“Hoy hay que demostrar que sabemos”

Con más de 30 años de trayectoria en educación, Natalia Druziuk lidera Instituto Neone, una red internacional especializada en la enseñanza de idiomas que cuenta con 59 sedes entre propias y franquiciadas en la Argentina, Uruguay y Paraguay. La institución forma estudiantes y profesionales en 17 idiomas y combina excelencia académica, innovación tecnológica, inteligencia artificial aplicada al aprendizaje y certificaciones internacionales validadas mediante tecnología blockchain.

En diálogo con La Prensa, Druziuk analiza por qué esta tecnología representa un cambio de paradigma para la educación y cómo fortalece la autenticidad, la seguridad y el valor de las credenciales académicas en un contexto cada vez más global.

Durante décadas, el diploma en papel fue el símbolo del esfuerzo y del conocimiento adquirido. Sin embargo, el mundo cambió. La forma de estudiar, de trabajar y de desarrollar una carrera profesional ya no responde a los mismos modelos de hace veinte o treinta años. Hoy una persona puede formarse desde la Argentina en una institución del exterior, trabajar para una empresa ubicada en otro continente y continuar capacitándose a lo largo de toda su vida.

En ese escenario, demostrar de manera confiable las competencias adquiridas se vuelve tan importante como obtenerlas. Allí es donde la tecnología blockchain comienza a ocupar un lugar estratégico dentro del sistema educativo.

-¿Por qué considera que las certificaciones educativas están atravesando un cambio tan importante?

-Porque cambió la forma en que aprendemos y también la forma en que el mundo valida ese aprendizaje. Después de más de tres décadas trabajando en educación, vi cómo evolucionaron los estudiantes, las profesiones y las demandas del mercado laboral. Hoy ya no alcanza con decir que contamos con determinada formación. Necesitamos demostrarla de manera inmediata, segura y verificable. Las credenciales deben acompañar esa transformación.

-¿Qué aporta la tecnología blockchain a ese proceso?

-Aunque muchas veces se presenta como un concepto complejo, en realidad su funcionamiento es bastante sencillo. Cada certificado posee una identidad única registrada en una cadena de bloques, una especie de huella digital que permite verificar su autenticidad en segundos, desde cualquier lugar del mundo y sin depender de intermediarios. La diferencia con otros formatos es muy importante. Un archivo PDF puede copiarse o modificarse. En cambio, un certificado respaldado por blockchain incorpora autenticidad, trazabilidad y seguridad. La información queda protegida y no puede alterarse, reduciendo significativamente el riesgo de fraudes o falsificaciones. Ese nivel de confianza es fundamental para instituciones educativas, empleadores y estudiantes.

-¿Estamos hablando solamente de reemplazar el diploma en papel por uno digital?

-No. Esa es una confusión bastante frecuente. Digitalizar un diploma implica únicamente cambiar el soporte. Innovar significa utilizar la tecnología para resolver problemas concretos. La verdadera transformación digital consiste en mejorar la experiencia de las personas, facilitar los procesos y generar confianza. No se trata solamente de emitir un documento electrónico, sino de ofrecer una certificación que pueda validarse en cualquier momento y desde cualquier lugar.

-Además de la seguridad, ¿qué otros beneficios aportan estas certificaciones?

-Hay uno del que se habla poco y que considero muy importante: la sustentabilidad. Las certificaciones digitales reducen la impresión de diplomas, las copias físicas y el traslado de documentación. Eso implica un menor consumo de papel y procesos administrativos mucho más eficientes. La tecnología también puede ayudar a cuidar recursos cuando se implementa con un propósito claro.

-¿Cómo imagina el futuro de las credenciales educativas?

-Creo que el aprendizaje permanente será una de las principales características de esta época. Cada vez será menos frecuente estudiar una sola vez para ejercer durante toda la vida. Lo habitual será incorporar nuevas habilidades, actualizar conocimientos y desarrollar competencias de manera continua. Las credenciales también deben evolucionar para acompañar ese recorrido y validar cada nuevo logro con la misma confiabilidad.

-¿La tecnología puede reemplazar el valor de la educación?

 

-De ninguna manera. Blockchain no enseña. La inteligencia artificial tampoco inspira. Las plataformas, por sí solas, no transforman la educación. Las personas siguen siendo el centro del proceso de aprendizaje. Los docentes continúan siendo quienes acompañan, motivan y generan experiencias significativas. La tecnología adquiere verdadero valor cuando amplía oportunidades, genera confianza y facilita el acceso al conocimiento. Nunca cuando pretende reemplazar el vínculo humano.

-¿Cómo se traduce esta visión en Instituto Neone?

-En Instituto Neone decidimos incorporar certificaciones respaldadas por blockchain porque entendemos que nuestros estudiantes merecen herramientas acordes al mundo en el que van a desarrollarse. Cada certificado que emitimos cuenta con autenticidad, seguridad y trazabilidad, y puede verificarse de forma inmediata desde cualquier parte del mundo. Creemos que innovar no significa adoptar tecnología porque sí. Significa incorporar soluciones que aporten valor real, fortalezcan la calidad educativa y preparen a las personas para desenvolverse con confianza en un entorno cada vez más global. Ese es, para nosotros, el verdadero sentido de la transformación digital en la educación.