SIETE DIAS DE POLITICA
El plan sobrevive a Trump, a la crisis financiera y al J.P. Morgan
La derrota del republicano, la coyuntura de Wall Street y el aumento del riesgo país a más de 900 puntos no afectaron la estabilidad. Paraguay, según las calificadoras, era “investment grade”...
El plan de estabilidad macroeconómica armado por Luis Caputo resiste más allá de cualquier previsión y de cualquier experiencia conocida. Resiste, pese a un frente político externo que se vuelve adverso a Javier Milei; al tembladeral de los mercados financieros internacionales y a pesar de las expectativas negativas sembradas por referentes globales como el J.P. Morgan que disparó el jueves el riesgo país por encima de los 900 puntos.
Resulta paradójico que los mismos que agitan dudas sobre la continuidad y la capacidad de pago del gobierno argentino, calificaron como apto para la inversión a Paraguay, cuyo presidente terminó preso por una megaestafa financiera que derrumbó a uno de los principales bancos del país y a él le costó el cargo.
El economista local Fernando Marull señaló el viernes que, según el precio actual de los bonos argentinos, el mercado descuenta que Milei no reelige. El viernes tuiteó: “Descuentan 45% de chance de reelección; cuando en julio descontaban la reelección con 90% de chance”. Llamó a practicar la duda sobre oráculos semejantes. (ver “Un escenario explosivo” en VISTO Y OÍDO)
Más allá de estas contradicciones y paradojas, los hechos reales son que se mantiene el superávit fiscal, la inflación anda por el 2%, las reservas del BCRA son consistentes, el superávit externo alcanzó niveles históricos y la solvencia para pagar la deuda está fuera de duda.
Sin embargo, contra esa experiencia palpable, los medios y el círculo rojo parecen opinar que todos esos logros ya carecen de importancia y que lo decisivo para el año próximo serían el nivel de actividad y los salarios, nuevas demandas que a su criterio el plan de Milei no satisfaría, a pesar de que el viernes Caputo anunció que en septiembre habían crecido la construcción y la industria.
Hubo también hechos verificables pero adversos al Gobierno como la aplastante derrota de Donald Trump en las elecciones del martes pasado. El presidente norteamericano es aliado personal de Milei y garante del plan económico como quedó a la vista el año pasado con el préstamo que permitió a Caputo frenar la corrida cambiaria más grande que se recuerde.
Con posterioridad, el plan económico absorbió por su propia cuenta otros shocks como el provocado por la guerra de Irán, el alza del petróleo y la suba de tasas. Al margen de la afinidad ideológica de los presidentes, la relación entre ambos Estados sigue siendo estrecha y en un régimen presidencialista como el norteamericano se estima que la oposición parlamentaria encontrará límites para oponerse a la política exterior y comercial de la Casa Blanca.
Por otro lado, en el plano interno, Milei sigue dando total apoyo político al programa de estabilidad con el rechazo público y expreso de las presiones sectoriales y corporativas. En su discurso en la SRA dejó en claro que no va a relajar el equilibrio fiscal ni la política monetaria y consideró que tratar de estimular la actividad aumentando la oferta de dinero es apagar con nafta un incendio.
“Hace 12 meses que tengo fija la base monetaria -explicó- y la inflación baja lentamente, porque tengo exceso de oferta de dinero”. En ese contexto agregar más dinero sería actuar “como Nerón”, opinó. Consideró además que aumentar el gasto lo obligaría a endeudarse, emitir o aumentar los impuestos, lo que calificó de “inmoral”.
Milei es el único candidato del oficialismo y aprovecha esa circunstancia para adelantar la campaña. Por eso en sus exposiciones mezcla la defensa de su gestión con una propuesta electoral polarizadora. En ese sentido, enfatiza que no va a “hacer populismo para ganar una elección”, no sólo porque lo considera “injusto”, sino “porque no hay sustituto para la buena política”.
Deja el discurso distribucionista para el peronismo, el kirchnerismo y sus aliados radicales o de izquierda. Como esas opciones son excluyentes, la decisión final quedará en manos de los votantes a los que les ofrece la opción “por la libertad”. Un mensaje directo, simple y a tono con el desempeño de los últimos tres años.
El peronismo, por su parte, también parece haberse puesto en marcha con un principio de acuerdo entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof para parar con la guerra interna a través de los medios. El martes aceptaron una tregua en vísperas de la negociación por las autoridades partidarias.
Lo que les va a resultar más complejo será alcanzar un entendimiento por las candidaturas que, en última instancia, son las que definen el liderazgo. Si Kicillof no consigue desplazar a su mentora y a La Cámpora de los principales puestos de poder, entrará a la campaña con una autoridad recortada. El discurso, entretanto, no lo preocupa: consistirá en hacer retroceder la economía hasta el punto en el que la encontró Milei en 2023.
