Guerra sin restricciones: Irán, Venezuela y Ucrania

En los inicios de 2026, el panorama geopolítico permite inferir que los escenarios estratégicos de Irán y Venezuela son una especie de laboratorio de una "Guerra Fría 2.0" sin reglas claras ni líneas rojas, caracterizada por la alta inestabilidad y la intervención extranjera. Esto se suma a la guerra de Ucrania, en Siria, “el conflicto por Groenlandia” y las tensiones en otros países. El escenario incluye una intensa tensión, con reportes sobre la captura del mandatario venezolano tras incursiones estadounidenses y un Irán enfrentando crisis internas y externas.
En Venezuela (2026): La "Operación Determinación Absoluta" por parte de EE.UU. en enero de 2026, resultando en la captura de Nicolás Maduro. La región es considerada un punto crítico de inestabilidad y un cambio de régimen inducido. Mientras tanto, vemos a Irán en crisis, con represión interna violenta, disputas internacionales y un escenario de "guerra sin restricciones". No olvidemos que este conflicto involucra a Irán, a los hutíes, a Estados Unidos e Israel, entre los actores más visibles, pero no son los únicos.
Como venimos explicando en esta columna, este conflicto forma parte de un cambio de orden mundial más duro e imprevisible, donde la disputa por el poder, los recursos y la influencia (incluso en el Ártico y Oriente Próximo) supera la inercia de la administración de conflictos anteriores. Este contexto apunta a un 2026 marcado por un aumento en la volatilidad y la fragmentación del sistema internacional, donde la "guerra sin restricciones" se manifiesta a través de medidas políticas, económicas y militares.
En La Prensa hemos mencionado en varias oportunidades esta forma de la guerra. La “guerra sin restricciones” (Unrestricted Warfare) es un concepto estratégico, popularizado por los coroneles chinos Qiao Liang y Wang Xiangsui en 1999, que define conflictos modernos donde se utilizan medios militares y no militares combinados (ciberataques, guerra económica, mediática, terrorismo) para superar a un enemigo superior. El objetivo es someter al adversario sin combate directo. Tal cual lo estamos viendo en Ucrania, Venezuela, Medio Oriente etc.

CARACAS E IRAN
Varios analistas estadounidenses han reforzado la percepción en los círculos políticos iraníes de que la coincidencia del 3 de enero fue significativa. "El caso de Maduro es estratégicamente relevante como modelo y como señal", observó Kirsten Fontenrose, del Atlantic Council, quien participó en la formulación de políticas para Oriente Medio de la Casa Blanca durante el primer mandato de Trump. Según Fontenrose, este caso "sugiere una propensión estadounidense a actuar con decisión contra líderes ya criminalizados y sancionados (por EE. UU.)", a pesar de los riesgos de una escalada.
Danny Citrinowicz, exfuncionario de inteligencia israelí, argumentó que "incluso si se sofocan las protestas, los problemas estructurales subyacentes de Irán seguirán sin resolverse" y, en tales condiciones, podría surgir una "ventana de oportunidad" para obligar a Teherán a llegar a un acuerdo con Occidente, en particular renunciando al enriquecimiento de uranio.
Diversos analistas en Estados Unidos han visto la oportunidad de replicar el modelo venezolano al abogar por intentar cambiar un régimen que parece “golpeado” por las sanciones internacionales y el desastre económico interno.
La postura ante el cambio de régimen. Desde el nacimiento de la República Islámica en 1979, la mayoría de los sucesivos presidentes en la Casa Blanca han estado obsesionados con la idea de "domarla" o derrocarla por completo. Un estudio estratégico publicado por la Brookings Institution en 2009, titulado "¿Cuál es el camino hacia Persia? Opciones para una nueva estrategia estadounidense hacia Irán", analiza diversas opciones para cambiar un objetivo similar.
Estas abarcaban desde la persuasión hasta la intervención militar, incluyendo el asedio económico y la desestabilización interna. El documento no descarta la posibilidad de prevenir simultáneamente estas diversas opciones.
LA CONFRONTACION EN SUELO IRANI
La empresa de inteligencia privada Stratfor ha hablado de “operaciones de influencia” estadounidenses en curso en suelo iraní. Entre esas operaciones se incluye aquella que envió receptores de la red de satélites Starlink del magnate estadounidense Elon Musk a Irán, para permitir que los oponentes iraníes tuvieran conectividad a pesar del bloqueo de Internet impuesto por el gobierno. Sin embargo, Teherán aparentemente logró "cegar" al menos parcialmente estos receptores con equipos de interferencia suministrados, según la versión, por Moscú o Pekín. Según informan varias fuentes, la CIA estadounidense, el Mossad y el MI6 lanzaron una operación de inteligencia altamente sofisticada para llevar a cabo un cambio de régimen en Irán. Esto comenzó con una operación muy compleja para descarrilar la moneda iraní, devaluándola intensamente. El objetivo era infligir miseria económica al pueblo de Irán, de modo que su ira pudiera ser cosechada para derrocar al régimen en una típica "revolución de colores". Dado que el manual de estrategias de Estados Unidos es ahora bien comprendido en China, Rusia e Irán, estos han ideado contramedidas muy eficaces. Por ejemplo, se introdujeron de contrabando entre 40,000 y 50,000 terminales Starlink para ayudar a la revolución, pero los chinos enviaron sus unidades de guerra electrónica y lograron interferir la mayoría de estas terminales, mientras que otras fueron capturadas por la Guardia Revolucionaria Iraní.
Otro indicio de la batalla que se libra en Irán es la noticia de que grupos armados kurdos (cercanos a Israel) han intentado infiltrarse en territorio iraní desde el vecino Kurdistán iraquí. Estos grupos recibieron una respuesta inmediata del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní (CGRI), alertado por la vecina Turquía. Ankara teme una posible desestabilización de Irán por parte de Israel, Estados Unidos y sus agentes kurdos. Turquía no desea esto y así suma otro actor al escenario. Otro hecho relevante es que algunas naciones árabes como Arabia Saudita, Kuwait, Omán, los Emiratos Árabes Unidos y Jordania se negaron firmemente a proporcionar bases aéreas o permitir que su espacio aéreo se utilizara para atacar a Irán.

LA DESINFORMACION OCCIDENTAL
Debido al apagón de Internet impuesto en el país y la cobertura distorsionada proporcionada por los medios occidentales, es difícil reconstruir exactamente lo que sucedió en Irán. Pero si nos atenemos a un gráfico ilustrativo de esta nota del periódico The Guardian basado en datos recogidos por centros de estudios estadounidenses, las manifestaciones fueron en realidad relativamente pequeñas y aunque se extendieron por todo el país, la participación fue reducida. Solo unas pocas docenas, según informes, superaron las mil personas.
Por ahora estamos en un “intermedio programado” de este drama del “guerra mundial por partes”.

 


De acuerdo a nuestros análisis, el diseño estadounidense, especialmente bajo Trump, consiste en realizar incursiones aéreas a gran escala desde portaaviones, evitando las "guerras eternas" prometidas a su base MAGA. También vemos claramente que existe un acuerdo implícito entre Estados Unidos, Rusia y China para no interferir en sus respectivos "patios traseros".
A diferencia de otros países, Irán no está en el "patio trasero" de nadie, pero las tres potencias tienen intereses estratégicos vitales allí por ser el centro petrolero del mundo. China recibe entre el 23% y el 30% de su petróleo de Irán y ha invertido fuertemente en su infraestructura. Por su parte, los rusos no están dispuestos a retroceder después de lo ocurrido en Siria. Aunque no intervengan directamente, están dispuestos a proporcionar equipo, inteligencia y apoyo político. Es muy probable que los chinos ya hayan suministrado sus misiles tierra-aire de la serie HQ21 (equivalentes a los S400) junto con técnicos para operarlos. Incluso existen informes no confirmados sobre el envío de cazas J10C con pilotos chinos.
Después de que las protestas fueron contenidas o reprimidas, el propio Trump pareció dar marcha atrás, sugiriendo que la perspectiva de una intervención militar se había desvanecido por el momento.
Actualmente, Estados Unidos ha movilizado al grupo de batalla del portaaviones Abraham Lincoln hacia el Golfo, siendo vigilado de cerca por un buque de carga iraní equipado para lanzar misiles y drones. Irán posee submarinos y misiles hipersónicos Kinzhal proporcionados por los rusos, que podrían ser letales en las aguas cerradas del Estrecho de Ormuz y el Mar Rojo. Según otros informes, sabemos que Estados Unidos podría movilizar otros tres portaaviones adicionales (Roosevelt, George Bush e Eisenhower), pero los jefes militares han aconsejado a Trump que, tras el fracaso de la revolución de colores, se requeriría un nivel de fuerza mucho mayor. También nosotros hemos explicado luego de la guerra de los 12 días, que Irán por su conformación geográfica es una “plaza” muy difícil de atacar.
Irán tiene la capacidad de golpear bases estadounidenses y bloquear el Estrecho de Ormuz, por donde sale el 75% del petróleo de Oriente Medio. Si esto sucede, el precio del petróleo podría subir a 150 dólares por barril, lo que sería un golpe mayor para la ya estresada economía estadounidense. Irán no es una presa fácil ni se compara con Venezuela; sus fuerzas militares están intactas y cuentan con el apoyo de Rusia y China.
Es probable que esto sea solo una pausa temporal. Pero, tanto en Irán como en Venezuela, Washington ha demostrado una vez más que se ha embarcado en una aventura tan desestabilizadora como estratégicamente incierta, por no decir inconclusa.

LA GUERRA EN UCRANIA SIGUE
Las últimas semanas han estado marcadas por ataques rusos masivos contra infraestructuras energéticas ucranianas, en el marco de la campaña de desgaste que degrada sistemáticamente red eléctrica durante otoño 2025 e invierno 2025-2026. Reuters describió agravamiento dramático: cortes superan regularmente 12 horas en áreas urbanas y 20 horas en zonas periféricas, con temperaturas medias de -8°C y mínimas nocturnas de -15°C. Al momento de cerrar esta nota, se anuncia un supuesto alto el fuego en medio de un invierno extremo.
Según D. Trump, los repetidos ataques rusos han afectado gravemente la red eléctrica y los sistemas de calefacción de Ucrania, dejando a amplios sectores de la población civil sin servicios básicos en un momento de gélidas temperaturas. Afirmó que instó personalmente a Putin a detener temporalmente los ataques para brindar alivio a los civiles que sufren lo que describió como un frío sin precedentes. Trump añadió que Putin había acordado una pausa de una semana en los ataques.
El Kremlin confirmó la solicitud de la Casa Blanca, especificando que debía posponerse hasta el 1 de febrero. Desde Moscú este “alto el fuego” se ve como otro gesto de buena voluntad, enfatizando que Rusia está dispuesta a declarar unilateralmente una moratoria a los ataques a centros energéticos. Esto es importante para demostrar una vez más a Donald Trump que Rusia está comprometida con la finalización del conflicto, no solo de palabra, sino también en la práctica.
De acuerdo a nuestras observaciones sobre este conflicto podemos indicar que cada vez que Moscú hace alguna concesión humanitaria, el “partido de la guerra” (los que no quieren que la guerra termine, los llamados atlantistas) cometen alguna tropelía o lanzan una cortina de humo como parte de su Niebla de la Guerra 2.0 y los yankis siguen vendiéndoles armas y proporcionándoles inteligencia. Veremos que pasa esta vez.