Había una vez… héroes en combate
Estaba pensando en contarle alguna historia de Malvinas al nietaje cuando recibí, justo “el día de la máxima resistencia”, 14 de junio, un mensaje de uno de los grandes protagonistas de ese día: el “Chuly” Rodríguez. Allí cuenta lo que se debe contar: guerreros “sanmartinianos” que enorgullecieron al mismo Güemes. Y no, no es “una errata”.
Estoy seguro de que allá en el cielo estaban todos asomados, mirando a su gente, aplaudiéndolos al mismo tiempo que rezaban por ellos.
Esos soldados filmaron una de las mejores películas malvineras: “14 de Junio, lo que nunca se perdió”. Y, de lo más valioso, lo hicieron juntando pesitos entre ellos para que sus voces no se las llevara el viento. ¡Y vaya si no se perdieron! Fue la ocasión para que estos muchachos, ya crecidos, volvieran al combate. Entre ellos estaba Esteban Tries, uno de los fundadores de “Malvinas, Educación y Valores”. Pero oigamos a los que estuvieron allí. Escriben los protagonistas y nosotros los oímos con agradecimiento eterno.
EL ULTIMO COMBATE DE LA COMPAÑIA A
Terminaba el día 13 de junio en las nuevas posiciones de la Compañía A Tacuarí y, en las primeras horas del día 14, el jefe de la compañía, capitán Zunino, nos reunió a los jefes de sección y nos impartió la orden de llevar adelante un contraataque. Nos dijo: “Debemos salir ya hacia Wireless Ridge para apoyar al Regimiento de Infantería Mecanizada 7”. Recibida la orden, los jefes de sección bajamos, reunimos a los suboficiales y les impartimos las órdenes para que prepararan a los soldados y cumplieran la misión asignada. Sin dudar y con premura, nos reunimos en un lugar entre las rocas y les transmitimos a todos cómo íbamos a realizar la operación. Nos tocaba avanzar en cadena (cruzaríamos el valle del arroyo Moody y subiríamos, contra pendiente, las laderas de Wireless Ridge). Avanzar en cadena es como combatían en la Guerra de la Independencia… uno al lado del otro, caminando a cuerpo gentil rumbo al enemigo… ¡Hay que tener un coraje gigante!
El campo de combate estaba iluminado por el enemigo y las fuerzas propias. Los ingleses habían arado con artillería, durante las últimas 48 horas, las posiciones del RIMec 7… y hacia ese lugar marchábamos los de la Compañía A Tacuarí. Atacamos con el teniente 1º Rodríguez y el subteniente “EC” Aristegui hacia el frente, el teniente Monez Ruiz envolviendo y el teniente Dobroevich apoyando con los morteros. No teníamos radios; por ende, una vez recibida la orden, para nosotros no había vuelta atrás: solo había que cumplir con la misión.
Cuando las secciones estaban cruzando el valle, el general Jofre ordenó suspender la operación que estábamos ejecutando y el repliegue de la compañía hacia Tumbledown. Zunino envió estafetas (mensajeros) para transmitir ese cambio de planes, pero las secciones de Rodríguez y Aristegui nunca se enteraron. Las secciones de Rodríguez y Aristegui empezaron a subir la ladera sur de Wireless Ridge. Paso a transcribir un párrafo del libro “No Picnic”
, del general Julián Thompson (página 248), para que el lector tome dimensión de lo que se estaban enfrentando los bravos de la A Tacuarí: “Cuando despuntó el día, muy frío, unos cuarenta argentinos lanzaron un contraataque en dirección a las posiciones de la Compañía C. Casi no quedaba munición para armas pequeñas en la Compañía y tampoco abundaban los proyectiles de 105 mm, de modo que se ordenó calar bayonetas y preparar las granadas”.
CUERPO A CUERPO
El combate cuerpo a cuerpo era lo que nos esperaba. Al poco tiempo de empezar a subir, la sección de Rodríguez por la izquierda y la de Aristegui por la derecha, empezamos a recibir fuego de los ingleses que estaban entre las piedras de las alturas. Cayó herido el sargento Villegas que, al frente de su grupo, intentaba llegar a la parte más alta para enfrentar al enemigo.
Luego de decisiones heroicas que solo toman aquellos que están convencidos del “porqué” estábamos allí, soldados de su grupo, arriesgando sus vidas, lo rescataron y lograron llevarlo para que lo atendieran. Mientras tanto, en medio del combate, Rodríguez y Aristegui se reunieron. Rodríguez, al tomar conciencia de que estábamos solos, le ordenó a Aristegui que se pusiera bajo sus órdenes y continuara el ataque hacia la parte superior por el lado derecho de la ladera. Minutos después de ese encuentro, un inglés realizó una ráfaga y le produjo a Aristegui una herida en el cuello que lo dejó fuera de combate. Paso a transcribir un párrafo del libro “Llevando la Patria al hombro”, de V.H. Rodríguez (página 59): “Sus soldados lo evacuaron con decisión. Al socorrerlo, uno de sus soldados le expresó: ´Quedate tranquilo, pendejo, vos te portaste muy bien con nosotros, ahora te vamos a sacar de acá´ ¡Qué orgullo siento al escribir esto!”.
El combate no terminó ahí. Rodríguez, con los que quedaron, intentó subir… pero el enemigo ya coronaba la altura y tenía los medios y la fuerza para repeler cualquier intento de nuestros hombres.
Rodríguez, junto con los que habían realizado el contraataque, bajó de Wireless Ridge y se encontró con Zunino. Ambos intercambiaron información sobre la situación de la compañía.
Después de este largo recorrido y después de tanto tiempo, quiero dejar a modo de reflexión que, más allá de los errores de distinta índole que se cometieron, como infante del Ejército Argentino, quiero decir con todo mi ser el honor que tuve y tengo de haber conducido a soldados y suboficiales argentinos en un combate desigual por los medios y por el tiempo que pasamos en nuestras Islas Malvinas. Soldados y suboficiales que no dudaron en seguir a su jefe de sección (cadete de IV año devenido en subteniente EC) durante los duros tiempos de espera, hasta que el enemigo inglés estuvo al alcance de nuestros fusiles, hasta el momento sublime de estar convencidos de entregar nuestras vidas en un contraataque heroico pero suicida, para ayudar a camaradas de otro regimiento que era imperioso socorrer.
Con la mirada al cielo y agradeciendo a Dios y a su Santa Madre, mi eterno agradecimiento a todos aquellos que me acompañaron en tan importante e inolvidable etapa de mi vida. Honor y Gloria para nuestros 4 muertos en combate:
1- Julio César Segura – 13 de junio, al mediodía.
2- José Antonio Reyes Lobos – 14 de junio, durante el repliegue.
3- Andrés Aníbal Folch.
4- Soldado Maestro Julio Rubén Cao (Ca Cdo).
Y 27 heridos.
Firman: Tte 1.º Rodríguez - Subteniente Aristegui - Sargento Villegas - Sargento Salor.
