Reimprimieron una obra imprescindible sobre los pioneros de la industria nacional
Esa pasión por crear riqueza
Durante décadas, el gremio historiográfico -intoxicado de marxismo, Braudel y estructuralismos varios- miró con desdén a los biógrafos. "Los consideran aficionados que captan la historia a saltos, o los acusan de ignorar la sociedad y centrarse demasiado en los individuos, asumiendo erróneamente que los grandes hombres hacen la historia", denuncia la erudita canadiense Margaret MacMillan (1).
La bestia negra del gremio, naturalmente, ha sido Thomas Carlyle, el filósofo escocés del siglo XIX.
"Aunque a Carlyle se lo recuerda por sus trabajos sobre los héroes, él no los veía tanto como artífices de la historia, sino más bien como personas excepcionales que condensaban el sentimiento de una época particular o que fueron capaces de vislumbrar con mayor claridad hacia dónde se dirigía la sociedad o qué necesitaba", añade la señora MacMillan.
Afortunadamente, esa visión desdeñosa -un prejuicio, en rigor- de cierta franja de las ciencias sociales resulta anacrónica y hasta ridícula en el siglo XXI. La puerta se ha abierto a la composición de trabajos magníficos que ponen de relieve el papel crucial del individuo en el progreso de una comunidad. La pasión por crear es uno de los motores de la historia. Dicho con palabras de Hegel: "Nada se hizo en la Historia sin pasión".
Aquí, precisamente, venimos a recomendar uno de esos libros que señalan a aquellos excepcionales que se destacaron respecto del fondo, "como una madonna en un cuadro renacentista, como ese rostro particular en el que se fija la cámara de cine cuando recorre una multitud", según escribió MacMillan.
Acaba de imprimirse en Buenos Aires la segunda edición de Pioneros de la industria argentina (Editorial Libella, 404 páginas), obra iluminadora de la antropóloga cultural María Susana Azzi y el historiador Ricardo De Titto.
La primera edición data de 2008. Se agotó en el circuito comercial al convertirse "en un texto de referencia en el mundo económico, comercial y académico", como se destaca en la introducción.
Los retratos de aquellos audaces emprendedores que forjaron la vida económica de la Argentina y permitieron prosperar a millones de personas "se han trazado con agudeza y elegancia", destaca en el prólogo el doctor Eduardo Zimmermann, rector de la Universidad de San Andrés.
Los autores satisfacen con creces, además, una de las máximas profesionales de Carlyle: "El secreto de la buena biografía -y de hecho de la buena historia en general- radica en comprender esa particularísima relación entre los individuos y sus sociedades".

DE ROSAS A LOS KIRCHNER
El ensayo recorre ciento cincuenta años de historia nacional con una prosa que nunca pierde amenidad. Hay capítulos gratísimos, incluso. Reúne las biografías compendiadas de catorce emprendedores genuinos y eminentes, y de sus sucesores al frente de la empresa o el imperio que supieron construir (en beneficio del desarrollo nacional, ése es el leitmotiv). Desde el guipuzcoano Carlos Noel hasta el italiano Paolo Rocca, injustamente apodado "Don Chatarrín" por el actual Presidente de la Nación. Un fresco vigoroso de las irrupciones disruptivas en el tejido de la Patria.
El estudio fue concebido en forma reticular. Es decir, los autores ofrecen una visión holística que, si bien ubica al factor humano en el centro, no descuida su conexión con lo político, lo social y lo cultural. Así, la historia de Luis Magnasco es también el relato de las epopeyas de los inmigrantes genoveses y vascos, y la descripción de las etapas de la lechería argentina (curiosamente, en el campo del siglo XIX no se consumía leche). Una vasta bibliografía, artículos periodísticos y una veintena de entrevistas proporcionaron la materia prima del volumen. En sus páginas resuena la voz de Octavio Caraballo, Torcuato Di Tella, Luis Alejandro Pagani y Jacques Louis de Montalembert, entre otros ilustres.
Hay una nota de melancolía en el texto. El lector no puede evitar entristecerse ante la decadencia de algunas empresas y marcas célebres, aquellas que alegraron nuestra infancia. Destrucción creativa, diría un discípulo de Joseph Schumpeter (2).
El pensador austríaco explicó que el capitalismo no avanza de forma estática ni mediante cambios graduales. El verdadero motor es el emprendedor innovador que quiebra el statu quo (2), como el grupo de figuras rescatadas del olvido por Azzi y De Titto.
Sin embargo, la desaparición de poderosos grupos económicos en la Argentina no obedece únicamente a la irrupción de competidores más hábiles (internos o externos) o de tecnologías revolucionarias, o a una sucesión desafortunada (las cuestiones familiares son importantes). Con excepciones como la de Arturo Frondizi, la incompetencia y la corrupción de la casta política argentina en el siglo XX fueron un lastre para los creadores de riqueza, cuando no un adversario declarado, como le ocurrió a los Bemberg, perseguidos por la dictadura militar de 1943. Los bandazos, la perversión de la moneda y la asfixia burocrática resultaron fatales. Destrucción no creativa, cabría denominar a este fenómeno vernáculo.
NUEVO PARADIGMA
Los autores dejan una advertencia inquietante: en el siglo XXI ha mutado el paradigma económico-cultural.
Aquella modernidad que hizo posible el surgimiento de titanes empresariales, sustentada en una fe casi religiosa en el porvenir, ya no existe. Fue suplantada por una posmodernidad degradada, con relaciones laborales precarizadas y empleos flexibles. Brilla por su ausencia el rol paternalista que asumían muchos de esos pioneros, quienes consideraban a su personal una extensión de la familia. El avance de la empresa era sinónimo del progreso de toda una comunidad. Y los sindicatos no habían alcanzado su actual estado de putrefacción.
Sin embargo, aunque la noción universal de optimismo se haya desvanecido, también hay en la Argentina razones para recuperar la esperanza. Acaso el populismo de izquierda -que concibe al empresario como una vaca lechera para ordeñar o como un "enemigo del pueblo"- no vuelva jamás al poder. Y pioneros siguen surgiendo en la Patria. Quizás el próximo libro de María Susana Azzi y Ricardo De Titto devele los secretos del éxito de un Marcos Galperín, un Miguel Galuccio o un Marcelo Mindlin.
(1) 'Las personas de la historia', Turner Noema, 2017.
(2) 'Capitalismo, socialismo y democracia', 1942.
