El petróleo se afianza como motor de las exportaciones
El superávit comercial de julio duplicó el del mismo mes del año pasado.
Con la energía como nuevo pilar estructural, en julio, el superávit comercial llegó a 2.115 millones de dólares, más del doble de lo registrado en el mismo mes de 2025 (u$s 907 millones), informó el Indec. Con este resultado, el país acumula ya treinta y dos meses consecutivos de saldo positivo en su comercio exterior, una racha que arrancó en diciembre de 2023.
El acumulado del año también luce contundente: en los primeros siete meses, el superávit llegó a u$s 16.080 millones, más de cuatro veces los u$s 3.669 millones del mismo período de 2025. No sólo eso: ya superó ampliamente todo el excedente del año pasado completo (u$s 11.320 millones).
Eso sí, el ritmo de las exportaciones empezó a moderarse. Crecieron 14,1% interanual en julio, bastante menos que las tasas por encima del 20% que se venían viendo entre marzo y junio.
Las importaciones, en cambio, volvieron a caer: retrocedieron 1,7% interanual. Y acá aparece un dato clave para entender el superávit: la mejora de las exportaciones estuvo explicada casi enteramente por los precios (+12,4%), con las cantidades apenas moviéndose (+1,5%), mientras que en las importaciones los precios subieron 8,4% pero las cantidades se desplomaron 9,2%.
Como resultado, los términos del intercambio —es decir, cuánto más rinde cada dólar exportado frente a cada dólar importado— mejoraron 3,7% interanual.
POTENCIA ENERGETICA
Si hay un sector que se llevó los aplausos en julio, ese fue Combustibles y Energía. Aportó unos u$s 744 millones adicionales de exportaciones y explicó cerca del 68% de todo el incremento del mes.
Detrás quedaron el sector automotriz, que sumó unos u$s 130 millones extra, y el complejo sojero, con unos u$s 107 millones más entre harina, pellets y aceite. La minería, por su parte, siguió mostrando su peso: exportó unos u$s 478 millones entre oro y carbonato de litio.
En números totales, julio dejó exportaciones por u$s 8.854 millones, un 14,1% más que un año atrás.
El salto de Combustibles y Energía fue el más llamativo de todos: u$s 1.506 millones exportados, un 97,8% más que en julio de 2025.
Ahí combinaron una suba de 67,6% en las cantidades vendidas y de 19,5% en los precios, con el petróleo crudo como gran protagonista -los aceites crudos de petróleo solos sumaron USD 1.020 millones-.
Vale aclarar que parte de este salto se explica también por una base de comparación baja, ya que en julio de 2025 el rubro venía de caer 9,7%.
LAS MOI
Las Manufacturas de Origen Industrial crecieron 11,2% interanual (unos u$s 219 millones más), aunque casi todo fue por precios (+13,4%), porque las cantidades en realidad bajaron 2,0%.
Es una desaceleración marcada respecto de meses anteriores, cuando este rubro venía de crecer 31,4% en junio y hasta 43,3% en abril, a medida que se enfría el shock de precios de químicos y metales que caracterizó el primer semestre.
Ahí el sector automotriz mostró una foto curiosa: mientras las terminales exportaron 23.377 vehículos en julio (28,3% más que un año atrás, según Adefa), la producción nacional cayó 16,0% y las ventas mayoristas en el mercado local se hundieron 31,9%.
Es decir, el sector le vende más al mundo —sobre todo a Brasil, donde las exportaciones de vehículos de carga subieron 26,0%— pero produce y vende menos puertas adentro. La minería también aportó lo suyo en este rubro, con el oro sumando u$s 301 millones y el litio, u$s 177 millones.
Las Manufacturas de Origen Agropecuario, en tanto, avanzaron un 4,9%, otra vez con los precios como principal motor (+12,9%) mientras las cantidades cayeron 7,2%. El complejo sojero puso u$s 810 millones en harina y pellets y u$s 663 millones en aceite crudo, y el aceite de girasol sumó USD u$s millones.
Este desempeño más moderado tiene una explicación: julio de 2025 fue un mes excepcional, con una baja temporal de retenciones que había disparado las ventas al exterior por encima de lo habitual.
El único rubro que cerró en rojo fueron los Productos Primarios, con una caída de apenas 0,6%, arrastrados por el derrumbe de las exportaciones de porotos de soja (-73,7% interanual, unos u$s 400 millones menos), otra vez por el efecto de la base alta de 2025.
Como contracara, el maíz fue el producto estrella del mes, con u$s 1.104 millones exportados -el 12,5% de todo lo que vendió el país-, y también crecieron los envíos de camarones, langostinos, semillas de girasol y litio.
Del otro lado del mostrador, las importaciones sumaron u$s 6.739 millones, un 1,7% menos que un año atrás, y cayeron 4,5% en la medición mensual sin estacionalidad.
La baja se dio pese a que los precios subieron (+8,4%), porque las cantidades se derrumbaron 9,2%.
Las mayores caídas se vieron en Piezas y Accesorios para Bienes de Capital (-14,9%) y en Bienes de Capital (-7,7%), con bajas de dos dígitos en las cantidades importadas.
También bajaron las compras de Combustibles y Lubricantes (-7,3%), reflejo de que la Argentina depende cada vez menos de la energía importada gracias al boom de producción local, y los Bienes de Consumo (-7,3%), en sintonía con un consumo interno que sigue flojo.
