A los 71 años, falleció el arquitecto Alejandro Madero (h.), que fue presidente de la comisión nacional de la Acción Católica Argentina entre 2002 y 2007 y luego presidió en dos períodos de la Federación Internacional de Hombres Católicos; alguien muy apreciado por su calidez y alegría, valorado por su empuje y compromiso en el apostolado laical en servicio a la fe.
El sepelio se efectuó el sábado 20 en el cementerio parque Memorial, en Pilar, donde previamente fue concelebrada una misa que presidió el obispo emérito de San Isidro, monseñor Jorge Casaretto, amigo de su familia de toda la vida.
Nacido en San Isidro 18 de octubre de 1954, era el mayor de los ocho hijos del matrimonio de Zulema Ezcurra (Chichita), que lo sobrevive, y Alejandro Madero, también arquitecto y que asimismo fue presidente nacional de la Acción Católica, entre 1973 y 1977.
A su padre, apodado Tacho y fallecido hace décadas, padre de familia numerosa, de comunión diaria en medio de una intensa labor profesional y dirigencial, el beato cardenal Eduardo Pironio lo evocó en una asamblea de miles de integrantes de la Acción Católica atreviéndose a llamarlo “santo” al destacar su testimonio de vida ejemplar.
Alejandro Madero (h.) se formó en ese inspirador ambiente familiar, pero no heredó de su padre el cargo que asumió, muchos años después de su fallecimiento.
Desde joven participó con entusiasmo en esa entidad, presidió la Acción Católica diocesana en San Isidro, y en el orden nacional integró directivas de los jóvenes, de los hombres y fue vicepresidente nacional antes de acceder a la presidencia. “Difícilmente pueda imaginar mi vida sin la Acción Católica”, dijo alguna vez.
Estudió en el Colegio San Juan el Precursor, de San Isidro, del que egresó en 1972, y cuyo consejo de administración integró años después. En 1978 se graduó de arquitecto en la UBA. Se integró en el prestigioso estudio Aslan & Ezcurra, del cual su abuelo materno había sido fundador y en el que su padre tuvo una relevante carrera.
Alejandro (h) ejercitó también su vocación de servicio y liderazgo generoso en Habitat para la Humanidad, entidad que presidió y que desde 1979 ayuda a familias de escasos recursos a construir o mejorar sus casas, con microcréditos, capacitación, materiales y colaborando con voluntarios que trabajan personalmente en levantar viviendas codo a codo con los beneficiarios. Que han sido muchos miles en casi medio siglo.
Estaba casado con María de la Luz French (Mae), con quien tuvieron cinco hijos, que les dieron 14 nietos.
Después de haber sido presidente nacional siguió siempre participando en la Acción Católica, y en 2025 estuvo presente en la asamblea realizada en Tucumán.
La misma ciudad donde en 1973 asumió la presidencia su padre en otra asamblea memorable, en la que monseñor Manuel Moledo, histórico asesor y orador en esos encuentros multitudinarios, habiéndose atravesado una etapa de confusión y cierto decaimiento, dijo que había buscado entre las cenizas y se había quemado las manos, por las brasas que seguían ardiendo y darían lugar a avivar el fuego.
LA ESPERANZA
Ante el fallecimiento, el consejo nacional de la Acción Católica, presidido por Claudia Carbajal, expresó su pesar “acunado en la esperanza”, destacó que Alejandro Madero (h.) “vivió su Pascua” en el día de San José, y subrayó “su entrega generosa al servicio de Cristo y de la Iglesia”.
