Eusebio, un felino goleador
El baúl de los recuerdos. Corea del Norte estaba a punto de dar otra sorpresa en el Mundial ´66. Vencía 3-0 a Portugal, pero apareció la implacable Pantera Negra de Mozambique y ganaron los lusitanos.
Mucho antes de que Cristiano Ronaldo se convierta en el símbolo de la selección portuguesa existió una figura inmensa y tan significativa como CR7. Si bien lo habían bautizado Eusebio da Silva Ferreira, para los hinchas que disfrutaron de su habilidad y sus goles en las décadas del ´60 y ´70 era simplemente Eusebio. Sus movimientos felinos le valieron ser conocido como La Pantera Negra de Mozambique. Nacido en esa antigua colonia lusitana en suelo africano, fue una de las estrellas del Mundial ´66. Máximo artillero del certamen con nueve goles, tuvo una actuación impresionante cuando, con cuatro conquistas, lideró a Portugal hacia un increíble triunfo por 5-3 sobre Corea del Norte tras revertir una desventaja de tres tantos.
Los asiáticos eran la impensada revelación del Mundial que se disputaba en Inglaterra. Le habían propinado una vergonzosa derrota a Italia en la primera ronda. Todos hablaban de ese asombroso equipo que practicaba un fútbol ciento por ciento ofensivo, veloz, de movilidad constante y de nula preocupación por el cuidado de su arco. Incansables, llamaban tanto la atención que, en un intento por atenuar la dureza de su caída, los azzurri se habían atrevido a denunciar que el traspié se debió a que los norcoreanos habían cambiado íntegramente a sus titulares en el entretiempo. Absurdo.
Esos hombres de físico pequeño que ni siquiera eran futbolistas profesionales amagaron con otro éxito inesperado. Fue en el partido correspondiente a los cuartos de final, en Goodison Park, el célebre estadio que desde 1892 alberga las presentaciones del Everton. El 23 de julio de 1966, el seleccionado conducido técnicamente por Myung Rye Hyun se burló de la lógica y puso contra las cuerdas a Portugal en apenas 25 minutos de acción.
No bien el árbitro israelí Menachem Ashkenazi abrió la puerta para que norcoreanos y portugueses salgan a jugar, los asiáticos dieron el primer gran golpe. Al cumplirse los 60 segundos iniciales, Pak Seung Zin superó al arquero José Pereira con un potente zurdazo desde fuera del área.
Corea del Norte dominaba casi a voluntad y estuvo a punto de festejar con dos peligrosas llegadas. Pero no tardó demasiado en alcanzar el segundo gol. Se conjugaron una defectuosa cobertura del defensor Morais y una pésima salida del guardavalla para facilitar el tanto de Li Dong Woon sin marca en el área. Apenas un minuto después, Yang Seung Kook aumentó la brecha en el marcador ante el estatismo de la última línea lusitana. Portugal parecía perdido.
LA FIERA ABANDONÓ LA JAULA
Si bien al duelo le quedaban 65 minutos, parecía imposible aventurar una reacción de la selección formada por el brasileño Otto Gloria. Se avizoraba un nuevo impacto de esos norcoreanos veloces, tenaces, ofensivos e incansables.
Portugal debía reaccionar. No podía permitirse que el frenético ritmo y la insólita contundencia de sus rivales lo despidieran tan rápidamente de su primera participación mundialista. La única forma de levantarse consistía en frenar el asfixiante andar de sus entusiastas adversarios. Entonces, el capitán Mario Coluna, talentoso e inteligente, empezó a dormir la pelota bajo la suela de su botín izquierdo y puso en pausa el partido. Nadie habría imaginado que el encuentro acababa de cambiar de manos.
Al igual que Eusebio, Coluna había nacido en Mozambique. La cuna no era el único rasgo que los emparentaba. Ambos vestían la camiseta roja del Benfica, con la que ganaron la Copa de Clubes Campeones de Europa -la hoy famosa Champions League- en 1961 y 1962, los títulos de la Liga portuguesa de las temporadas 1960/61, 1962/63, 1963/64, 1964/65 (después lograron tres más en 1966/67, 1967/68 y 1968/69) y varias copas locales.
La Pantera de Mozambique salió de la jaula en la que se lo veía confinado e inició la recuperación de su selección. Probó puntería dos veces seguidas y en la segunda venció al arquero Lee Chang Myung. Y antes del final del primer tiempo volvió a hacerse presente en el marcador: transformó en gol un penal que le cometieron al altísimo centrodelantero José Torres. El 3-2 confirmaba que el panorama era muy diferente al de 20 minutos antes.
Cuando volvieron del descanso quedó ratificado el resurgimiento lusitano. El puntero izquierdo Simoes le alcanzó la pelota a Eusebio, quien volvió a someter a Lee Chang Myung. El empate causaba el mismo estupor que la prematura ventaja norcoreana.
Un minuto después, justo antes del primer cuarto de hora del complemento, el fantástico atacante del Benfica volvió a aparecer en escena. Habilidoso, fuerte y despiadado, encaró a toda velocidad hacia el área y fue derribado. Otra vez se paró delante de la pelota y desde los doce pasos puso al frente a su equipo. Sin dudas, La Pantera Negra de Mozambique era voraz.
El formidable atacante que lucía el número 13 en su espalda no era un desconocido en el mundo del fútbol. Todo lo contrario. Había ganado el Balón de Oro de la revista France Football en 1965 y ese mismo año se había consagrado como el máximo goleador de la Copa de Campeones de Europa. Solo faltaba que sus notables actuaciones en el Benfica se dieran en un Mundial con la casaca de la selección. Sus cuatro goles en los cuartos de final de Inglaterra ´66 no hacían más que extender aún más la fama de ese fenómeno del fútbol.
Los norcoreanos habían perdido definitivamente el rumbo. Portugal estuvo cerca del quinto tanto con dos cabezazos. El primero, de Torres, salió desviado y el otro, de Eusebio, encontró una buena reacción de Lee Chang Myung. Cuando faltaban diez minutos para el epílogo, llegó un tiro de esquina ejecutado por Coluna. El espigado centrodelantero devolvió la pelota al centro del área y se la dejó servida a José Augusto para sellar el 5-3.
Los lusitanos habían terminado con el increíble paso de Corea del Norte por la octava edición de la Copa del Mundo. Los asiáticos habían llegado mucho más lejos de lo esperado. Y su despedida se produjo por obra y gracia de la primera gran figura del fútbol portugués: Eusebio, ese goleador de andar felino que marcó el camino de Cristiano Ronaldo y de tantos otros jugadores de su país que crecieron escuchando las hazañas de La Pantera Negra de Mozambique.
LA SÍNTESIS
Portugal 5 - Corea del Norte 3
Portugal: José Pereira; Joao Morais, Alexandre Baptista, Vicente, Hilario; Jaime Graca, Mario Coluna; José Augusto, José Torres, Eusebio, Antonio Simoes. DT: Otto Gloria.
Corea del Norte: Lee Chang Myung; Lim Zoong Sun, Shin Yung Kyoo, Ha Yung Won, Oh Yoon Kyung; Pak Doo Ik, Im Seung Hwi, Han Bong Zin, Li Dong Woon; Pak Seung Zin, Yang Seung Kook. DT: Myung Rye Hyun.
Incidencias
Primer tiempo: 1m gol de Pak Seung Zin (NC); 22m gol de Li Dong Woon (NC); 25m gol de Yang Seung Kook (NC); 27m gol de Eusebio (P); 43m gol de Eusebio (P), de penal. Segundo tiempo: 11m gol de Eusebio (P); 14m gol de Eusebio (P), de penal; 35m gol de José Augusto (P).
Estadio: Goodison Park (Liverpool). Árbitro: Menachem Ashkenazi, de Israel. Fecha: 23 de julio de 1966.
