El papa León XIV pidió por las víctimas del atentado en Jordania
El papa León XIV pidió este domingo por las víctimas del atentado terrorista contra una iglesia ortodoxa en Jordania, que dejó al menos nueve muertos y alrededor de 40 heridos, y llamó a promover el diálogo frente a la violencia.
Durante el rezo del Ángelus, el pontífice también se refirió a la importancia de la convivencia entre religiones y pidió por la paz, en medio de la expectativa por una posible gira sudamericana que incluiría una visita a la Argentina el 8 de noviembre.
“Aseguro mi oración por cuantos resultaron muertos y heridos el viernes en el atentado terrorista contra los fieles de la Iglesia Ortodoxa de San Jorge en Hamud, en Jordania”, expresó desde la ventana del Palacio Apostólico.
Además, manifestó su cercanía con la comunidad afectada y destacó su convivencia pacífica y el respeto entre las distintas religiones, según se informó la Agencia Noticias Argentinas.
“Nunca como hoy es evidente que las guerras, además de sembrar muerte y destrucción, empobrecen y dañan al mundo. Que el Señor inspire decisiones de diálogo y de paz”, sostuvo León XIV.
El Papa tenía previsto participar el martes 27 de octubre en un encuentro interreligioso en Asís, Italia, por el 40° aniversario de la Jornada Mundial de Oración por la Paz impulsada por Juan Pablo II, pero sus médicos desaconsejaron el traslado en helicóptero debido al escaso tiempo transcurrido desde la operación en la que le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho por un adenocarcinoma.
Por otra parte, el pontífice aprobó el decreto que reconoce las “virtudes heroicas” de la argentina Margarita Bavosi, conocida como “Luminosa”, quien vivió entre 1941 y 1985. Nacida en Buenos Aires, se incorporó a la Obra de María, vinculada al Movimiento de los Focolares, y desarrolló tareas de responsabilidad en Argentina y España. Murió a los 43 años en Italia, a causa de una fibrosis pulmonar.
El reconocimiento de las virtudes heroicas constituye una etapa inicial del camino hacia la santidad y permite que una persona fallecida sea declarada venerable.
Para avanzar hacia la beatificación, por lo general debe acreditarse un milagro atribuido a su intercesión o reconocerse el martirio, mientras que la canonización requiere un segundo milagro, salvo las excepciones contempladas por la Iglesia.
