DESPUES DE DOCE AÑOS, "LA BELLA Y LA BESTIA" RETORNO A LA CARTELERA PORTEÑA
El regreso del cuento mágico
Ficha técnica:
La Bella y la Bestia. Libro: Linda Woolverton. Música: Alan Menken. Letras: Howard Ashman y Tim Rice. Dirección: Robert Jess Roth. Coreografía: Matt West. Dirección asociada y coreografía: Jaqueline Dunnley-Wendt. Dirección de actores: Rocío Rodríguez Conway. Coreógrafo residente: Héctor Hernández. Dirección musical: Gerardo Gardelín. Dirección técnica: Pablo Calderón. Intérpretes: Magalí Sánchez Alleno, Martín Ruiz, Carlos Silveyra, Federico Moore, Roger González, Marisol Otero, Ricardo Bangueses, Ana Fontán, Rodolfo Valss, Tiki Lovera, orquesta y un cuerpo de baile. En el teatro Citi (ex Opera).
La maquinaria Disney ha vuelto a ponerse en funcionamiento. Esta vez, para devolver a la cartelera porteña uno de los musicales más conocidos en el mundo, estrenado en Nueva York en 1994 y que aquí se representó hace una docena de años.
Inspirado en la tradicional película de dibujos animados, "La Bella y la Bestia", en esta versión con canciones y danzas, conserva el mágico encanto de los cuentos infantiles. Claro que aprovecha también toda la tecnología de que se dispone hoy para una puesta teatral, con lo que acentúa la fascinación que la historia provoca, sobre todo en los espectadores más pequeños.
Los números, aunque fríos, ayudan a comprender la magnitud de la apuesta: a lo largo de las dos horas y media que dura la función se producen unos doscientos cambios de vestuario en el elenco de cuarenta personas, el escenario se transforma con treinta y dos escenografías, y en cada cuadro sorprenden las coreografías entusiastas y efectos lumínicos y técnicos muchas veces deslumbrantes.
La historia que se narra es la de un príncipe egoísta y vanidoso que cae víctima de un embrujo, junto con los fieles sirvientes de su castillo, al rechazar a una vieja hechicera que le pedía cobijo en una fría noche de invierno. Transformado en un ser abominable, vive como un calvario la decadencia de una rosa roja que le entregó la bruja, sabiendo que sólo podrá volver a ser quien era si consigue que una dama se enamore de él antes de que caiga el último pétalo.
CON SABOR LOCAL
El elenco, enteramente argentino (a excepción del actor mexicano que interpreta el personaje de Lefou), confirma la gran preparación de nuestros artistas en el teatro musical, a la vez que revela su maleabilidad al adaptarse con naturalidad a un tipo de obra evidentemente encorsetada por los cánones de la puesta original.
Junto con las buenas voces y las notables actuaciones, se adivina en cada personaje una chispa sagrada de imaginable sabor local. Esto se observa sobre todo en los sirvientes, que convertidos en objetos (un candelabro, un reloj, una alfombra, un plumero) a causa del hechizo protagonizan los pasajes más risueños.
Magalí Sánchez Alleno como Bella se muestra cálida y segura en un rol exigente. Lo mismo que Carlos Silveyra (Lumiére), Ricardo Bangueses (Dindón), Tiki Lovera (Ropero), Ana Fontán (Babette) y Rodolfo Valss (Maurice), de gran lucimiento aun en roles secundarios. Marisol Otero como la Sra. Potts (la tetera) derrocha simpatía y sensibilidad. Todos ellos, más la ajustada orquesta y el cuerpo de baile, son los motores que impulsan este engranaje al que las luces, el vestuario de exquisito diseño y la monumental escenografía visten de lujo.