Por Marcelo Vergara
Muchas expectativas había despertado el debut de Eduardo Coudet en la dirección técnica de River Plate. Fue con una sonrisa el puntapié inicial en la institución más poderosa del fútbol argentino y, acaso, con una decisión polémica del Chacho.
En el Palacio Tomás Adolfo Ducó y con un aforo reducido a 15 mil personas, River derrotó 2 a 1 a Huracán por la décima fecha del Torneo Apertura 2026.
El Millonario arrancó el primer tiempo con la iniciativa y el mismo esquema que usó el Chacho en Racing: un 4-1-3-2, con Kendry Páez y Sebastián Driussi arriba. Aníbal Moreno, metiéndose entre los dos centrales (Martínez Quarta y Lautaro Rivero) y relevando a todos. Presión alta y rápida ante la pérdida.
El partido, muy friccionado, lejos de los arcos. Y se calentó enseguida. A los 16’, Huracán recibió dos amarillas en la misma jugada. Leonardo Gil por un patadón y Fabio Pereyra que intentó copar la parada en la discusión posterior. La primera aproximación, no más que eso, fue un remate errado de Jordy Caicedo, el romperredes de Huracán.
River mostró la anemia ofensiva que caracterizó al último ciclo de Marcelo Gallardo, hasta que a los 27’ sacó un conejo de la galera. Driussi hizo un fantástico cambio de frente para Gonzalo Montiel que tuvo tiempo hasta para escribir un libro. Llegó al fondo y tiró un centro como con la mano y el mismo Driussi se elevó en el aire y conectó de cabeza en el área. Una exquisitez.
Muy pobre lo de Huracán. Perdió el medio campo y no hizo mérito alguno para empatar (un par de tiros de larga distancia, a lo sumo). Pero lo consiguió a los 46’, de penal. Caicedo la cruzó, abajo a la izquierda. El arquerito Santiago Beltrán adivinó la dirección pero no llegó a desviarla.
La decisión del árbitro Nicolás Ramírez fue muy cuestionada por los jugadores del Millo. A la salida de un corner, Martínez Caicedo jaló la camiseta de Caicedo que cayó aparatosamente. El agarrón fue muy leve; hay cientos por partido igual que éste, pero nunca se cobran.
Y así terminó la primera mitad. Un partido de vuelo raso, ordinario para más señas. Fausto Vera y Marcos Acuña fueron amonestados en el visitante.
SEGUNDA MITAD
El complemento trajo como novedad el ingreso de Joaquín Freitas por Driussi (con una molestia en el tobillo) y un Huracán más vertical en los primeros minutos. River respondía con la fórmula que usó todo el partido: los laterales lanzados, sobre todo Montiel. Y un disparo de Tomas Galván que Hernán Galíndez sacó al corner.
A los 67’, la emoción. La gambeta eléctrica de Ian Subiabre fue cortada por Pereira con una infracción dentro del área. Penal.
El Chacho hizo dos cambios antes de la ejecución. Juan Fernando Quintero por Subiabre y Facundo Colidio por Galván. La primera que tocó el colombiano fue el tiro desde los doce pasos. Atajadón de Galíndez. Se tiró a su izquierda y detuvo el disparo. ¿Quintero estaba frío? ¿Se equivocó Coudet?
A los 73’, debuta Lucas Blondel en el Globo. Reemplazó a Thaiel Peralta. Luciano Giménez, además, sustituyó a Caicedo.
Y a los 80’, la definición. Otro penal. Un tiro libre de Quintero dio en la mano de Emmanuel Ojeda. Cobró el árbitro la infracción y tras cartón expulsó a Colidio y a Lucas Carrizo por pelearse (el de Huracán quiso borrar el punto del penal). Esta vez, ejecutó Montiel que engañó al arquero local con un tiro a su derecha (¿esperaba Galíndez una repetición del histórico penal de 2022 en Qatar?).
Coudet envió a Paulo Díaz a la cancha sustituyendo a Kendry Páez. Y Matías Viña reemplazó a Marcos Acuña.
El Globo buscó la igualdad con centros, sin profundidad, reclamó un penal (inexistente) a Juan Bisanz. Freitas se perdió el tercero. Y Blondel erró un penal en movimiento en la última jugada. Así llegamos al final de un partido mediocre, aunque intenso (caliente dentro y fuera de la cancha). La figura: Gustavo Montiel.
