¿Hacia dónde va la medicina?

Anticoncepción, vacunas, autismo, muerte cerebral, trasplantes, sexualidad, transhumanismo y el vínculo entre médicos y pacientes serán algunos de los ejes del tercer Congreso Quo Vadis Medicina, que tendrá lugar en Buenos Aires el 14 y 15 de noviembre. El doctor Oscar Botta anticipó por qué el encuentro propone revisar el modelo sanitario y debatir sobre los grandes desafíos de la salud actual.

¿Qué significa ser médico hoy? ¿Se está perdiendo la esencia de una profesión históricamente basada en escuchar, observar, examinar y acompañar al paciente? ¿Hasta qué punto los protocolos, la tecnología, los intereses económicos y las decisiones de política sanitaria condicionan el ejercicio de la medicina? ¿Qué lugar queda para el debate, la investigación independiente y la libertad de pensamiento dentro de la comunidad científica?
Con estos interrogantes como eje, Buenos Aires será sede del III Congreso Internacional Quo Vadis Medicina, un encuentro que reunirá a profesionales y expositores de Argentina, España, Italia, Polonia y Estados Unidos, entre otros países, durante dos jornadas dedicadas a discutir cuestiones que generan controversias y debates en el ámbito de la salud.
La expresión latina Quo Vadis significa "¿Adónde vas?". Y precisamente esa pregunta es la que da identidad a una iniciativa que busca poner bajo la lupa el rumbo de la medicina contemporánea, sus transformaciones y los desafíos éticos, científicos y humanos que enfrenta. 
No hay dudas de que el ejercicio de la medicina atraviesa una encrucijada sin precedentes. Frente a la mecanización de los actos médicos, la imposición de protocolos estandarizados y el distanciamiento del examen físico tradicional, un sector de profesionales de la salud de distintos países, agrupados en el colectivo Médicos del Corazón de Jesús, organiza este congreso que busca rescatar el espíritu hipocrático y la mirada centrada en la dignidad de la persona humana. Con el antecedente de dos ediciones realizadas en España, el evento desembarca en el barrio de Recoleta los días 14 y 15 de noviembre, ofreciendo acceso tanto presencial como por streaming para profesionales de la salud y el público general.
Uno de los protagonistas y organizadores del encuentro será el doctor Oscar Botta, médico especialista en Salud Pública, con más de cinco décadas de trayectoria, quien participará con dos exposiciones: una sobre vacunación antigripal y otra titulada ‘Anticoncepción: lo que no se dice’, una temática sobre la cual se refirió en una entrevista con La Prensa, en la que cuestionó aspectos del uso extendido de los métodos anticonceptivos y reclamó mayor concientización sobre sus mecanismos de acción, sus efectos y sus potenciales riesgos.

EL LADO B DE LA ANTICONCEPCION
La anticoncepción es una de las prácticas médicas más extendidas en el mundo y forma parte de la vida cotidiana de millones de mujeres. Sin embargo, para Botta, existe una dimensión del tema que, según sostiene, no recibe suficiente atención en las consultas médicas, en la formación universitaria ni en las políticas públicas: los mecanismos involucrados en los distintos métodos y sus posibles consecuencias sobre la salud femenina.
“Es un tema que vengo estudiando hace muchos años”, explicó el médico, quien considera necesario revisar críticamente la información que reciben las mujeres cuando se les prescribe un método anticonceptivo.
Durante la entrevista, Botta cuestionó tanto los anticonceptivos hormonales orales como los implantes subdérmicos, los dispositivos intrauterinos (DIU) y la anticoncepción ‘de emergencia’. Sostuvo que estos métodos pueden actuar sobre el endometrio —el tejido que recubre el interior del útero— y planteó objeciones a sus mecanismos de acción, debido a sus efectos sobre la posibilidad de implantación embrionaria.
A partir de su prolongada observación clínica y revisiones de biopsias endometriales, el especialista remarcó que la totalidad de los métodos anticonceptivos conllevan un mecanismo de acción que trasciende la simple inhibición ovulatoria.
“La mucosa endometrial femenina sin efecto anticonceptivo se aprecia como un bosque frondoso. Bajo el efecto de los anticonceptivos, ese endometrio reduce más de un 50% su espesor y se alteran los mucopolisacáridos y la glucosa, volviendo hostil la pared uterina e impidiendo la implantación del óvulo ya fecundado al séptimo día y medio de vida. Desde la perspectiva biológica, al no permitir la anidación del embrión, estos métodos operan como abortivos”, señaló. 
Botta cuestionó que la conversación médica sobre anticoncepción se limite a su eficacia para evitar embarazos y reclamó que se discutan también sus efectos..
El médico enfatizó que los cambios atróficos en el endometrio no se revierten de forma inmediata tras suspender el tratamiento, pudiendo requerir más de seis meses de recuperación o deviniendo en secuelas de esterilidad secundaria. A esto suma la necesidad de advertir sobre la evidencia médica asociada a efectos adversos severos de alta incidencia, como hipertensión arterial, accidentes cerebrovasculares (ACV) y mayor riesgo de cáncer de mama. 

MAS MASCOTAS QUE NIÑOS
Asimismo, el sanitarista enmarcó la difusión masiva de la anticoncepción y de las intervenciones quirúrgicas permanentes (como ligaduras de trompas y vasectomías en edades tempranas) dentro de un contexto de presiones geopolíticas y demográficas que afectan directamente el crecimiento poblacional de la Argentina. “Hoy Buenos Aires tiene más mascotas que niños; asistimos al cierre de maternidades y jardines de infantes en un país despoblado pero lleno de recursos, que requiere aumentar su número de habitantes para desarrollarse”, advirtió, vinculando además estos fenómenos a la proliferación de iniciativas parlamentarias sobre la eutanasia y el aborto.
A su entender, la expansión de la anticoncepción debe analizarse en relación con los cambios culturales, las condiciones laborales, la postergación de la maternidad y las transformaciones de la estructura familiar que se han impuesto.
La cuestión abre una discusión relevante sobre el derecho de las mujeres a recibir información completa, comprensible y basada en evidencia, para poder tomar decisiones libres sobre su salud sexual y reproductiva.

VINCULO MEDICO – PACIENTE
Pero la anticoncepción es apenas una parte de una preocupación mucho más amplia vinculada con el rumbo que sigue hoy la Medicina: la transformación de la práctica médica.
“La medicina de antes era otra cosa”, recordó. “El médico recibía al paciente, lo escuchaba, lo miraba, conversaba con él, realizaba un examen físico y solicitaba estudios cuando eran necesarios”. 
En contraposición, señaló que actualmente existe una tendencia creciente a reemplazar ese proceso por protocolos y solicitudes masivas de estudios, muchas veces sin dedicar suficiente tiempo a conocer a la persona que consulta.
“El alumno sale de la universidad de Medicina con el protocolo en la cabeza y aplica protocolos”, lamentó.
Su crítica apunta especialmente a la pérdida del contacto humano en la consulta. Una computadora, una pantalla y una sucesión de indicaciones pueden terminar ocupando el lugar de la conversación entre médico y paciente.
La cuestión no es menor. En un escenario en el que la medicina incorpora tecnologías cada vez más sofisticadas, inteligencia artificial, nuevos métodos diagnósticos y tratamientos de alta complejidad, recuperar la dimensión humana del acto médico aparece como uno de los grandes desafíos de la profesión.
¿Puede la tecnología mejorar la medicina sin desplazar la capacidad de escuchar? ¿Cómo evitar que la aplicación automática de protocolos termine relegando el criterio clínico? ¿Qué lugar deben ocupar la experiencia, la observación y el examen físico en la formación de las nuevas generaciones? Son preguntas que exceden una especialidad y atraviesan a todo el sistema sanitario y que buscarán ser respondidas durante el Congreso Quo Vadis Medicina.

VACUNAS, AUTISMO Y CÁNCER PEDIÁTRICO
Otro de los ejes centrales de la entrevista fue la preocupación de Botta por el aumento de los diagnósticos de autismo y de determinados tipos de cáncer en la población infantil.
El médico relató que alrededor de 2019 comenzó a revisar sus posiciones sobre las vacunas, a partir del incremento exponencial de casos de autismo y cáncer pediátrico que observaba en su práctica profesional.
Afirmó que el fuerte incremento en los Certificados Únicos de Discapacidad (CUD) debido a trastornos del espectro autista no responde a un mero sesgo diagnóstico, sino a lo que clasifica clínicamente como daño cerebral por vacuna -de intensidad variable- derivado de la presencia de adyuvantes como aluminio, mercurio y otros compuestos en las dosis tempranas, aplicadas previo al cierre de la barrera hematoencefálica (que ocurre alrededor de los dos años de vida).
“Hace 10 o 12 años atrás había 50 certificados únicos de discapacidad por autismo, ahora hay 300.000 y sigue subiendo año tras año”, graficó.
“Hay muchos casos de leucemia infantil, linfoma, cáncer óseo, cáncer cerebral… antes no se veía, pero la tasa se ha disparado. Hay que ir a los hospitales de niños a recorrer”, enfatizó el profesional, quien reprochó que las actuales políticas de Salud Pública estén ignorando estas problemáticas evidentes.
Según explicó, mediante un abordaje biomédico específico y protocolos propios de abordaje, ha logrado avances significativos en la comunicación, el control de esfínteres y la conducta de numerosos niños con autismo.
La controversia sobre las vacunas, su composición, los sistemas de vigilancia y la transparencia de los organismos reguladores también estará presente en el congreso. 
 

MUERTE CEREBRAL Y TRASPLANTES
La discusión sobre el comienzo y el final de la vida será otro de los grandes capítulos del congreso. Botta anticipó la participación del sacerdote dominico y médico cirujano polaco Jacek María Norkowski, quien expondrá sobre la muerte cerebral y las cuestiones éticas y médicas vinculadas con el diagnóstico de muerte por criterios neurológicos.
El tema adquiere especial relevancia en el contexto de los debates sobre donación y trasplante de órganos, así como frente a las discusiones legislativas sobre eutanasia.
En la entrevista, Botta manifestó sus reparos respecto de la determinación de muerte cerebral y cuestionó que, a su entender, algunos pacientes podrían ser declarados muertos prematuramente.  El debate plantea interrogantes éticos de enorme trascendencia: ¿cómo se determina la muerte? ¿Qué procedimientos deben cumplirse? ¿Qué garantías deben tener los pacientes y sus familias? ¿Cómo se articulan el respeto por la vida, la autonomía, la donación de órganos y las decisiones al final de la existencia?
En este contexto, la conferencia de Norkowski, titulada “¿Sabemos qué es la muerte?”, y la exposición sobre trasplante de órganos de la doctora Chinda Brandolino buscarán introducir distintas perspectivas sobre una cuestión que involucra no solamente a la medicina, sino también al derecho, la filosofía y la bioética.
Quo Vadis Medicina se presenta así como un espacio abierto de debate, orientando su propuesta tanto a profesionales que buscan revisar los paradigmas de su práctica como a ciudadanos interesados en tomar decisiones informadas sobre su salud, en tiempos en los que múltiples verdades pretenden ser silenciadas.