Huevos benedictinos, tostón y aussie pie

‘Casa Dingo’ traslada los sabores de Australia a la esquina bien palermitana de Armenia y Nicaragua. Su nombre reivindica a un particular animal depredador. Gonzalo Krenz está a la cabeza del proyecto junto con su socio y cuñado Germán González, quien vive al otro lado del mundo.

“No queríamos caer en algo demasiado obvio como un canguro o un koala”, dice Gonzalo Krenz al explicar el particular nombre de su local gastronómico en Palermo. Es que el dingo no es un perrito bueno que se sienta cuando se le pide ni sirve de compañía de niños y ancianos. No. Es un perro salvaje, temido por algunos, que recorre las extensiones de Australia cazando -y, a veces, no sólo animales-.

El dueño de ‘Casa Dingo’ se ataja: “Tiene una historia interesante. Hay pueblos aborígenes que lo consideran sagrado. También está esa imagen como depredador, como un bicho salvaje”. Pero, más allá de la posible polémica, la razón, reconoce, fue bastante más pedestre. “Sobre todo, nos gustaba cómo sonaba: era más pegadizo y más divertido que ponerle algo como koala o canguro”, recuerda.

Lo concreto es que este perrito sirve de nombre y guía del luminoso y amplio local y en forma de dibujo se pasea por el menú tomando un cafecito como si nada.

Gonzalo recibe a la prensa y tiene ganas de charlar. Locuaz, de pie, mientras coordina todo lo que pasa a su alrededor, va soltando las claves de un espacio que en tres años logró capturar al muy escurridizo público de Palermo y alrededores.

“La idea, cuando empezamos, era no caer en el típico café de especialidad. Ir a algo particular”, explica sobre esos viejos tiempos posteriores a la pandemia. La chispa final prendió cuando a Gonzalo se sumó Germán González, su amigo y cuñado -y chef con pasado en Inglaterra- quien iba y venía del gigante país al otro lado del mundo. Abrir un local aussie en Palermo, centro de todas las tendencias, finalmente resultó ideal.

“Un día le dije: “Che, yo quiero abrir algo gastronómico”. A mí siempre me gustó ese mundo, pero no vengo del palo (N. de R.: es arquitecto). Necesitaba conseguir un jefe de cocina y Germán, con su recorrido de años, era esa persona. Como había cocinado mucho afuera, traía cosas que acá no estaban y costumbres diferentes, mucho más avanzadas”.

-¿Fue fácil convencerlo?

-(sonríe) ¡No! Le insistí mucho y un día, finalmente, justo cuando decidió venirse un tiempo a Argentina, me dijo que sí.

CAFE Y RESTAURANTE

Grupos de amigos se sientan junto a uno de los ventanales. Colegas de oficina que están en el almuerzo y algunas parejas. Ese es el ambiente de mediodía en la planta baja de ‘Casa Dingo’.

Siguiendo la idea de los pubs, el restaurante ofrece todo su menú a cualquier hora. Entonces, si un cliente quiere el ‘Aussie pie’ a las diez de la mañana, se lo sirve. “Arrancamos con el título de cafetería pero el café es uno de los ejes -enfatiza Gonzalo-. La comida que ofrecemos también es parte central de la propuesta”.

Los platos, por su origen australiano, tienen una obvia influencia británica, con algunos tintes asiáticos. Entre los que el anfitrión trae a la mesa, se destacan los famosos “Huevos Benedictinos” elaborados sobre English muffin, con salsa holandesa de lima y caviar de algas ($22.000).

También llega la “Shakshuka”, con chorizo merguez de cordero ($23.000), y una nueva versión del “Tostón de Hongos” (pan de masa madre, puré de boniato, miso y mirín, gírgolas, huevo poché, furikake y cebolla crispy, a $18.000).

La carta cambiará en octubre. Y desde Australia, Germán sigue participando en la confección del menú. “El no cortó la relación con el proyecto, pero la toma de decisiones es cien por ciento mía. Es como el Gran Hermano que está ahí atrás pero la carta la seguimos armando entre él y yo. Ger me sigue ayudando con las ideas. Entre lo que él me tira desde allá y lo que tiro yo, podemos tener treinta ideas. Ahora hay que pulir”.

LO NUEVO

Entre lo que se viene, Gonzalo no quiere soltar mucha prenda, pero destaca una ensalada vietnamita y un brunch. También va a volver el tradicional English Breakfast, que ya estuvo durante dos temporadas. “Tiene chorizo, porotos y otros componentes y suele ser muy pedido por los extranjeros. No es algo barato de producir”, advierte.

Sin canguros ni koalas a la vista, pero con el perro Dingo por todos lados, el local busca “cazar” nuevos clientes. “Para el futuro, la idea -explica el dueño- es, en algún momento, abrir a la noche. Me gustaría eso, pero no necesariamente como un restaurante tradicional. Me imagino algo más de bar, con comida. Más adelante, veremos; por ahora, estamos felices así”.

‘Casa Dingo’

Armenia 1908, Palermo, CABA

Abierto todos los días, de 8 a 20.

@casadingo