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El mundo de los “patrones del mal”

“Cuando se castiga a un inocente nace un malvado” (Víctor Hugo - Maestro francés de las letras)

La psicopatología de hoy da la razón a H. Ey cuando menciona que las personalidades psicopáticas tienen como característica central la “maldad moral”. En mis años de estudiante me costaba entender esta definición tan clara. Hoy observo diversos “Patrones del Mal” (mentando los diversos Pablos Escobar vernáculos) que se apoderan de territorios y personas ejercitando esa “maldad moral” que menciona el gran psiquiatra francés en su “Tratado de Psiquiatría” y que Víctor Hugo desde la literatura menciona como el nacimiento de los malvados castigando a inocentes.
Todo es negociable en este mundo perverso: venta de drogas, pedofilia junto al consumo, utilización de mujeres como parte de la venta de sustancias, connivencia con poderes legales y transformándolo en ilegales a los fines de ejercitar sus negocios, el juego, prestamos usurarios con extorsiones varias, expertos en manejos del marketing y de la opinión pública, etc. Es la industria del “mal”.
Las historias de los pacientes están llenas hoy de estos sujetos que practican la “maldad moral” sin ningún tipo de remordimientos y que se apoderan desde niños, jóvenes, y en su accionar venden hasta criaturas para satisfacer su necesidad de crac., por ejemplo.
En la provincia de Santa Fe atendimos a una joven cuyo lugar de refugio para consumir era una iglesia abandonada y que se había convertido en un “aguantadero” de consumo también de venta de sexo regenteada por lo que llamamos anteriormente “Patrones del Mal”. Esa paciente me relata como un “patrón narco” manejaba esa Iglesia y ahí vivía un mundo siniestro que, a su vez, ocultaba con la ingesta consumida vorazmente historias infantiles de abuso y abandono.

“EL TOTALITARISMO BLANDO”
Todo esto parece ser el signo de la destradicionalización que en Occidente permite reine el “Totalitarismo Blando” (concepto de A. Arendt) de los que imponen y rentan con gran plusvalía un modo de vida alienado y mortífero. Para ello habrá que derribar todo lo antiguo como perimido, pero así el hombre así quedará solo encerrado en el reino del individualismo de una sociedad anómica (“anemia” de normas).
La transmisión deriva de “tradens”. Tradición y sin transmisión no hay cultura y no hay hombre posible. Es aquello que Hegel mencionaba simbólicamente como sucediendo entre abuelos, padres e hijos en el “Discurso de Jena” mentando que era el pasaje de notas de vida entre generaciones, base esta de un vivir posible desde la familia, la escuela y toda la base de la cultura territorial. La adoración al “Santísimo Sacramento” de otrora es ya lejanía y hoy el “Santísimo Paco” es la pócima deseada en esa Iglesia tomada pero abandonada porque como dijo el célebre cura de Ars “dejad a una parroquia sin un cura y veras lo que sucede” (1786-1859 -Francia).
Las drogas están dentro de la “batalla cultural” que parece librarse en Occidente y parece cierto aquello que menciona Rod Dreher en “Vivir sin Mentiras” (2020): “…es posible que las familias no estén interesadas en la guerra cultural, pero la guerra cultural está interesada en ellas”. Ni Gramsci (neomarxista que pregonaba que el Occidente no caerá por la lucha de clases sino por la caída de los fundamentos de su cultura) lo hubiera visto tan fácil o como decía Marx que todo “lo sólido se desvanecerá en el aire”.
Sobre un telón de muerte unos y otros están en esa Iglesia abandonada para desaparecer algunos, morir otros. Inés eligió salvarse; con daños evidentes en su sistema cognitivo, psicológico y cerebral y está con nosotros luchando esperanzadamente por su verdadera Libertad y además develando los secretos familiares o sea llegando a la verdad de su “sí mismo”.
La droga reina en el “altar” de los sacrificios mientras miles se inmolan en una sociedad que tiene características que invitan al “Totalitarismo Blando” del drogarse. No hacen falta Tiranías solo el “Totalitarismo blando” que nos enseñara Orwell en “1984” (obra magna) en donde “dos más dos son cinco” porque el sentido común queda a un costado en aras de lo relativo que implica la deconstrucción de la realidad.
En su libro la “Decadencia de la Sabiduría” Gabriel Marcel (filósofo francés excelso en sus pensamientos en el siglo XX) nos enseñaba que la sabiduría era solo el sentido común. El “Totalitarismo Blando” desafía al sentido común y lo confunde con el relativismo de lo opinable incluso el morirse drogándose sería el acto sublime de la Libertad.
Incluso en el idioma gramsciano el sentido común es solo una construcción cultural y que habrá que “de-construir” (palabra hoy muy usada en ciertos circuitos intelectuales) para mostrar su antigüedad cultural. Nada remite a la esencia del vivir todo es una construcción cultural. Así drogarse es sinónimo de Libertad no entrada en la esclavitud cuando nosotros vemos a la adicción como una patología de la Libertad.

LA CULTURA DE LA CANCELACION
Triunfante hoy este modo de vivir se necesita de una cultura y una mercadotecnia con una reingeniería social de base que sean el sustento. Hoy se la llama la cultura “woke” (del despertar) en donde se cancela todo aquello que impida el triunfo de esta concepción. Mathieu Bock Cote -sociólogo canadiense -hoy se refiere a esto con su libro “la Revolución Racial”.
Todo el mundo debe hacer penitencia y agachar la cabeza ante el pensamiento decretado como políticamente correcto. La cultura de la cancelación (“cultura del woke”) es una rama pujante del llamado pensamiento político correcto que abarca todas las estructuras del pensamiento que basaron Occidente (desde las drogas, la eutanasia, la familia, la política de natalidad y sexual, el racismo de los blancos, etc.).
Se derriban estatuas, se proscriben libros y atacan los grandes monumentos clásicos de la literatura, se demonizan a personajes y las palabras “opresión”, “odio”, “racismo”, “discriminación” son parte del vocabulario que se repite hipnóticamente como verdades concluyentes en la lógica amigo-enemigo. Hay que reeducar por completo a la población, deconstruir sus prejuicios y los pueblos occidentales son una categoría contrarrevolucionaria para liquidar.
Rod Dreher-periodista y escritor norteamericano (estudioso de la cultura de la cancelación “woke”) en su libro “Vivir sin Mentiras” toma de Hannah Arendt la noción de “totalitarismo blando”. Al totalitarismo blando no solo le interesa el poder político sino el “alma” de las personas, su mente y el control de toda actividad humana, basado más en la manipulación psicológica que en la violencia abierta. Este totalitarismo blando necesita de una población adormecida y anestesiada. Una parte la hará la ignorancia y el fanatismo y otra parte la harán las drogas.

URUGUAY EL “PARAISO” TAN TEMIDO
Uruguay es el mayor consumidor de cocaína per cápita de America Latina y se ubica en el sexto lugar a nivel mundial en porcentaje de población consumidora. La liberación de la marihuana generó -como era de presumir- un aumento en Uruguay del consumo de todas las drogas.
La paradoja es que un presidente uruguayo lucho contra el tabaquismo ya que como médico oncólogo vivía la frecuencia más alta de esta enfermedad en adictos al tabaco. El nuevo presidente de su mismo signo político liberó la venta de marihuana en farmacias, los clubs cannábicos y en poco tiempo el comercio ilegal creció porque la vendía más barata y aumentó el consumo de todas las drogas. Cuando volvió a la presidencia el oncólogo que tan bien había prevenido el tabaquismo se encontró con un consumo voraz de todo tipo de drogas. Nada pudo hacer ante este poder global que había elegido a Uruguay como eje de entrada del consumo en America Latina.
Toda propuesta preventiva va a ser rechazada e incluso la evidencia de los daños sociales, familiares y personales que ocasiona el consumo. Negar la evidencia forma parte de la cultura de la cancelación. Ya hay muchos en el mundo que se resisten a este mundo de orfandad e intemperie y este -creo- es el germen de la reacción y de la esperanza.