Ramiro Gallo Quinteto y el cantor Armando Duval, juntos en el teatro Border
“Hacer tangos clásicos es un desafío para cualquier músico”
La formación que lidera el destacado violinista cumplió 25 años y sigue asumiendo retos. El “milagro” de llenar la sala y los proyectos que lo mantienen activo.
‘Revancha’ es el nombre del espectáculo que Ramiro Gallo Quinteto y el cantor Armando Duval vienen presentando los viernes a las 20 en el teatro Border (Godoy Cruz 1838). Un concierto de tangos clásicos unidos por diálogos y situaciones creadas por el puestista y productor artístico Augusto Alvarez, que debido a la interesante convocatoria de público extendió sus presentaciones hasta el 17 de este mes.
"Estamos asistiendo a un milagro (casi), porque en esta época y desde hace ya tiempo resulta muy difícil llevar gente a los conciertos. Sobre todo para quienes trabajamos de manera independiente”, comenta Ramiro Gallo, uno de los violinistas argentinos más destacados de la generación intermedia.
“La gente no tiene plata hoy para asistir a un espectáculo, esa es la realidad. Sin embargo, nosotros ya cumplimos un mes de funciones y seguimos. Estamos contentos, sorprendidos y muy entusiasmados", confiesa.
-Su encuentro artístico con Armando Duval se da a partir de la amistad con su hijo, ¿verdad?
-Yo conozco a Armando porque antes conocí a Exequiel (Mantega). La vida nos ha cruzado con Exequiel, que es pianista, tanto en lo profesional como en lo humano. Pero nunca imaginé que un día iba a terminar trabajando con su padre. Armando es un cantor de tangos de toda la vida que nunca tuvo la oportunidad de dedicarse plenamente a esta actividad.
-A sus 82 años, Duval está cumpliendo un sueño.
-Para mí, él siempre fue un cantor. Pero acá entra a tallar la mirada que cada uno tiene de sí mismo. Si él no lo sentía, en eso lo entiendo, porque yo soy violinista pero antes que eso me considero compositor y arreglador. Es así como me veo. Mientras yo no me asumía plenamente como compositor estuve trabajando en proyectos de otras personas o como violinista en orquestas sinfónicas. Recién cuando armé mi quinteto empecé a soltar otros proyectos. Y mirá qué loco: en los primeros tiempos del quinteto yo ponía el bandoneón en el centro de la formación y al violín en un costado. Eso es parte de la mirada que uno mismo tiene de sí. Hasta que en un momento hice un clic y como líder del grupo me puse en el centro del escenario, no por ego sino para asumir una realidad.
-Y en ese aspecto encuentra una similitud con la historia de Armando...
-Quizás. Yo siempre lo vi como un cantor aunque recién ahora él se animó a asumir ese rol principal. Su historia con el tango es riquísima, su relación con (Alberto) Marino, con todos los grandes cantores. Por eso me resulta muy natural acompañarlo ahora sobre un escenario.
-El repertorio elegido para este espectáculo se compone de tangos populares. ¿Cómo se lleva usted con eso?
-A mí me gusta. De hecho, a partir de unos temas que grabamos con Armando el año pasado volví a hacer arreglos de temas tradicionales. También, porque con el quinteto grabamos un disco homenaje a Cátulo Castillo junto a la cantante Daisy Lombardo. El rol del arreglador, que retomé después de mucho tiempo, a mí me encanta. Y me confirma la idea de que uno tiene que hacer algo que sea verdaderamente honesto. Si voy a hacer un nuevo arreglo de ‘La cumparsita’, tema del que ya existen miles de arreglos, ¿por qué he de hacerlo? ¿En qué punto es necesario? Por otra parte, debo decir que hacer hoy un arreglo de 'La cumparsita' es mucho más difícil que componer un tema nuevo. Es otro el trabajo, claro, pero el marco es mucho más amplio y uno se mueve con una libertad absoluta al componer.

Ramiro Gallo se siente más compositor y arreglador, que violinista y director musical. Sin embargo, ha cimentado una sólida carrera como intérprete y guía en varias orquestas.
ARREGLADOR
El nombre de Ramiro Gallo comenzó a sonar fuerte en nuestro medio al integrarse en 1997 a la emblemática Orquesta El Arranque como violinista. Un par de años después pasó a desempeñarse también como arreglador. Desde ese rol trabajó en el rescate de tangos antiguos no muy transitados a los que les regaló una nueva vida. "En el año 2001 nos convocaron para una gira a Japón y había que tocar tangos clásicos. Algunos de mis compañeros dudaron, pero yo les dije lo mismo que pienso ahora: ‘hacer tangos clásicos es un desafío para cualquier músico, no es para nada bajarle el precio a una orquesta’. Por el contrario, es una de las cosas más difíciles de hacer. Hoy asumo esa tarea con alegría y responsabilidad".
-En 'Revancha', además de lo estrictamente musical, hay también algo actoral que se pone en juego.
-Sí, y me encanta. Siempre he sido bastante histriónico. Tanto a Armando como a mí nos gusta agarrar el micrófono en los conciertos, ¡y quién nos baja, ¿no?! Esto surge de un primer encuentro que tuvimos cuando lo invité a Armando a cantar en un concierto del quinteto. Ahí estaban nuestro director (Augusto Alvarez) y el productor general, Blas Rimmaudo, y al escucharnos interactuar vieron que había un potencial. Se guionaron algunas situaciones que son habituales en ensayos o actuaciones, y lo disfrutamos mucho.
BODAS DE PLATA
-¿Cómo ha sido el trabajo con el quinteto a lo largo de 25 años?
-Sostenerlo fue difícil. Si uno se concentrara sólo en las dificultades podría estar hablando un año entero. Los tiempos han sido siempre bastante parecidos en cuanto a lo complejo. Tal vez los comienzos fueron un poco más amables porque era una época distinta en lo económico y la economía siempre impacta en la cultura. Pero nunca fue del todo fácil. Como grupo intentamos sostenernos sobre tres pilares: lo artístico, lo humano y lo económico. Si hemos durado 25 años, las tres patas parecen haber estado fortalecidas.
-La rotación de músicos a veces conspira contra los proyectos a largo aliento.
-Hemos tenido rotación de músicos en todos estos años, pero nunca hubo uno que se quedara solo un día. Todos permanecieron un buen tiempo y le han cambiado sutilmente el sonido al conjunto. El último en ingresar, que fue nuestro bandoneonista, Joaquín Benítez Kitegroski, lleva seis años en el grupo. El pianista, Adrián Enríquez, es el más antiguo de los actuales y entró en 2003, hace más de dos décadas. El quinteto se completa con Lautaro Muñoz en contrabajo y Santiago Vera Candioti en guitarra eléctrica.
Para sostener la llama encendida dice el director que se esfuerza en tener siempre un proyecto por delante. Para lo que resta del año la meta es la grabación de un disco (o quizás dos) con repertorio nuevo. Ramiro Gallo Quinteto tiene en su haber varios álbumes, uno de ellos, 'Utopía', grabado con Pedro Aznar en 2019. La autoría de todos los temas es compartida entre Gallo y el ex Serú Girán.
-¿Qué futuro imagina para ‘Revancha’?
-Creo que tendrá larga vida porque la repercusión la estamos viendo en el público. Cuando eso aparece, es difícil correrse. Un segundo paso en el proyecto podría ser crear nuevo repertorio alejándonos de la orilla de los clásicos y buceando en aguas profundas de temas más conceptuales. Sería sacar a Armando de su zona de confort. En eso estamos.

Ramiro Gallo Quinteto festejó sus bodas de plata en 2025. “Nos sostenemos sobre tres pilares: lo artístico, lo humano y lo económico”, dice el director.
