EL PULSO DE LOS MERCADOS

El nuevo tono de la Fed causó más nerviosismo que la suba de tasas

Con el alza de un cuarto de punto que los inversores ya tenían descontado, la Reserva Federal volvió a subir el costo del dinero después de tres años. Lo que nadie esperaba era la dureza de Kevin Warsh, que abrió la puerta a nuevos ajustes antes de fin de año y desató una ola de aversión al riesgo que también arrastró a los activos argentinos.


Después de tres años, Estados Unidos volvió a subir hoy la tasa de interés, en un esfuerzo por contener una inflación persistente. Un cuarto de punto, nada más, tal como habían descontado los mercados. Lo que no esperaban es que proyectara otro encarecimiento del costo del dinero este año. Por eso, la renta fija parpadeó en rojo, con la Argentina incluida.

A primera hora de la tarde, la Reserva Federal resolvió por unanimidad -12 votos a 0- incrementar la tasa de interés en un cuarto de punto y la dejó en una horquilla de entre el 3,75% y el 4%, tal como se preveía. Hasta ahí, Wall Street reaccionó con calma. Pero minutos después, Kevin Warsh, presidente de la Fed, salió a hablar con los periodistas y lanzó una frase que cambió el humor del día: "La pura verdad es que la inflación está demasiado alta y lo ha estado durante demasiado tiempo". Además, deslizó que podría haber otra suba antes de que cierre el año -incluso dos, según las proyecciones económicas trimestrales, difundidas por el propio comité-. A partir de ahí, la aversión al riesgo se propagó como reguero de pólvora en los mercados globales.

Al toque de la campana, el Dow Jones cedió un notable 1,21% y cerró en 51.461 puntos; el S&P 500 recortó 0,45%, hasta los 7.551 enteros; y el tecnológico Nasdaq se resignó a una baja apenas simbólica del 0,01%, en las 25.978 unidades.

¿No era que Donald Trump había aupado a Warsh al cargo financiero más influyente del mundo para que bajara las tasas y así reforzara su popularidad electoral (en noviembre se juega el control del Congreso)? ¿Lo traicionó, o la correlación de fuerzas dentro del comité de política monetaria lo obligó a subir el costo del dinero, tal como indicaba el sentido común? Lo cierto es que el jefe de la Casa Blanca reaccionó de inmediato con una protesta en su red social: "Las tasas de interés en Estados Unidos deberían ser del 1% o menos, porque tenemos la mejor calificación crediticia del mundo, ¡con mucha diferencia!", escribió en True Social.

¿Qué fue lo que vio la Fed para actuar así? Que las repercusiones de la desastrosa guerra de Trump contra Irán elevaron el precio promedio de las naftas más de un 7% respecto de hace apenas un mes. Ese combustible en llamas amenaza con propagarse al resto de la economía.

ONDAS DE CHOQUE

La primera onda afectó la deuda estadounidense. Apenas se conoció la decisión de la Fed, la rentabilidad del bono del Tesoro a 10 años -la referencia que marca el pulso de hipotecas y préstamos en todo el país- se disparó hasta el 5 %, su nivel más alto desde julio de 2007. El bono a 30 años no se quedó atrás y trepó hasta el 5,35 %.

El oro, que venía teniendo una mañana espléndida -llegó a subir un 1,6% y a tocar los 4.365 dólares la onza-, dio un volantazo. Retrocedió a 4.240 dólares, en lo que confirma la lógica de siempre: cuando suben las tasas, el oro pierde parte de su atractivo frente a otros activos que sí pagan intereses.

En cuanto al petróleo, el barril del WTI -que el martes se había disparado hasta los 105 dólares- bajó el ritmo y retrocedió a los 102, en una caída que combina varios frentes: las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, que siguen sin despejarse; el repunte en las reservas comerciales de crudo en Estados Unidos.; y, por supuesto, un dólar más fuerte, que siempre le pasa factura a las materias primas.

EN BUENOS AIRES

En una jornada de rojos generalizados en los mercados emergentes (el EEM cedió 0,03%, Brasil retrocedió 0,79% y China perdió 1,13%), la baja del crudo golpeó especialmente al Merval.

El principal indicador de la Bolsa porteña perdió 1,65% en moneda local y quedó en torno a los 1.896 puntos medido en dólares CCL. Las energéticas encabezaron los descensos: YPF (-4,79%), Pampa (-3,24%) y Transener (-3,00%). En la vereda de enfrente se destacaron Metrogas (+1,69%), Cresud (+1,64%) y Grupo Supervielle (+1,32%).

Hubo, sin embargo, una buena noticia para los inversores de Central Puerto: la compañía anunció el pago de un dividendo extraordinario de $164 por acción, que se acreditará en las comitentes a partir del viernes 25. Equivale a un dividend yield del 7,5%. La fecha de registro será este viernes 18.

La empresa explicó que los fondos provienen de la venta del 100% de su proyecto minero de plata AbraSilver a inversores canadienses, en una operación cerrada en 163 millones de dólares. Un negocio redondo, considerando que el grupo energético había invertido apenas 25 millones de dólares en esa apuesta.

En paralelo, Jorge Fedio, el legendario maestro del análisis técnico, insistió ayer en su intervención en streaming en que "el Merval está rebarato". Ve oportunidades incluso en el panel general, donde hay papeles que cotizan por debajo de los cien pesos. Su recomendación: "Apuntar al bulto".

LOS BONOS

La renta fija no quedó inmune al terremoto global. Los bonos soberanos en dólares (Bonares y Globales) retrocedieron un 0,3% en promedio, y el riesgo país de JP Morgan, ese número que tanto le gusta citar a los funcionarios cuando baja, volvió a trepar hasta los 510 puntos básicos.

PAX CAMBIARIA

En el mercado de cambios, también hubo movimientos, aunque moderados.

Según el informe diario de Proficio Investment, "el mayorista rebotó y cerró en $1.514 (+0,46%), cortando la racha bajista de la mano del envión del dólar global, con el Banco Central sumando compras por nueve millones de dólares. Los financieros operaron algo más firmes: el MEP finalizó en $1.538 (+0,32%) y el CCL en $1.597 (+0,18%), con el canje CCL/MEP en 3,89% y la brecha con el oficial en torno al 5,9%".

El billete minorista, por su parte, cerró en $1.485 para la compra y $1.535 para la venta en el Banco Nación, una suba de cinco respecto del cierre anterior.

Las reservas brutas del Banco Central quedaron clavadas en los 50.000 millones de dólares.