Sabemos lo que significa cada Mundial de Fútbol para los argentinos. Es una verdad de perogrullo decir que es una época en que la mayoría suele estar pendiente de cada partido y ni que hablar cuando juega nuestra selección. Las agendas se detienen. No es posible programar nada para esa hora, salvo reunirse para ver el partido. Se para todo. Solamente continúan con su trabajo los que prestan servicios esenciales e indelegables.
Desde lo sociológico el fútbol no es un deporte más. Ninguna otra actividad deportiva despierta tantas pasiones como esta, en tantos países.
Cuando la pelota empieza a rodar suceden una gran variedad de emociones y conductas, sobre todo por estas latitudes. Cábalas, palpitaciones, gritos y la gente que no es asidua espectadora de este deporte, también se suma.
La selección nacional despierta en muchas personas, fervor por lo argentino que, por otra parte, estaría bueno aplicarlo para conmemorar las gestas patrias. La línea divisoria entre el patriotismo y el patrioterismo, en estas circunstancias se hace muy delgada. Pero esto será para otro análisis.
HECHO ÉPICO
Nuevamente, la selección nacional de fútbol generó un hecho épico en este Mundial 2026, le ganó con claridad técnica al seleccionado inglés. Argentina fue un torbellino de buen fútbol y coraje. Fue 2 a 1 y la ventaja pudo ser más amplia si no hubiera sido por algunas buenas atajadas del arquero rival y las dos veces que el palo los salvó.
Tenemos al mejor jugador del mundo y un gran equipo. Lionel Messi es un ejemplo dentro y fuera de la cancha. Un fuera de serie.
¡Los grandes de verdad no necesitan hacer alarde de lo que saben!
No hubo ninguna jugada dudosa que los ingleses pudieran objetar, ni juego desleal. La selección argentina viene demostrando desde hace tiempo que renace como el Ave Fénix, en los momentos difíciles. Que el partido se juega hasta el último segundo, para ellos es un hecho y no simplemente una declamación. Es un equipo con técnica y corazón que además de grandes individualidades tiene un director técnico ejemplar. Una selección que desde hace años viene haciendo una tarea impecable.
PASIÓN, NEGOCIO E IDEOLOGÍA
Este vigésimo tercer mundial de fútbol de Canadá, Estados Unidos y México organizado por la FIFA, que además es un multimillonario negocio publicitario se presentó con varios cambios reglamentarios.
Uno de los más molestos y perjudiciales para el ritmo del juego es la obligatoriedad de la pausa de hidratación al promediar cada tiempo. Podemos entenderla en algunos casos de calor extremo, pero esto se aplica en todos los estadios por más que algunos estén refrigerados. Obviamente esos minutos generan millones en publicidad.
Las autoridades de EE. UU. habían calificado al encuentro Argentina-Inglaterra como de alto riesgo. La FIFA prohibió que se exhibieran banderas y mensajes con nuestras Islas Malvinas. Obviamente que es deseable que el partido y el comportamiento del público en el estadio sea bueno y no aliente otras rivalidades más que las deportivas, pero hay ciertas actitudes de parte del comité organizador que también colaboran con la seguridad, como prohibir la venta de alcohol, pero claro, se perdería mucho dinero.
Como desde hace unos años, en consonancia con la moda woke existe una exagerada obsesión por detectar actitudes racistas, aún donde no las hay (recordemos cuando en 2020 el futbolista uruguayo Edinson Cavani que jugaba para Manchester United, fue sancionado por la Asociación de Fútbol de Inglaterra por responder cariñosamente "Gracias, negrito" a un amigo en Instagram).
Esta perspectiva hunde sus raíces en la ideología del multiculturalismo de los años 70, que tuvo origen en países anglófonos y que busca preservar la identidad de cada minoría, pero produce fragmentación social. Los países que fueron más colonialistas son los que más promovieron y abrazaron esta ideología. “Dime de que alardeas y te diré de qué careces”.
Irónicamente, el expresidente del gobierno español, Mariano Rajoy, refiriéndose a la selección de Francia expresó que "los Bleus cuentan con una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses".
De los 26 jugadores del seleccionado galo, 23 nacieron en Francia. Es evidente que la mayoría son descendientes del colonialismo francés.
FÚTBOL Y GUERRA
George Orwell en su ensayo El espíritu deportivo publicado en 1945 entre otras cosas expresó: "A nivel internacional, el deporte es, francamente, una imitación de la guerra. Pero lo importante no es el comportamiento de los jugadores, sino la actitud de los espectadores".
En su análisis, el autor sostenía que el verdadero deporte solo existe cuando se practica por puro ejercicio y diversión, desprovisto de presiones políticas y lealtades patrióticas. Para Orwell, el fútbol internacional sería algo así como una guerra sin disparos.
Por más que sabemos que lo explícito es ceñirse a ganar un partido de fútbol, haberle ganado a Inglaterra tiene un condimento especial. Es innegable que en el sentimiento argentino está presente la usurpación que todavía hoy mantiene el Reino Unido sobre nuestras islas y el recuerdo de nuestros héroes. Y esto juega fuerte en los momentos en que nos apasionamos.
Por eso ganarle a Inglaterra, de forma limpia, sin manos de Dios, sino con Dios en el alma, era doblemente importante.
Nuestros jugadores hicieron lo correcto: demostraron habilidad, juego limpio, inteligencia y se dieron un gran gusto: desplegaron en el campo de juego un lienzo con una leyenda que expresó el sentir de todo el pueblo argentino: “Las Malvinas son Argentinas.
El lector podrá seguir a Buena Data en:
YouTube: /BuenaData
Instagram: @buenadata
