Una vida plena de sentido y esperanza
Etcheverry Boneo: Construir la tierra con la cabeza puesta en el cielo
Cuando se trata de hablar de la figura “de un sacerdote íntegro, que entendió el ministerio no sólo como servicio sacramental y pastoral, sino como una tarea de formación integral de las personas” y que “su espiritualidad estaba marcada por un fuerte amor a Cristo, por una devoción filial a la Virgen María y por una fidelidad inquebrantable al magisterio de la Iglesia”, es obligado hacer referencia a un gran sacerdote argentino sobre el cual, recientemente, se ha publicado un libro: “El Padre Etcheverry Boneo. Una vida plena de sentido y esperanza. Biografía y obras escogidas”. Tomo I (Sociedad Argentina de Cultura, Buenos Aires, 2025).
Las palabras citadas son de uno de sus discípulos, monseñor Juan Alberto Puiggari, arzobispo emérito de Paraná y egresado de la Promoción 1967 del Colegio San Pablo de la Ciudad de Buenos Aires.
GENUINO APORTE
La publicación es un genuino aporte para el conocimiento de la personalidad del padre Etcheverry Boneo, fundador de numerosas instituciones educativas mediante las cuales buscó la evangelización de la vida social teniendo presente el lema paulino que lo había marcado a fuego desde joven: Instaurare omnia in Christo (Ef 1, 10).
Tanto en la biografía como en las semblanzas, además del justo reconocimiento por su persona y su obra, se relatan varias anécdotas que ilustran la vida santa del P. Etcheverry Boneo. Una de ellas es por demás representativa de la profundidad de la vida espiritual de nuestro protagonista: su presencia y renunciamiento en el itinerario que condujo a la fundación y los primeros pasos de la Universidad Católica Argentina.
Etcheverrry Boneo estuvo, como actor principal en la “previa” y en la fundación de la Universidad Católica Argentina.
La “previa” a su vez, tuvo dos momentos: los originales Cursos de Cultura Católica y el Pontificio Instituto Católico de Cultura. Aquéllos iniciaron sus actividades en 1922 y éste fue la reconversión de los Cursos a partir de 1946. El P. Etcheverry Boneo había comenzado a dar clases en los Cursos poco antes y los había reflotado.
En cuanto al Pontificio Instituto, fue nombrado su director conservando, a su vez, la titularidad de varias cátedras: Historia de la Iglesia, Filosofía de la Economía, Teología de la Realidad Social y Económica y Teología de las Realidades Terrenas.
INTELECTUALIDAD CATOLICA
Como refieren los biógrafos: “El acto en el que se oficializó esta transformación lo dio la oportunidad a Etcheverry Boneo para exponer ante los máximos representantes de la jerarquía eclesiástica y lo más granado de la intelectualidad católica su convicción de que la sacramentalización de lo social constituía la gran empresa a encarar en ese tiempo respecto del pensamiento católico. Así titula, de hecho, su conferencia: «La Sacramentalización de lo social, función de la Inteligencia Católica Contemporánea”.
Habiendo pasado los años, se dieron las condiciones para que se pudiera fundar la primera universidad católica en el país. Con esta idea, el P. Etcheverry Boneo “decidió emprender un recorrido por la Argentina para reunirse con los obispos, en particular con aquellos cuya influencia resultaba determinante en la toma de decisiones. Su objetivo era claro: persuadirlos de la necesidad de unir voluntades y recursos en torno a un único proyecto nacional que representara a toda la comunidad católica del país”. Salvo por la fundación de la Universidad Católica de Córdoba, el objetivo propuesto se logró.
“Luis María Etcheverry Boneo imaginó la universidad católica como una institución relativamente pequeña, profundamente arraigada en la tradición y con una estricta ortodoxia doctrinaria, pero también muy abierta al mundo contemporáneo, con especial capacidad para formar a futuros dirigentes del país de primer nivel”, agregan los biógrafos.
OCTAVIO DERISI
El 7 de marzo de 1958, finalmente, se fundó la Universidad Católica Argentina (UCA). “A pesar de haber liderado durante doce años los antes mencionados Cursos de Cultura Católica reconvertidos luego en Pontificio Instituto y de haber sido el principal impulsor ante los obispos de la creación de una universidad católica única en Argentina, el padre (Etcheverry Boneo) decidió, al momento de sugerir nombres para la dirección, excluirse de la rectoría y optar por un tercero para el cargo. La elección recayó en monseñor Octavio (Nicolás) Derisi…”. Finalmente, Etcheverry aceptó formar parte del Consejo Superior y ser el secretario general de la Universidad.
LAS DIFICULTADES
Pero… comenzaron las dificultades, las faltas de entendimiento y la coordinación. Incluso afectaron a la gestión de los institutos bajo su cargo. Entonces es cuando se manifiesta el santo varón: “Su renuncia a algo tan querido y por lo que tanto había luchado nos dejó a sus discípulos enormemente doloridos; pero a la vez no menos edificados por la grandeza de alma y el desprendimiento del padre, así como por la Caridad de su reacción para con quienes habían causado el alejamiento”, según atestigua el Padre Armelín.
En el Padre Luis María Etcheverry Boneo, el empeño de toda una vida que asumió con el estilo propio del caballero cristiano se explica por el acabado cumplimiento de la enseñanza paulina: Instaurare omnia in Christo (Ef 1, 10).
A la luz de la “Teología de las Realidades Terrenas” y de la “Visión del Mundo” que proponía como dos de los principales aportes para la configuración de una Cultura Católica, se comprende mejor aquella síntesis en la cual insistía en más de una oportunidad: “construir la tierra con la cabeza puesta en el Cielo”.
Hermosa síntesis que se convierte en un resumen acabado de la versión más genuina de la Doctrina Social de la Iglesia.
