutamente todas las agencias informativas, los medios, los políticos y todo el resto del circo se hicieron eco de lo dictado por Hamas. Nadie se preguntó cómo habían logrado incluso saber antes de los 5 minutos que los muertos eran 500, así, número redondo.

Luego, Defensa Civil de Gaza hizo una rebaja y situó el número de fallecidos en 300. Según fuentes de inteligencia de Estados Unidos hubo alrededor de 100 muertos, aunque no fue posible determinar el número de fallecidos de forma concluyente por falta de evidencia.

Aunque el Ministerio de Salud de Gaza dijo que fue un ataque aéreo israelí; rápidamente se comprobó que fue un lanzamiento fallido de un cohete de la Yihad Islámica Palestina (era algo común, pasaba con cada oleada de cohetes que un porcentaje importante de lo que tiraban se les caía encima). La trayectoria del proyectil fue ampliamente documentada y con el correr de las horas, la mentira se fue descubriendo. Incluso los medios más contrarios a Israel presentaron quejas de que las instituciones pertinentes de Gaza jamás presentaron restos de la munición que la causó, ni evidencia del conteo de víctimas.​

Hasta aquí la descripción de este mero ejemplo. Eventos como este se multiplicaron a lo largo de la guerra, no es intención de estas líneas describirlos, el que quiera evidencia sobre libelos como el de la hambruna, etc, sólo tiene que googlear. El mecanismo siempre es el mismo: Hamas lanza una mentira, se replica hasta el infinito y luego se desmiente por lo bajo. El resultado es haber logrado la ola de odio antisemita más importante de las últimas décadas, desatada por un ataque antisemita previo. Es de locos, pero es así.

Pero no voy a eso.

La cuestión es que apenas salió la noticia del hospital, el mismo 17 de octubre de 2023, vi el posteo indignado de una colega cercana, con la que había compartido congresos, charlas, cenas y varios puntos de vista sobre temas políticos. Mi colega alegaba que la culpa era indefectiblemente de Israel (no lo dudó ni un minuto) y que además era un ataque intencional a un hospital católico.

La llamé y le dije por qué repetía algo sin corroborar. Cómo ella, que siempre dudaba del mainstream media, replicaba a pies juntillas algo tan grave. Me dijo que había salido en The Guardian (un medio que mi colega criticaba sistemáticamente), y que creía que Israel lo atacaba por ser de una institución católica. Tuvimos una breve discusión que terminó mal. Luego, cuando se supo la verdad, borró su tuit fake, pero el camino mental que la llevó a considerar que Israel era culpable de atacar deliberadamente un hospital católico; eso no se borró.

Voy a que primero pensaba (y así continúa pensando hasta la fecha) que Israel es culpable por default. Luego, si la evidencia es abrumadora, capaz se desmiente para no quedar en ridículo, pero de ser posible, sostiene la culpa de base.

Mucha gente que conocía, y que ni imaginaba que tuviera tanta inquina hacia el pequeño país de los judíos, me sorprendió por tener esta idéntica actitud a lo largo de la guerra. Salía una noticia cuya fuente era algún organismo de Hamas, o Qatar o Irán o el chavismo. O sea, salía algo de una usina mugrosa y, si y sólo si culpaba a Israel, la daban por buena.

Gente que no le hubiera dado credibilidad a nada publicado por, no sé, Telesur; si servía para difamar a Israel, lo reproducía y lo ampliaba. Aún cuando la noticia fuera ridícula, claramente contraria al sentido común, estúpida.

Llamé desde entonces a eso Nazi por Default.

Abrumador

Ese Nazi por Default es una de las cosas que más me abruma, por la forma en la que transformó al mundo desde el 7 de octubre de 2023. Creo que es porque me humilla en mi fuero íntimo, me demuestra que no supe leer la sociedad en la que estaba, la gente que conocía.

La cosa es que la fila de los Nazis por Default crece día a día desde entonces. No están produciendo narrativa nazi, pero si se la cruzan…zácate, van, la tragan y replican con mucho gusto. No tiene que ser algo comprobado, plausible, lógico. Les basta con una insinuación, una falacia de casualidad, algo viral. Necesitan el libelo antijudío como un madero en un naufragio. Lo ven y se abrazan sin preguntar.

Y todo esto que escribí viene a cuento de la teoría antisemita de los incendios en la Patagonia. Di muchas vueltas, pero llegué.

Como a los judeófobos les encanta ver cómo otros se desgañitan desmintiendo sus mentiras no me voy a poner a dar explicaciones que desarmen sus estupideces. Quienes tengan dos dedos de frente se pueden adentrar en la historia de los incendios en el sur argentino. Tampoco voy a hablar, esta vez, del terrorismo doméstico indigenista que Argentina y Chile tienen enquistado desde hace años. Tampoco voy a hablar de la mentira sobre la legislación que están desparramando, ni de cómo usan cualquier evento para culpar a Milei y a la ideología libertaria que odian. Por último no me voy a referir al invento de la filmación que pusieron como prueba y que no prueba nada, ni a la granada que dijeron que era israelí y era más argentina que el dulce de leche.

Digo que no lo voy a hacer, porque si alguien vio las publicaciones y las creyó, si les dio tres gramos de verosimilitud, es un auténtico idiota, además de…(¡claro que sí!) un Nazi por Default. Y yo no escribo para los Nazis por Default.

Y acá viene la cuestión con las personas que sí creyeron la idiotez de la grabación, así como otras imbecilidades como la imaginaria granada, el “vienen por el agua”, el “entregan nuestras tierras”, el NeoPlan Andinia, y el resto de las cosas que los nazis-nazis vienen diciendo desde hace siglos y que los Nazis por Default ahora repiten como si fuera una epifanía.

Entre el grupo diminuto pero intenso de los nazis-nazis y el grupo (andá a saber cuán grande) pero poco intenso de los Nazis por Default se ha conformado una narrativa viral que llegó a otros grupetes de nazis multinorma de todo el globo.

Ahora los Nazis por Default se disculpan, claro, cuando la prueba es abrumadora; pero la historia nos demuestra que van a caer en el próximo libelo y en el que venga después. Son las prostitutas de los núcleos fanáticos, son idiotas útiles, sí, pero son algo más. Gente horrible que se cree buena. Gente que veía las películas sobre nazis y se creía del otro lado, que repetía “nunca más” cuando era lejano y no costaba nada.

Pero en la vida real y a la primera de cambio, los Nazis por Default actúan como el Standartenführer Hans Landa y no como Aldo el Apache Raine aunque les guste pensar lo contrario (es una referencia a Bastardos sin Gloria que me pareció que cuadraba).

Eso es todo, estimados, termino con una reflexión ahora que los que llegaron hasta acá son menos pero buenos: en estos días, el kirchnerismo se pobló de estas especies tan depravadas que hasta la izquierda desquiciada propalestina se quiere despegar de ellos. Es repugnante, pero no deja de ser esclarecedor y útil para recordarlo siempre.