Guerra en Europa: Día 1.425
La lucha entre Rusia y Ucrania ya superó la campaña soviética contra la Alemania nazi
Esta semana ha marcado otro hito sombrío en la guerra entre Rusia y Ucrania, que va por su cuarto año. El conflicto cumple el lunes 1.425 días, lo que significa que ha superado oficialmente la totalidad de la histórica campaña soviética contra Alemania, que duró 1.418 días, desde junio de 1941 hasta mayo de 1945.
Las fuerzas del Ejército Rojo finalmente expulsaron a las tropas alemanas del río Volga hasta Berlín, antes de tomar dicha capital. Pero en la guerra actual, el día 1.425 es solo uno más de una larga guerra de desgaste, irrestricta y larga, donde se cree que cada bando ha perdido literalmente cientos de miles de soldados.
Rusia tiene sin duda la ventaja y el impulso en el campo de batalla, pero ha sido un proceso lento y mortal. El Times de Londres informó el lunes pasado que, a pesar del prolongado combate, los avances rusos en la región de Donetsk ascienden a aproximadamente a 48 kilómetros de sus posiciones originales.
Aunque nosotros siempre sostuvimos que el objetivo no es el terreno, sino desde el día uno Rusia plantea “desmilitarizar y desnazificar”, lo cual implica destruir las fuerzas militares enemigas y degradar su poder de combate.
La narrativa occidental imputa a Rusia otro objetivo: conquista de territorios, que si bien es importante no es el objetivo final.
Las fuerzas armadas de Ucrania han sido apuntaladas en gran medida por miles de millones de dólares en armas, entrenamiento y fondos aportados por la OTAN y los partidarios occidentales de Zelensky.
LOS MUERTOS
Un estudio reciente de la BBC y Mediazona, ambos medios mayoritariamente anti-Putin, reveló que al menos 160.000 soldados rusos han muerto, pero la cifra real podría ser significativamente mayor. También podría ser menor, ya que las fuentes occidentales tienen incentivos para exagerar con fines propagandísticos (al igual que Rusia tendría incentivos para subestimar). Para quienes nos siguen hace 4 años, esto es parte de la llamada Niebla de la Guerra 2.0.
Al mismo tiempo, la mayoría de los informes internacionales y observadores de la guerra, indican que las bajas en Ucrania podrían ser mucho mayores. Toda una generación de jóvenes está siendo aniquilada.
Los esfuerzos de la administración Trump por lograr la paz han fracasado hasta ahora, pero al menos las líneas de comunicación siguen abiertas entre Washington y Moscú.
Desde otras perspectivas de analistas serios se comenta, con fundamento, que las conversaciones de paz auspiciadas por EEUU podrían ser una medida que permitiría “ganar tiempo para permitir al alicaído sistema militar de la OTAN reabastecerse y rearmarse”.
Desde hace tiempo y sin interrupciones, según informaron The Wall Street Journal y Reuters los Estados Unidos proporcionaría a Ucrania información de inteligencia sobre objetivos de infraestructuras energéticas de largo alcance dentro de Rusia, al tiempo que sopesa el envío de misiles a Kiev que podrían utilizarse en este tipo de ataques. En días pasados hemos sabido de la inteligencia que proporcionó Estados Unidos para atacar la residencia de Putin.
CAMPO DE BATALLA
Según nos recuerda en su informe semanal el coronel ( R ) Jorge F Duran: “Luego del aniquilamiento de las tropas ucranianas en Krasnoarmeisk (Prokrovsk) y Myrnograd (Dimitrow) Rusia cambió su Objetivo Operacional al aniquilamiento de las fuerzas ucranianas en Kramatorsk- Sloviansk concretando de esta manera la liberación de Dombas y cumpliendo una parte importante de la Directiva Estratégica de Putin del 24/02/22.”
Y según sus análisis: “El Esfuerzo Operacional Principal va a ser el Comando Operacional Sur que tendrá la tarea de aniquilar a las fuerzas ucranianas en Slaviansk-Kramatorsk con dos Esfuerzos Operacionales Secundarios materializados por el Comando Operacional Oeste y el comando Operacional Centro.
El Comando Operacional Sur, en el norte de Pokrovsk, posee dos ejes de avance, uno, luego de liberada Siversk, en dirección a Sloviansk y el otro hacia Konstantinivka con el objetivo Kramatorsk.”
También podemos mencionar que las autoridades ucranianas advirtieron que las tropas rusas están preparando nuevas ofensivas en el norte, incluidas áreas cercanas a la ciudad de Sumy, en un momento en que el conflicto todavía está sólo en el nivel legal de "operación militar especial" a los ojos del Kremlin, y no en un estado de guerra completo que podría requerir la movilización social. Que aun Rusia no ha hecho.
Como ya hemos mencionado, en Ucrania, la guerra ha creado el ejército más grande de Europa, como detalla un análisis reciente del Wall Street Journal: “Cuando la guerra con Rusia finalmente termine, Ucrania quedará con un ejército más grande y con más experiencia reciente que el de cualquiera de sus aliados europeos.”
Encontrar el dinero y el personal necesarios para mantener a 800.000 soldados y un gran equipo, mientras se desarrollan nuevas capacidades, será una de las tareas más difíciles del gobierno ucraniano inmediatamente después de la guerra.
Los líderes de la Unión Europea anunciaron recientemente que prestarían a Ucrania 90.000 millones de euros (unos 105.000 millones de dólares), para contrarrestar una inminente crisis de liquidez en Kiev y ayudar al ejército ucraniano a seguir luchando mientras el líder ruso Vladimir Putin y el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky compiten por la confianza del presidente Trump.
Mientras tanto, el grupo de los líderes occidentales, llamados “los dispuestos”, han reiterado constantemente su apoyo a Ucrania mientras acusa a Moscú de prolongar el conflicto, y sin embargo, pocos han reconocido que Rusia es genuina y legítima al decir que la constante expansión de la OTAN ha conducido a esto.
Trump ha insinuado en ocasiones que entiende las quejas de Moscú, pero aún así parece haber intensificado la situación tras bastidores, como al autorizar la asistencia de inteligencia estadounidense a los ataques con aviones no tripulados ucranianos en lo profundo del territorio ruso.
INGENIOS MILITARES
En la noche del 8 de enero, se produjo el segundo ataque con el misil hipersónico Oreshnik en suelo ucraniano desde el inicio de la guerra. El uso del misil balístico ruso se produce en medio de un estancamiento en las negociaciones de paz y recuerda a Washington la urgencia de acelerar sus programas hipersónicos. Fuentes oficiales rusas confirmaron el uso del misil Oreshnik en el oeste de Ucrania, en la zona de Lviv.
Es un misil balístico capaz de operar a velocidades superiores a 12.000 km/h y con un alcance de hasta 5.000 km, lo que lo sitúa en la categoría de misiles balísticos de alcance intermedio (IRBM). Equipado con múltiples vehículos de reentrada con objetivo independiente (MIRV), potencialmente capaces de incorporar subsistemas explosivos, el Oreshnik puede lanzarse desde un vehículo multieje de alta movilidad, como los lanzadores-transportadores rusos de tipo MAZ o los lanzadores-elevadores bielorrusos de tipo MZKT.
Un arma que destaca significativamente entre los numerosos misiles de crucero y drones de largo alcance empleados por Moscú contra Ucrania. No solo por su velocidad hipersónica (superior a Mach 5, o más de 6.125,22 km/h), sino también por la ambigüedad de su ojiva: capaz de transportar cargas nucleares, según fuentes rusas podría alcanzar una base aérea en Polonia en tan solo 11 minutos y la sede de la OTAN en Bruselas en 17 minutos.
Con este mensaje estratégico al mundo: Rusia no solo mantiene una gran cantidad de misiles, sino que lidera en tecnologías disruptivas, especialmente en la categoría de misiles hipersónicos y de largo alcance, consolidando su posición como potencia en este campo.
IRAN EN ESCENA
Mientras tanto como ya hemos mencionado anteriormente, la “Guerra mundial por partes” continua con escaladas en otros frentes. Irán vuelve al centro de la escena. De acuerdo con nuestro colega italiano Paolo Falconio: “Irán como un punto de interdicción estratégico global, no simplemente es un actor regional. La crisis interna del régimen -caracterizada por protestas generalizadas, la ruptura del pacto social, vacilaciones militares y el cierre de bazares- señala el posible colapso del sistema. Falconio, predice el surgimiento de un Bonaparte desde dentro del sistema iraní, en lugar del regreso del Sha.”
La dimensión global de la crisis se deriva del papel energético de Irán: el petróleo persa representa entre el 13% y el 14% de las importaciones de China, una cuota insustituible. El control del Estrecho de Ormuz (entre el 20% y el 25% del petróleo mundial) otorga a Teherán una palanca de interdicción sistémica que trasciende las fronteras regionales.
La hipótesis más audaz: un posible duopolio energético entre Estados Unidos y Rusia destinado a marginar a otros actores y abordar la dependencia energética de China. Esto plantea la pregunta crucial: ¿Aceptará China una asfixia lenta o responderá con una escalada (incluida la desdolarización)?
CONCLUSIONES
1) En la guerra europea, la guerra en Ucrania hoy muestra una paradoja central en la geopolítica actual de 2026: la paz ha dejado de percibirse como un valor absoluto para ser analizada como un instrumento de estrategia militar.
En el conflicto ucraniano, la paz ya no es el objetivo, sino el peligro. No para quienes pagan el precio, sino para las élites de ese llamado “Occidente opulento” atrapadas en una narrativa de victoria que se ha vuelto imposible de mantener.
A medida que la guerra se prolonga, cualquier paz realista parece una admisión de fracaso, un fracaso deliberadamente pospuesto, incluso a costa de prolongar el conflicto más allá de toda razón. (En nuestra próxima nota ampliaremos)
2) Las crisis regionales ya no existen, solo son nodos en un sistema complejo e interconectado.
Si el cambio de régimen iraní se buscara con el objetivo de estrangular a China (no solo de contenerla regionalmente), el riesgo de conflicto entre superpotencias se volvería real, transformando un levantamiento local en un potencial detonador global.
La “guerra mundial por partes”, tiene varios escenarios en desarrollo: Ucrania, Irán, Siria, Venezuela, Groenlandia. Como mencionamos la semana pasada en La Prensa: Se podría decir que los conflictos y las pugnas de la actualidad se explican en gran medida como desafíos a la hegemonía estadounidense proyectada de forma internacional, atravesada por intereses regionales.
