LAZOS E INFLUENCIAS MUTUAS DE ARTISTAS ESPAÑOLES Y ARGENTINOS ENTRE 1880 Y 1930
Encuentro de dos mundos
Una muestra inédita en el Bellas Artes explora los intercambios que nutrieron el ambiente artístico local. Obras de Jorge Bermúdez, Bernaldo de Quirós o Berni dialogan con otras de Sorolla o Zuloaga.
Los vínculos que forjaron grandes artistas españoles y argentinos hacia fines del siglo XIX, la red de amistades que los unió, los viajes formativos o en busca de inspiración que emprendieron a uno y otro lado del Atlántico y sus mutuas influencias, se exploran en una muestra inédita que acaba de inaugurarse en el Museo Nacional de Bellas Artes.
La exposición, titulada Itinerarios artísticos entre la Argentina y España (1880-1930), propone una lectura inédita, en palabras del director del Bellas Artes, Andrés Duprat, porque “por primera vez, se ponen en relación obras de argentinos y españoles contemporáneos, del período 1880-1930, desde la perspectiva del viaje como experiencia transformadora”.
La muestra reúne más de sesenta obras realizadas por artistas de ambos lados del Atlántico que pertenecen al Museo Nacional de Bellas Artes, a otras instituciones de distintos puntos del país o a colecciones privadas, que son acompañadas por documentos históricos y que dan cuenta de esa fecunda relación.
Con curaduría de las investigadoras del Bellas Artes Florencia Galesio, Paola Melgarejo y Patricia Corsani, y el apoyo de la Embajada de España en Argentina y del Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA), la exposición incluye mayormente pinturas, pero también esculturas, grabados, objetos, fotografías y documentos del patrimonio del Museo y de otras instituciones.
La exhibición forma parte de un proyecto de intercambio entre especialistas de España y Latinoamérica, impulsado por el Departamento de Bellas Artes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, en Andalucía.
“Las investigadoras del Museo se propusieron reconstruir los viajes formativos y exploratorios a la península ibérica realizados por artistas argentinos cuya producción se encuentra en el acervo institucional –explicó Duprat–. De igual modo, indagaron sobre la visita de pintores hispanos a nuestro país, adonde llegaron en busca de inspiración o para participar en exhibiciones”.
“La exposición se detiene en el diálogo estético entre docentes, alumnos, colegas e instituciones e instituciones, a uno y otro lado del Atlántico. Y, desde una mirada más amplia, aborda las estrategias de intercambio que se dieron en la larga historia ―dinámica, no lineal― que vincula a España y la Argentina”, precisó.
PUNTO DE INICIO
El punto de partida de la exposición son los primeros viajes de argentinos a la península a fines del siglo XIX, así como la llegada de obras y artistas españoles a Buenos Aires.
Del lado argentino, la mirada está puesta en aquellos pintores y escultores que, en lugar de elegir Francia o Italia -sitios predilectos de los pintores de la Generación del 80-, optaron por realizar estancias formativas en Madrid, Granada, Vigo, Sevilla, Barcelona, Toledo o Mallorca.
Así fue como las calles, las viviendas, las costumbres, la costa y los paisajes se transformaron en objetos de estudio para pinturas, dibujos, grabados y esculturas.
Era tal la fascinación por los patios con naranjos, los personajes típicos, las corridas de toros, la Alhambra y los bailes que estas imágenes pasaron a integrar el repertorio visual volcado en sus trabajos, o, como en el caso de Eduardo Schiaffino y Léonie Matthis, se convirtieron en motivo de sus escritos.
Esos primeros viajes surgieron en el contexto de un interés por el arte de la península que “había ido creciendo en nuestro medio en forma paulatina desde las últimas décadas del siglo XIX”, según apuntan las curadoras.
“Cada vez más frecuentes a medida que el nuevo siglo despuntaba, estos viajes permitieron a los argentinos conocer un centro de aprendizaje valorado por su larga tradición artística y cultural”, añaden.
“Estudiaron frente a las obras de los artistas del pasado, en particular, en el Museo del Prado, y trataron con maestros de renombre, como Eduardo Chicharro, Ignacio Zuloaga y Hermenegildo Anglada Camarasa. Bajo su guía, se acercaron al paisaje y los motivos españoles, que plasmaron en sus pinturas”, continúan.

“Así como Zuloaga recorría Castilla buscando motivos para sus obras, al retornar a nuestro país, Jorge Bermúdez o Cesáreo Bernaldo de Quirós, entre otros pintores, representaron escenas, paisajes y personajes del interior argentino, sumando su mirada de la geografía local y su propia perspectiva sobre el arte nacional”, agregan.
El otro aspecto que explora la muestra es cómo, entre 1880 y 1930, Buenos Aires se consolidó como mercado importante para el arte español.
“Fue el momento en que el arte español contemporáneo comenzó a difundirse en el mercado local, en especial a través de las exhibiciones organizadas por el catalán José Artal en el Salón Witcomb”, explican las curadoras.
Los “Salones Artal” que organizó en Witcomb orientaron el gusto de la burguesía porteña hacia el naturalismo y el preciosismo, a través de obras de Joaquín Sorolla y Fernando Álvarez de Sotomayor, entre otros artistas.
“Otro hito en el diálogo entre ambas naciones fue la Exposición Internacional de Arte del Centenario en 1910, que motivó a los pintores y escultores ibéricos a enviar sus trabajos y visitar nuestro país, como fue el caso de Eliseo Meifrén”, afirman.
La sección española en la Exposición Internacional de Arte del Centenario tuvo gran impacto. Las propuestas de Ignacio Zuloaga y Hermenegildo Anglada Camarasa recibieron los máximos galardones, e introdujeron novedades estilísticas que captaron el interés de la crítica y del público porteño, según explican los organizadores.
La difusión del arte español también se vio favorecida por el auge comercial que se dio en esos años, en paralelo con la fundación, en 1895, del Museo Nacional de Bellas Artes, que bajo la gestión de Eduardo Schiaffino comenzó a incorporar obras de artistas españoles (Joaquín Sorolla, Santiago Rusiñol y Eliseo Meifrén, entre otros), gracias a adquisiciones y legados de coleccionistas como Parmenio Piñero y Ángel Roverano.
Los organizadores de la muestra señalan al respecto que “la burguesía argentina, que poseía importantes acervos donde primaban las piezas francesas, había comenzado a interesarse en el arte español, pues representaba una forma de prestigio ligada al “linaje” hispánico”.
En este sentido, recuerdan que la asociación entre el coleccionismo privado y el Museo abrió un espacio relevante para el arte peninsular. Su presencia en el campo artístico argentino fue significativa en la trayectoria de pintores y escultores, y en la conformación del legado estético de las colecciones nacionales.
El recorrido de la muestra continúa en la década de 1920, momento en que los argentinos alcanzaron gran repercusión en el medio español con sus exhibiciones, al tiempo que nuevas generaciones de artistas como Antonio Berni y Norah Borges comenzaban a renovar su lenguaje visual en contacto con las vanguardias europeas.
Por último, se incluye un apartado con la participación del país en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, donde la Argentina montó un pabellón que propuso la fusión de la herencia europea con la raíz americana.
NUNCA ANTES
En las salas del primer piso se exhiben obras de los artistas argentinos Jorge Bermúdez, Cesáreo Bernaldo de Quirós, Antonio Berni, Norah Borges, Emilio Caraffa, Alfredo Gramajo Gutiérrez, Severo Rodríguez Etchart, José Antonio Terry, Alfredo Guido, Francisco Vidal, Rodolfo Franco, Gregorio López Naguil, Tito Cittadini, Léonie Matthis y Francisco Bernareggi, entre otros.
Entre los españoles se destacan Joaquín Sorolla, Santiago Rusiñol, Eduardo Chicharro, Ignacio Zuloaga, Hermenegildo Anglada Camarasa, Eliseo Meifrén, Julio Romero de Torres, Darío de Regoyos y Valdés, Fernando Álvarez de Sotomayor, Mariano Fortuny y Ramón de Zubiaurre y Aguirrezábal.
“Nunca antes se habían mostrado en el Bellas Artes obras de argentinos y españoles contemporáneos en forma conjunta y en diálogo, de un período relevante para la historia del arte de nuestro país”, remarcó Duprat.
“Para nuestro Gobierno –expresó el embajador español Joaquín de Arístegui Laborde en la inauguración–, siempre es un orgullo colaborar con esta institución amiga, que contiene uno de los corazones artísticos de España en la Argentina”.
Una de las curadoras, Florencia Galesio, destacó “la importancia de la colección de arte español de nuestro Museo”. “Realmente es uno de los acervos más importantes de pintura española fuera de España, que comenzó a crecer poco después desde la fundación del Museo en 1895 con las adquisiciones del primer director, Eduardo Schiaffino, y se enriqueció a lo largo de los años con el aporte de coleccionistas argentinos", indicó.
Con la curadora coincidió Rafael López Guzmán, catedrático de la Universidad de Granada, quien manifestó: “Esta muestra es posible gracias a las magníficas colecciones que se conservan en Buenos Aires y en la Argentina en general”.
El secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, destacó la importancia de “esta conversación entre dos tradiciones culturales profundamente conectadas”.
En el acto también estuvieron presentes Paula Palicio Noriega, directora del CCEBA; Yolanda Guasch Marí, historiadora de la Universidad de Granada; autoridades del Museo y de la Asociación Amigos del Bellas Artes, directores y representantes de las instituciones que cedieron obras para la exposición.
Itinerarios artísticos entre la Argentina y España (1880-1930) puede visitarse hasta el 2 de agosto en el primer piso del Museo, de martes a viernes, de 11 a 19.30 (último ingreso), y los sábados y domingos, de 10 a 19.30. Este mes habrá visitas guiadas por la exposición los miércoles, sábados y domingos a las 18.
