El presidente Milei y la oposición estupefacta

Por Nicolás Cereijo

El 2025 puso a prueba a Milei en la opinión pública. Escándalos de corrupción, dificultades económicas en las familias, enfrentamiento público con discapacitados y universitarios, fueron de los temas donde el gobierno tuvo que mostrarle sus cartas a la sociedad. Lo que venía siendo un año malo terminó siendo regular, fundamentalmente por el envión recibido luego del triunfo electoral en octubre, ¿por qué?

Diversas consultoras han mostrado que desde octubre el primer mandatario logró frenar la sangría de la desaprobación y revertió esa tendencia, si bien en general sigue siendo con diferencial negativo, donde una mayoría sigue sin aprobar su gestión.

FACTOR INTERNO y EXTERNO

Pero entonces, ¿a qué se debe esta mejoría del gobierno nacional? A mi entender se explica gracias a dos factores. El  interno tiene que ver con la correcta consolidación de su núcleo duro sumado a la exitosa captura de apoyos de los aliados partidarios -el PRO y el radicalismo peluca- y de los gobernadores, con la evidencia clarísima en la aprobación del presupuesto en el Senado.

El otro factor es externo y se trata de una oposición que sigue en el retardo. Solo da muestras de indignación, elemento que buena parte de la sociedad lo está con el sistema político. Con oposición me refiero por un lado al peronismo, que sigue sin resolver su interna con una pérdida muy importante de representación territorial y parlamentaria. Por otro lado está el intento prematuro de voces políticas que buscan un armado alternativo tanto a los libertarios como al kirchnerismo. Por ahora son solo amagues porque se encuentra con la dificultad que un gran sector del electorado no ve matices en la política.

EL ANTIPERONISMO

El antiperonismo está unificado en la figura de Milei, curiosamente un líder que tiene mucho de peronista (desde sus cuadros políticos principales hasta la misma liturgia con la cual gobierna) pero que astutamente se ganó los corazones del antikirchnerismo. Ahí ha logrado un éxito importante: a su núcleo duro le suma el anti o el que elige al menos malo (cualquier candidato que no sea K).

También quiero destacar como opositora a una dirigente política de la izquierda trotskista, que se perfila como candidata presidencial de la izquierda. Se trata de la diputada nacional Myriam Bregman, quien correctamente entendió que para ganar hay que salir del sectarismo y acercarse a diversas herramientas (políticas y no tanto) que las redes y la prensa ofrecen. Mostrar su perfil cotidiano es una estrategia muy efectiva para captar votos en la opinión pública, algo que a la izquierda le costó históricamente en Argentina.

ARMAS LIBERTARIAS

Con este escenario, bajo la premisa del clivaje peronismo–anti peronismo, los libertarios muestran su armas. Con un peronismo en crisis intentarán llevar adelante las reformas que su electorado le pide. Cuenta con la ayuda de cierta prensa dominante que le concede notas, difusión y dispersión. También reformula su costado autoritario, disminuyendo la confrontación en público pero afilando el espionaje ilegal y la persecución al pensamientocrítico, de manera preocupante silenciosa, con la reforma de la ley de inteligencia. Tira nuevas cartas en su batalla cultural, aprovechando la venia norteamericana en su cruzada contra el progresismo.

Así las cosas, Milei arranca su tercer año de gestión con un escenario favorable pero con un humor social que no debe subestimar. Familias que por el momento aguantan, pero no es claro la capacidad de resistencia al ajuste. También puede ser un año importante para la renovación dirigencial opositora. Al caso de Myriam Bregman se suma el joven presidente de la UCR Leonel Chiarella, caras nuevas y necesarias para la política.

* Analista Político y profesor universitario en UBA, Ucalp y Unab.