‘Sobran las palabras’

Fallida remake italiana de un filme ganador del Oscar


 


‘Sobran las palabras’ (‘Non abbiam bisogno di parole, Italia, 2026). Dirección: Luca Ribuoli. Guion: Luca Ribuoli, Cristiana Farina. Actores: Sarah Toscano, Emilio Insolera, Carola Insolera, Serena Rossi. Duración: 106 minutos. Clasificación: apta para mayores de 16 años. Disponible en Netflix.



La versión italiana del exitoso filme francés ‘La familia Bélier’ (2014), que a su vez tuvo su mejor expresión en la cinta estadounidense ‘CODA’, ganadora de tres Oscar en 2021; se presenta con dos líneas estéticas bien marcadas y repelentes entre sí. La que narra la historia de Eletta (Sarah Toscano), una chica que descubre que tiene el don del canto en la voz, y perpendicularmente, la que describe la dinámica de su familia, madre, padre y hermano, sordomudos ellos, que la necesitan todo el tiempo como intérprete hacia el mundo exterior.

Lo que circunda a ella podría ser un punto en común entre las películas clásicas de colegio secundario donde los chicos en sus diversas formas le dan argumento a la cinta y la autoexigencia y ansias de superación de ‘Whiplash’; mientras lo que se refiere a la familia, más al código comedieta italiana donde los del Sur se burlan del Norte y viceversa. Hasta el arte y la fotografía cambian. Cuando Eletta intenta cantar, colores cálidos e intimista. Y cuando su padre despliega su galería escatológica de gestos, el filme se golpea contra los límites del buen gusto sin lógica, con luz clara y música festiva.

A DOS PUNTAS

‘Sobran las palabras” se balancea entre la emoción elitista y la ordinariez tosca. A su favor, los protagonistas positivos, Eletta, interpretada por Sarah Toscano, una de las voces más interesantes de la nueva generación de cantantes italianos; y su profesora de ficción, Giuliana Palumbo, materializada por Serena Rossi, artista consagrada de la canción napolitana. En contraposición, “los villanos” de la historia, los padres, Alessandro y Caterina Musso, quienes en cada aparición boicotean la poesía que por escenas se hace presente. Y si bien no es un error y es una intención marcada del director Luca Ribuoli y del libro original francés, el resultado termina siendo fallido, sobre todo porque esta versión italiana exacerba la vulgaridad. Bajo estas premisas, sería como querer amalgamar en una misma película al Torrente de Santiago Segura con la Piaf de Marion Cotillard. Ruido visual y molestia.

El final vale la película. Claro que no por su originalidad, porque es un cliché en sí mismo. Sino para escuchar la versión completa de la canción ‘Atlantide’ en la voz de la jovencísima Toscano. Aunque también podría escucharse en YouTube y evitarse el derrotero incómodo que propone esta burda familia desde su granja en Camagna Monferrato, pueblito periférico a la ciudad de Turín.

Calificación: Regular