“La legislación vigente ha quedado obsoleta”

Iglesias Evangélicas apoyan una nueva Ley Penal Juvenil

Ante el tratamiento legislativo en el Congreso de la Nación del proyecto de una nueva Ley Penal Juvenil, la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina expresó su respaldo a la iniciativa del Gobierno.

“Consideramos fundamental la promulgación de una norma acorde a la realidad actual, dado que la legislación vigente ha quedado obsoleta”, dice el comunicado que llegó a nuestra redacción .

“Es necesaria una adecuación de la edad de imputabilidad que sea compatible con los estándares internacionales y el contexto de la región. Los hechos delictivos cometidos por niños, niñas y adolescentes dejan al descubierto las falencias del Estado y de la sociedad para prevenir y atender adecuadamente estos casos”, añade.

La entidad que representa a 25.000 congregaciones cristianas de la Argentina, entiende que “la aplicación de penas será insuficiente si no se acompaña de políticas públicas que atiendan la raíz del problema -social, económica, educativa y familiar- y que apunten a la reinserción social. Es imperativo intervenir tempranamente en la trayectoria delictiva, trascendiendo la mera sanción retributiva”.

También advierte a los legisladores que “debe ser una prioridad la adecuación de las instituciones y espacios físicos donde los niños, niñas y adolescentes serán reencauzados, garantizando que no sean derivados a cárceles comunes. El Estado, en sus niveles nacional y provincial, debe asegurar las partidas presupuestarias para infraestructura, recursos profesionales y el acompañamiento de la sociedad civil, contemplando la dimensión espiritual en el proceso de recuperación”.

“Más allá de lo legislativo, consideramos medular atender la orfandad social, el consumo precoz de sustancias y la desvalorización de la vida. Para ello, es urgente un plan nacional de prevención de consumos problemáticos y la efectiva implementación de la educación preventiva en las escuelas”, añaden.

“Nuestra misión es velar por el bienestar del ser humano y el interés superior del niño, incluyendo a las víctimas. Sostenemos que la intervención legal en adolescentes debe entenderse como una medida de protección excepcional, orientada a su transformación y reintegración social mediante equipos interdisciplinarios y el acompañamiento espiritual”, concluyeron los pastores.