Una pareja que espera con amorosa paciencia durante años a un bebé que no llega. Una mujer generosa que puede hacer crecer en su vientre al hijo añorado. ¿Por qué no ponerse de acuerdo y ayudarse mutuamente?
La escena parece idílica, pero la romantización de la maternidad subrogada esconde un lado muy oscuro.
COMPRAR Y VENDER
Olivia Maurel, nacida por gestación subrogada, lo explica claramente en su libro ¿Adónde estás, mamá?.
La gestación subrogada es “un negocio bien organizado: ...es un proceso largo, una industria que implica a un número considerable de actores: donantes de gametos (ovocitos y esperma), madres de alquiler, agencias intermediarias, las llamadas clínicas de fertilidad, laboratorios médicos, abogados, psicólogos, infraestructuras de alojamiento tanto para los clientes como para las madres de alquiler, bancos para financiar a los mandantes y, al final, los funcionarios del registro civil del país de nacimiento. Hay tantos actores como lobbies que presionan para perpetuar la GS y hacen todo lo posible para que se legalice en todos los países del mundo. La mayoría de estos actores no pertenecen al ámbito médico, sino a la esfera comercial, que ofrece un producto y unos servicios asociados: la entrega de un niño en buenas condiciones y su filiación con los clientes”.
Y continúa: “En California, un niño cuesta entre 110.000 y 250.000 dólares. La agencia que organiza el encuentro entre la madre de alquiler y los futuros padres se lleva entre 20.000 y 50.000 dólares. La clínica cobra entre 40.000 y 80.000 dólares en concepto de gastos médicos. Los abogados encargados de redactar el contrato entre las diferentes partes ganan entre 10.000 y 30.000 dólares. Y la madre de alquiler recibe entre 30.000 y 50.000 dólares de media”.
TRATA REPRODUCTIVA
Hace unos días se realizó una jornada en el Instituto Gioja de la Facultad de Derecho y Cs. Soc. de la UBA sobre gestación subrogada. La Directora Operativa del Comité Ejecutivo para la Lucha contra la Trata y Explotación de Personas y la Protección y Asistencia de las Víctimas, Prof. Verónica Toller, centró su ponencia en el vínculo entre la «trata de personas y maternidad subrogada».
Destacó el gran trabajo que están realizando los fiscales a través de la Procuraduría Nacional de Lucha contra la Trata (PROTEX) y explicó que en nuestro país se descubrió un ”sofisticado esquema de negocios delictivos, de explotación de mujeres argentinas en situación de vulnerabilidad socioeconómica, con el propósito de que gesten para personas de nacionalidad extranjera sin ningún vínculo con la gestante ni con el país, a fin de dar nacimiento a niños que, en los hechos, serán comercializados como si fueran mercancías, al punto de ser trasladados a los pocos días de nacer hacia el extranjero, generando en los actores involucrados en el negocio importantes ganancias económicas”.
En los casos investigados de subrogación de vientres aparecieron los siguientes elementos de la trata: agencias de reclutamiento, explotación de víctimas, situación de vulnerabilidad de las mujeres, búsqueda de clientes, asociaciones, redes, intermediarios, operaciones en negro, negocio nacional y transnacional, explotación, mercantilización de la persona, hostigamiento y abuso.
Las mujeres son abandonadas después del parto sin seguimiento médico, no perciben el pago en caso de pérdida fetal o complicaciones con el bebé. En muchos casos no se les entregó prepaga de salud, ni se cubrieron tratamientos posteriores por traumas o complicaciones.
Los valores de estas operaciones oscilaban entre 55.000 y 90.000 dólares o euros, de ahí la conveniencia de hacerlo en Argentina. En cuanto a la mamá gestante, las cifras oscilan entre 10.000 y 20.000 dólares o nada, dependiendo del caso”.
Mencionó que hay más de ochenta casos judicializados, entre ellos once en la Ciudad de Buenos Aires y nueve en Córdoba, más de treinta profesionales en la mira, más de doscientos casos factibles para abrir, y ciento cuarenta y siete legajos iniciales en la Ciudad de Buenos Aires, de los cuales cuarenta y nueve coinciden con la operatoria.
CUANDO EL DESEO ES LEY
Los seres humanos, a cualquier edad, son fines en sí mismos. Nunca pueden ser utilizados como medio para la satisfacción de los deseos de otro. Es lo mínimo que se puede pedir en atención a su dignidad.
Lo repetiremos una y otra vez: aunque la esterilidad sea muy dolorosa, no existe tal derecho al hijo. Un niño necesita padres para crecer mejor; por eso, la institución de la adopción puede proveerlo de aquello que le falta, no a la inversa. Es legítimo el deseo y triste no poder cumplirlo, pero los adultos pueden ser muy fecundos aun sin descendencia biológica.
Si esto les resultó muy oscuro, podrán decir que también hay otras formas solidarias y no comerciales. Sin embargo, afirmamos que la gestación altruista no existe, porque aun en el caso de que una mujer preste su vientre para gestar un niño sin contraprestación, nada tiene de altruista planificar, organizar y disponer de una persona en su momento más vulnerable, para que sea despojada de la única madre que conoció durante nueve meses y que le dio a luz.
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