Estación Pasco: Los fantasmas serán museo
Por Ruy García Irízar
Leonardo y Giussepe están sentados -ahí-, al borde del andén de la estación Pasco Sur, mirando pasar el último subte A de la noche. Los dos cuerpos emiten una nube de luz blanquecina que atrae cualquier mirada En una mano blanden las picas de la excavación del túnel y con la otra, saludan a los pasajeros del tren, incrédulos, con las órbitas de los ojos al límite del asombro.
En ese instante, ni un momento antes, ni uno después, pasa raudo el tren por la estación y las luces del túnel. titilan!. A pocos metros de allí, pintada a mano en la pared del túnel, hay una marca blanca, una doble cruz, que advierte al desprevenido: acá pasan cosas, se lo advertimos.
Para ser exactos, son 397 metros de túnel con historias que el tiempo las hizo leyendas urbanas como la cruz que señala el lugar donde mora el espíritu de la novia que se suicidó arrojándose a las vías. Como no hay documentación, esta leyenda la de la novia vestida de boda tiene dos finales: la romántica, ella muere por un amor no correspondido; y la trágica, la señorita se arroja a las vías cuando pasa el tren antes que casarse con un monstruo.
La historia aún nos debe la verdad de otra leyenda subterránea: la de cuatro espíritus que merodean el túnel desde hace más de cien años. Comerciantes y vecinos de Balvanera, testigos de esa época, acreditaron la trágica historia de cuatro excavadores contratados por la compañía de tranvías inglesa que murieron en un alud de tierra entre Pasco y Miserere.
Por algún motivo, este hecho no está documentado, así que para las autoridades nunca existió, a pesar que los entendidos de la historia del subte avalan que entre 1910 y 1913 hubo en la zona un alud de tierra.
El único documento que venció a la leyenda es el de los dos trabajadores italianos Leonardo y Giussepe que efectivamente fallecieron al caer una viga en 1913.
Una genialidad para la época donde como hoy en día el tiempo es dinero. En 1900 los franceses no se quedaron atrás e inauguraron Le Metró de Paris y en 1906, los ingleses, dueños de todas las compañías de transporte de la Argentina, decidieron construir en Buenos Aires el primer subterráneo de Latinoamérica y para ello, se inició un lobby al más alto nivel político para lograr los permisos.
En 1909, a un año de los esplendorosos festejos del centenario de la Revolución de Mayo, el Congreso de la Nación a cambio de regalías le dá la concesión de un recorrido entre el puerto y Plaza Miserere al Ferrocarril Oeste (FCO) de la compañía The Buenos Aires Western Railway a un segundo nivel de excavación del subsuelo, unos 26 metros de profundidad.
Ni lerdos ni perezosos, tres meses después, el Concejo Deliberante porteño sacó una ordenanza y autorizó a la competencia, la Compañía de Tranvías Anglo Argentina a construir un túnel a escasos metros de la superficie, a cambio de un 4 por ciento de la venta del pasaje diario.
Así nació poco a poco la leyenda de los fantasmas de la línea A. Durante más de 70 años los túneles estaban muy mal iluminados y
Hoy en día, los túneles están bien iluminados con cámaras que siguen el movimiento de las distintas unidades, que contrastan con un periodo de casi setenta años en que los túneles eran verdaderas bocas negras y atravesar esos lugares con tenue iluminación de los interiores de los subtes, daba lugar a especulaciones.
El 15 de septiembre de 1911, el intendente Joaquín de Anchorena inaugura las obras que inician el subte.
En los años 50 hubo un cambio de premisa en el transporte urbano. Ya no era eficiente que los tranvías ni buses paren en todas las esquinas. Las primeras paradas de tranvías sobre Rivadavia dieron origen a la costumbre que a cien metros está la próxima parada. Tal es el caso de las estaciones Pasco y Alberti.
Por ello en 1951 esas distancias ya no eran operativas y un escueto artículo en un periódico de esta ciudad anunció el cierre definitivo de las estaciones Pasco Sur y Alberti Norte por motivos operativos. En 1952, un año después, sale a la luz un proyecto de cerrar de manera definitiva las estaciones de subtes Pasco Sur y Alberti Norte pero lo extraño es que una vez más es por motivos operacionales (¿Cómo? ¿No se había cerrado ya?), tan oscuro como que nunca se hubiese anunciado el cierre, y se decide cerrar ambas estaciones y tapiarlas.
Los verdaderos motivos nunca se dieron a conocer. Son sólo operacionales, siempre se insistió. Pero un hecho político grave sucedió al año siguiente.
La Casa del Pueblo En 1953. mueren siete partidarios del gobierno peronista en una manifestación y como represalia esa noche del 15 de abril de 1953 distintos enclaves de la oposición son atacados. entre ellos la destrucción total por un voraz incendio intencionado de la Casa del Pueblo y los talleres del periódico partidario La Vanguardia.
La boca de la estación Pasco Sur daba con la entrada de la Casa del Pueblo. El edificio fue derribado y hoy es un enorme pozo baldío. El gobierno ordenó la clausura de la estación Pasco Sur y la boca de entrada subterránea fue enlozada por una red de hierro y acero al 2151 de Rivadavia, mano izquierda.
Apenas se puede ver a través de la rejilla basura y suciedad y una larga escalera descendente a ninguna parte. La estación no tiene signos de haber sido alcanzada en 1953 por el fuego y hoy es un depósito de elementos históricos de 1913 y herramientas con una entrada al taller por el túnel.
Los estudiosos afirmaron que no hay pruebas que relacionen el atentado y el incendio con el cierre de las estaciones Pasco Sur y Alberti Norte. Fue una medida que
La otra excusa de cerrar Alberti Norte era porque estaba muy cerca de la bóveda del Banco Nación, algo que cualquier mapa de la ciudad lo descarta a pleno. A lo largo de avenida Rivadavia hay una media docena de sucursales bancarias con sus bóvedas en el subsuelo lindando con el túnel del subte.
Hoy, hay muchas personas que creen que los fantasmas son más atrevidos que en otras décadas. Y aunque los trabajadores del subterráneo con más de treinta años de servicios como Martín son cordiales y no tienen pelos en la lengua, este cronista sólo reza para que no le pregunten
Mientras tanto, en el centro de control de monitoreo de subtes hacia la medianoche, una luz blanquecina se acercan al ojo de la cámara y como en un meme saluda al público.
