SIETE DIAS DE POLITICA
El oficialismo arma un Congreso para controlarlo desde la minoría
Milei inicia el segundo tramo de su mandato en un escenario sin antecedentes: los gobernadores reemplazaron a los partidos y en el Parlamento hay una nueva lógica de bloques.
Después del triunfo de octubre, el presidente de la Nación puso en marcha un plan para concentrar la toma de decisiones en Karina Milei (ya cumplido) y otro para neutralizar a la oposición parlamentaria. Este último está llegando a la última fase. Su objetivo es fortalecer la gobernabilidad y, para conseguirlo, debe controlar el Poder Legislativo que le infligió peligrosas derrotas durante la campaña, generando un clima de anarquía y pesimismo que afectó negativamente la economía.
La primera fase del plan parlamentario concluyó con el cierre de las sesiones ordinarias (que se producirá formalmente hoy) sin que las Cámaras volvieran a reunirse. Durante cuatro semanas el oficialismo logró mantener alejados del recinto a los bloques opositores que hasta dentro de 10 días seguirán constituyendo una abrumadora mayoría, aunque inactiva por disposición constituiconal.
Una mayoría en la que se confundieron legisladores del kirchnerismo y la Coalición Cívica, del radicalismo y el trotskismo, del centro y la izquierda contra el enemigo común: el poder libertario. Un fenómeno nunca visto y que ratificó que la dirigencia partidaria predica credos variados, pero cultiva un interés corporativo común que se vio amenazado por la insólita ocupación de la Casa Rosada por parte de los hermanos Milei.
Durante el último mes la actividad en las comisiones fue también casi nula. Las investigadoras, la del caso Libra, por ejemplo, se deslizaron hacia la irrelevancia, delatando su carácter electoral y su único propósito de mantener vivo el escándalo para alimentar a los medios.
El hostigamiento legislativo al Gobierno fue contraproducente y LLA se impuso en octubre con holgura. El escrutinio sirvió, en especial, para medir la magnitud del desacople entre la dirigencia y los ciudadanos comunes. Una advertencia que los dirigentes siguen sin oír.
En ese aspecto, los que se coaligaron contra Milei prefirieron ignorar que ganaban un transitorio poder institucional a costa de la pérdida de identidad y de credibilidad de sus discursos. También, que abrían la puerta a los gobernadores que pasaron a ser los que se sentaron a negociar con el Gobierno la agenda legislativa.
La incertidumbre acerca de cuántos diputados tendrán el oficialismo y la oposición revela un cambio en la lógica política. Diego Santilli y Manuel Adorni no perdieron un minuto en discutir con jefes partidarios ni parlamentarios. Al día siguiente de la votación ya dialogaban públicamente con los mandatarios provinciales. Eso dispersa a la oposición y facilita las negociaciones al Ejecutivo que, además, elige a sus adversarios entre los que perdieron, no entre un Raúl Jalil (Catamarca) o un Osvaldo Jaldo (Tucumán) que controlan sus distritos.
De igual manera, Milei prefiere mantener distancia con los gobernadores de Provincias Unidas que van a ver disminuida su presencia en Diputados (ver “La ofensiva contra Pichetto”).
La Libertad Avanza cultiva algo semejante al “partido de los ganadores” organizado por Carlos Menem y Carlos Corach en los 90. Para ingresar a ese partido no pedían ficha de afiliación, sino título de propiedad de algún distrito.
Con el juego de cambio de trincheras, LLA fue neta ganadora y se acercó a la primera minoría, lo que determina cargos en comisiones, en la mesa directiva de la Cámara baja y la representación en organismos como el Consejo de la Magistratura. Pero lo central para el Gobierno es evitar que las Cámaras se salgan de control, es decir, que sesionen autoconvocadas o con una agenda que no sea la de la Casa Rosada.
Si bien esa posibilidad hoy parece lejana en Diputados, no lo parece tanto en el Senado por dos razones. La primera es que la relación de fuerzas sigue favoreciendo al kirchnerismo y en segundo término por la actitud de la presidenta del cuerpo, Victoria Villarruel, que hace cada vez más ostensible su oposición al Gobierno del que fue expulsada sin miramientos.
Anteayer esa actitud quedó expuesta de manera lamentable a raíz de su intento de obstaculizar la presencia de la secretaria de la Presidencia de la Nación, Karina Milei, y de dos ministros, en la sesión preparatoria de la Cámara. El insólito episodio mostró su puerilidad política y escasez de recursos. Confirmó de paso las versiones sobre su creciente acercamiento al peronismo, que sigue constituyendo la primera minoría del cuerpo, a pesar de la derrota electoral.
El hecho adicional de que el kirchnerismo lograra impedir la incorporación de una senadora de LLA por presuntos tratos con narcotraficantes, mostró, además, que la flamante presidenta del bloque de LLA, Patricia Bullrich, tendrá que repetir su estrategia de hace unos años con el “Grupo A” en Diputados si quiere que no se le descontrole la Cámara alta.
