La Sanluistango suspendió su gira y permanece varada en Europa
Gime un 'fueye' tanguero en Polonia
La Sanluistango es una agrupación musical nacida en 2008 en el seno de una familia de artistas de la localidad puntana de Justo Daract. Reconocida en los festivales de Cosquín y Baradero, premiada en Estados Unidos y dos veces ganadora del Premio Cóndor de Oro en el Festival Internacional de Tango que anualmente se organiza en su ciudad, llevan realizadas más de una docena de giras por Europa y recorrieron América de norte a sur en varias oportunidades.
El cimbronazo que desde hace dos meses sacude al mundo los encontró en Polonia, en medio de un nuevo tour autogestivo en el que venían presentando su repertorio de tangos clásicos y folclore cuyano. Desde entonces permanecen varados y sin una fecha cierta de retorno. Son ellos Javier Torres Duval (voz) y su esposa Azucena Reber; los hijos del matrimonio, José (guitarra y voz) y Luciano Torres (bandoneón); la esposa de este último Lina Gómez Carvajal (flauta traversa) y el pequeño hijo de la pareja, Felipe. El grupo se completa con el bajista barilochense Juan Dedyn.
La Sanluistango viajó el 12 de febrero desde Buenos Aires con destino a Milán para continuar luego por tierra hacia Ginebra, donde realizaron la primera actuación de la gira. Sin conocer la gravedad de la situación, el miércoles 19 de ese mes tocaron en la ciudad de Brescia, en el corazón de la región de Lombardía, el foco máximo de contagio en la península itálica. "Era una milonga enorme organizada por un argentino que vive allá. Había unas 150 personas. Afuera hacía frío, nevaba, pero adentro hacía mucho calor, la gente transpiraba mientras bailaba. Por fortuna no hubo nadie enfermo ahí, porque podríamos habernos contagiado todos'', admite a La Prensa Luciano Torres.
Fronteras cerradas
El tour del grupo continuó por Lausanne, Montreux, Zurich (todas en Suiza) y Evian (Francia), y el 5 de marzo llegaron a Polonia. Las tres primeras presentaciones allí fueron en Poznan, una pequeña localidad considerada la cuna de la nación polaca, equidistante entre Varsovia y Berlín. Días más tarde sobrevino la pandemia y el resto de las fechas en otros destinos de Polonia, en Suiza (Sankt Moritz) y Alemania (Munich, Hamburgo, Berlín, Dortmund) fueron canceladas. Y lo que es peor: los Torres Duval se quedaron sin chances de regresar a la Argentina.
"Los vuelos de repatriación que se dispusieron salieron desde Italia y España, y no tuvimos manera de llegar hasta allá. Nuestros pasajes de regreso eran para el 8 de mayo por Aerolíneas Argentinas, desde Milán, pero la empresa nos dice aún hoy que no tiene certeza de cuándo podremos volar'', cuenta el músico.
-¿Dónde están viviendo?
-Mantenerse acá es carísimo, sobre todo el hospedaje. Vinimos a Poznan contratados por una pareja de bailarines polacos que dirige una academia de tango. Y da la casualidad de que en la parte de arriba de la academia hay unas habitaciones que estaban desocupadas. Nos ofrecieron ese lugar y acá estamos. Pagamos los servicios (luz, gas, agua) y el resto del dinero que tenemos lo usamos para comer.
-¿Recibieron ayuda de la Embajada?
-Por un lado, nos mandan un informe de situación todas las semanas para que estemos al tanto de las decisiones que se van tomando a nivel de los Gobiernos. Y en un primer momento, cuando se cerraron las fronteras, nos enviaron 300 dólares para mantenernos. Con eso y los conciertos virtuales que venimos dando los domingos la vamos peleando. La pandemia nos encontró con poco dinero porque lo que ganamos en las tres presentaciones que llegamos a realizar en Poznan lo invertimos en el alquiler de una minivan para poder continuar con la gira. La van descansa ahora en la puerta, sin poder usarla.
Además de las deudas que han venido contrayendo por el uso de tarjetas de crédito, sobre todo para la compra de alimentos, Torres calcula que la orquesta regresará al país con un rojo de unos 4.000 dólares por gastos de pasajes. "Por suerte, la gente está colaborando bastante con los conciertos a la gorra virtual. Nos transfiere dinero, lo que considera que vale el show, a una cuenta y así subsistimos", explica el artista. Las presentaciones en vivo se realizan todos los domingos a las 15 (hora argentina) a través de los perfiles de Instagram y Facebook de La Sanluistango.
Barreras
-¿Cómo es la situación en Polonia respecto del aislamiento?
-Acá nunca estuvo prohibida la circulación callejera. La cuarentena fue menos estricta porque es un país con bajo nivel de contagios. La situación es muy diferente a la de Alemania o Italia. Usamos tapabocas, los locales comerciales nos proveen de alcohol en gel y guantes. Los parques estuvieron cerrados durante algunas semanas pero ya están abiertos nuevamente. La situación está tranquila, lo que para nosotros es un alivio porque bastante problema tenemos con el idioma, que es bien complicado. Al principio pasaban patrullas dando órdenes de cómo actuar y nosotros no entendíamos nada.
Más allá del idioma, los siete integrantes del grupo tienen otro motivo de preocupación: el último día de este mes vence el contrato de alquiler del lugar que ocupan y tendrán que dejar la academia. Es probable que el futuro para ellos esté a 460 kilómetros de Poznan, en Cracovia. Una cantante les ofreció alojarlos en un pequeño departamento y hacia allá irán seguramente.
Mientras tanto, en San Luis los esperan otras dos hijas de Luciano (Martina y Luciana), una de José, y la madre de Javier y cabeza de la familia, de noventa años, que por si algo faltaba acaba de sufrir la pérdida de otra de sus hijas. Estando tan lejos de los afectos y sin certeza del retorno, el grupo intenta mantener el ánimo en alto, pero el futuro laboral los desespera: "A nosotros no sólo se nos canceló esta gira sino que hasta fin de año no tenemos más trabajo'', lamenta el bandoneonista. "En el segundo semestre íbamos a viajar a Colombia, Ecuador y Perú, pero todas las presentaciones están suspendidas. Ahora que la situación acá tiende a normalizarse, ojalá podamos volver a tocar para regresar con menos deudas'', se ilusiona.
