Si bien en enero comienza el año calendario, marzo es el mes de los inicios. Empiezan el ciclo lectivo, las sesiones ordinarias en el Congreso Nacional, terminan las vacaciones y las calles de la ciudad se pueblan nuevamente de habitantes que usualmente trabajan, estudian y hacen sus quehaceres cotidianos. Se podría decir que marzo es el verdadero comienzo del año. También es el mes en el que se celebra el día del niño por nacer; de la persona que comienza su vida en el mismo instante en que es concebido.
SALIR A LA LUZ
Las etimologías siempre nos refieren a algo interesante. Nacer viene de nascor (darse a conocer, salir a la luz, brotar), de allí, natus (nacido), del que también deriva natura (naturaleza). Es natural que lo que comienza a existir nazca para que salga a la luz.
Cuando hablamos de un niño por nacer estamos confirmando que por naturaleza se trata de un individuo que tiende a desarrollarse con el fin de alcanzar la plenitud necesaria para darse a conocer y aportar una riqueza única: su huella en el mundo. No solo cada ser nacido es nuevo para este mundo, sino que con cada nacimiento se crea un mundo nuevo. Si lo pensamos profundamente, este hecho es asombroso y admirable.
Hanna Arendt, en ‘La condición humana’, asocia el nacimiento como un nuevo comienzo, a la idea de libertad y dedica una importante parte de su obra a este concepto que, junto al de esperanza, constituyen pilares de su pensamiento.
Para esta autora la libertad es la capacidad de introducir novedad en el mundo, virtud que tienen los seres humanos, por el hecho de haber nacido. El recuerdo del nacimiento nos sitúa en el lugar de iniciadores. Toda acción es inicio. Toda política es acción. Toda política tiene su accionar en la vida social. “La acción es la verdadera materia prima de la política”.
Una oportunidad para ofrecer el propio testimonio en el escenario político es salir de la propia individualidad para vincularse con los otros. La aparición ante el mundo posibilita la salida de la soledad y la asunción del compromiso público.
DEFINICIÓN PRESIDENCIAL
El Presidente de la Nación ha mencionado en varias ocasiones, tanto en sus discursos como en sus redes sociales, la definición sobre el liberalismo expresada por el Dr. Alberto Benegas Lynch:
“El liberalismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión y en defensa del derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad”.
En su discurso de asunción presidencial en las escalinatas del Congreso de La Nación del 10 de diciembre de 2023, le agregó a la citada definición que esta era “la esencia del nuevo contrato social que eligieron los argentinos”.
Dada la contundencia del mensaje y en favor de la coherencia es necesario encarar la derogación de la nefasta Ley de aborto para poder cumplir con la defensa del derecho a la vida tan claramente expresada.
Sería deseable (y esperable) que todos los candidatos y actuales legisladores de LLA adhieran a este principio doctrinario, si quieren pertenecer o representar a dicho partido.
NACIÓN, CIUDAD Y MUNDO
El Día del Niño por Nacer fue declarado por el decreto 1406/98 del 7 de diciembre de 1998, del entonces presidente Carlos Menem.
Recientemente, la vicejefa del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Dra. María Clara Muzzio, elevó el 4 de marzo a la Legislatura, un proyecto de Declaración y un proyecto de Ley para instituir el 25 de marzo el Día del Niño por Nacer en la ciudad de Buenos Aires. Ambas presentaciones se encuentran actualmente a la espera de ser tratadas en la Comisión de Niñez, Adolescencia y Juventud.
Además de nuestro país, hay otros en los que el niño por nacer es motivo de celebración con un día especialmente dedicado y con cierto reconocimiento oficial: El Salvador, Guatemala, Chile, Perú, Paraguay, República Dominicana y Filipinas. En otros, también, se realizan actos o campañas, como en España, México, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Polonia y algunos estados de Estados Unidos, celebraciones casi siempre vinculadas a la defensa de la vida desde la concepción. La fecha más difundida es el 25 de marzo, coincidente con la Solemnidad de la Anunciación, cuando se recuerda la concepción de Jesús. La difusión internacional está relacionada con iniciativas provida apoyadas por el papa Juan Pablo II, quien promovió la defensa de la vida desde la concepción en la encíclica Evangelium Vitae.
Retomando la idea de la novedad que aporta la existencia humana, Romano Guardini en ‘La aceptación de sí mismo’ transmite lo que él designa como tres obviedades, que por ser tan evidentes muchas veces se dejan de tener en cuenta: “Yo soy para mí lo absolutamente dado” (lo que más nos configura: sexo, familia, lugar y época de nacimiento- no lo elegimos. Son dones recibidos involuntariamente). La segunda es: “Para mí no solo soy obvio, sino también sorprendente, enigmático y aún desconocido” (aludiendo a lo inabarcable de la propia existencia) y la tercera: “Una vez que entré en la existencia, no existe un mundo en el que no esté”. En esta última premisa radica la originalidad de cada ser humano y su absoluta novedad. El ingreso en la existencia de cada ser humano modifica el mundo. Desde 2020, año en que se sancionó la ley de aborto legal, nos perdimos más de 300.000 mundos posibles.
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