SIETE DIAS DE POLITICA
Inapelable fracaso opositor dentro y fuera del Congreso
El Gobierno neutralizó en Diputados el intento de derogar un decreto clave para sostener el programa de reformas. En la calle la violencia opacó el reclamo monetario de las universidades.
Durante la semana hubo dos señales nítidas en favor de la gobernabilidad que no provinieron llamativamente de la economía, sino de la política.
La primera fue el fracaso en la Cámara de Diputados de una heterogénea coalición opositora en su intento de voltear un decreto de necesidad y urgencia promulgado por el presiente Javier Milei al inicio de su gestión. La norma garantiza la seguridad jurídica de importantes reformas. La segunda señal fue la reaparición de activistas violentos que chocaron con las fuerzas de seguridad frente al Congreso causando destrozos y lesionando a personal de Gendarmería.
Este último episodio significó una señal a favor de la gobernabilidad por la negativa, ya que exhibió la total impotencia de la oposición para hacer retroceder a Milei mediante la violencia cuando no puedo hacerlo a través del juego de las instituciones o las urnas.
En ambos casos el mensaje fue claro. En los recintos de las dos cámaras el gobierno sigue controlando los asaltos de un amorfo “colectivo” opositor sin rumbo ni propuesta alternativa.
A esta situación se llegó porque contra todo pronóstico Milei pudo administrar la crisis heredada y generar los recursos con los que arma mayorías parlamentarias transitorias, pero más estables de lo previsto. En sentido contrario los apoyos que consiguen el peronismo, la izquierda y el progresismo “woke” en la calle demuestran ser incompatibles con la democracia.
Matones, barrabravas (esta vez sin camisetas), tirapiedras que vuelven una y otra vez a asediar el Palacio Legislativo no ejercen su derecho constitucional de manifestarse; son parte indefendible del sistema político que los prohija.
Tampoco resulta casual que aparezcan solo cuando los gobiernos no son peronistas. A Fernando de la Rúa lo voltearon. A Mauricio Macri, casi. Con Milei siguen fracasando. Pero en los disturbios del jueves la idea de sembrar un clima de caos y descontrol de la calle tuvo un efecto contraproducente. Primero, porque los desmanes monopolizaron la atención de los medios, restando protagonismo a la marcha de la dirigencia universitaria, sindical y de las organizaciones “sociales” (ex piqueteros). Segundo, porque los atacantes dejaron involuntariamente un mensaje progobernabilidad: o Milei o la vuelta de los vándalos y del caos urbano.
Mientras tanto la mayoría de la dirigencia con poder institucional funcionaba coordinadamente. El presidente andaba en otra gira por los Estados Unidos y hasta su hermana, que inicialmente había decidido quedarse en Buenos Aires, también viajó para acompañarlo.
El oficialismo resolvió la batalla en Diputados con la flexibilidad política de un partido tradicional. Respecto de la Ley de Tierras tomó dos decisiones. Una, dar marcha atrás en el objetivo de liberar totalmente la venta a extranjeros; la otra, aceptar los reclamos de gobernadores peronistas, radicales y de fuerzas distritales que disponían en total de 14 votos decisivos. Al frente opositor encabezado por el peronismo le faltaron 8 legisladores para infligirle al gobierno la derrota que pretendía (ver “Los que cumplieron” en Visto y Oído).
La estrategia dio resultado. El pragmatismo en lugar del fundamentalismo le acercó a los radicales. La ayuda del Tesoro le acercó a los gobernadores de Salta, Jujuy, Tucumán Chubut, San Juan y Neuquén. Es llamativo que un gobierno nacido de la vidriera política porteña crezca fuerte en el interior y practique un federalismo que las demás fuerzas solo proclaman mientras gobiernan para el conurbano.
Otro de los factores que afianzan la gobernabilidad es la actual anarquía del peronismo que podría definirse como un típico estado “deliberativo”, porque el liderazgo de Cristina Kirchner está cuestionado, pero en el que no existe una deliberación real, porque ella y Axel Kicillof no negocian. Ese conflicto ha derivado en una fragmentación de la que Milei saca ventaja en el Congreso.
Así los actos por el 17 de octubre ofrecieron un menú variado. El kirchnerismo en el barrio de Constitución, el axelismo en La Matanza y los gobernadores del Norte, cada uno por su cuenta. Hay movimientos que llamaron la atención, como por ejemplo el recorrido de Juan Grabois junto a Axel Kicillof por una villa de San Isidro que muestra los primeros “deslizamientos” que sufre la fracción todavía controlada por la ex presidenta.
La balcanización del PJ es un factor clave para definir la suerte del proyecto de eliminación de las PASO que empuja el gobierno. En el Senado La Libertad Avanza necesita reunir 37 voluntades para aprobarlo. Por ahora sólo cuenta con 28. Debe convencer a 3 radicales y dos del PRO, pero ni siquiera en ese caso llegaría a la cifra exigida por la Constitución sin votos peronistas. En eso trabaja.
