Esto también es una victoria

De los segundos nadie se acuerda. El subcampeón es el primero de los perdedores. Quedarse a un paso es quedarse con las manos vacías…

Esas frases hechas, o lugares comunes, carecen de cualquier validez y sentido cuando se habla de la Selección Argentina.

Se perdió bien. Contra un rival que fue inmensamente superior. Se hizo lo que se pudo y se jugó en forma deslucida. Pero acá no hay excusas. Hay un infinito reconocimiento a una generación de jugadores al servicio de un equipo, de un país.

La Selección Argentina se quedó con la medalla de plata en el Mundial 2026. Un torneo que se jugó con el corazón. Un certamen en el que hubo que soportar calumnias tales como que la FIFA ya había arreglado que Lionel Messi levantara su segunda Copa. Ocho partidos en los que los dirigidos por Lionel Scaloni llegaron al límite de sus posibilidades físicas. Y lo dieron todo, como siempre. Sin titubeos, con errores, pero sin cuestionamientos.

Y así se le ganó a equipos que se agrandaron ante el desafío. Con jerarquía, con amor propio y con fútbol. Esta vez no se pudo. En la final, España se llevó por delante a un grupo de hombres que se rompió el alma. Y Así fueron cayendo los soldados. Primero fue Lisandro Martínez, en el primer tiempo. Licha, de gran Mundial, sufrió una lesión en el cuádriceps de la pierna derecha. Luego fue Cristian Romero, que llegó con lo justo a la cita mundialista y que brilló en cada uno de los partidos. La rodilla del Cuti cedió en el segundo tiempo. Luego fue Gonzalo Montiel, con alguna molestia. Nicolás Tagliafico rengueó hasta el pitido final porque Scaloni había agotado los cambios. Emiliano Martínez, inició el mundial con un dedo roto y fue clave para sostener el 0 en los 90 minutos.

Y Lionel Messi… Con 39 años jugó todos los partidos. El único en el que no estuvo en todos los minutos fue en el último de la fase de grupos, ante Jordania, cuando ingresó en el segundo tiempo. Aun así, el capitán albiceleste fue clave en el tiempo extra ante Cabo Verde y suiza y en las remontadas ante Egipto e Inglaterra.

Contra España, mostró algo de lo que le quedaba, pero no alcanzó.

Lo que sí alcanzó, y alcanzará por siempre es el legado de este grupo. Dos finales mundialistas seguidas, dos Copas Américas y una Finalísima ganadas y la Copa en Qatar 2022.

España fue un justo ganador. Recibió un gol en todo el torneo y fue muy superior a la Scaloneta en la final. Nada que objetar.

Pero no hay nada que cuestionar de esta Selección. Un equipo que se construyó desde la humildad y desde el amor por la camiseta.

Nunca hay que dudar del corazón de un argentino. Menos de la entrega de estos muchachos. Y nunca, pero nunca, hay que olvidar que este grupo le inflo el pecho a 50 millones de personas. Que pintó las calles de celeste y blanco y que recordó el orgullo de ser argentino, aun en la derrota.

Gracias muchachos.