El impacto de la IA en la educación

En el Primer Congreso del Pacto Educativo Global se debatió sobre la tecnología y la transformación del rol docente. El filósofo y educador Santiago Bellomo disertó sobre el avance digital en las escuelas, los dilemas pedagógicos, las advertencias globales y la urgencia de rescatar el rol humano.

"La IA es un aliado fenomenal de la educación y un enemigo potentísimo, son las dos cosas al mismo tiempo", advirtió el filósofo Santiago Bellomo durante su disertación “Paradojas de la Inteligencia Artificial (IA) en educación” en el marco de la realización del Primer Congreso Argentino del Pacto Educativo Global (PEG) en la Universidad Católica Argentina (UCA).

Desarrollada en el Campus Papa Francisco de la Universidad de Puerto Madero, Bellomo marcó el pulso de una discusión urgente que atraviesa a las instituciones educativas de todo el mundo.

Así, la premisa instalada expone una paradoja debido a que, mientras la medicina y otros sectores se transforman vertiginosamente, muchas aulas parecen operar bajo los mismos esquemas de hace dos siglos, en un escenario donde los resultados del reporte PISA generan alarma. “A nivel mundial lo que se suele indicar es que hay un declive de los resultados educativos. Según los críticos, esto tiene que ver, entre otras cosas, con que a la educación le cuesta cambiar y sigue usando métodos para otras épocas y los chicos aprenden cada vez menos. Siempre las críticas son que la tecnología esto, que las familias lo otro, pero cuesta que los educadores hagan un ‘mea culpa’”, señaló el especialista en educación.

En esa línea, según explicó Bellomo, la tecnología ofrece recursos inéditos que permiten personalizar tiempos y estilos de estudio, un ideal pedagógico que ya anticipaba Isaac Asimov hacia fines de los años ochenta, pero también conlleva riesgos significativos si se adopta de manera acrítica.

Entre las problemáticas observadas, el expositor señaló el bypass cognitivo, la ilusión de fluidez y la dependencia emocional o intelectual que puede generar en los alumnos, al tiempo que advirtió que la inteligencia artificial "es una muleta que atrofia si abusamos de ella, cuando debería utilizarse como una garrocha para llegar más lejos".

 

TENSIÓN PEDAGOGICA

Durante el encuentro, la tensión pedagógica tomó forma concreta a través de una dramatización con un agente virtual llamado “John”, ambientado en un futuro donde los docentes tradicionales habían desaparecido hacia 2035 para dar paso a tutores algorítmicos individuales. La situación causó risas y cierta sorpresa, en el auditorio lleno de estudiantes, docentes, directivos y referentes de la comunidad debido a las respuestas de la IA y al planteo educativo sin maestros.

En palabras de “John”, ese modelo prometía "atención personalizada constante frente a los noventa segundos por hora que un maestro tradicional puede dedicar a cada uno". No obstante, desde el auditorio a través de una pregunta, se planteó la resistencia esencial del vínculo pedagógico, enfatizando que la labor docente involucra conocer el corazón y las emociones de los estudiantes, algo que ninguna maquinaria algorítmica puede replicar genuinamente.

En otro punto de su disertación, el filósofo se refirió al trasfondo histórico y crítico del fenómeno que ha sumado rigurosidad a través de diversos estudios sobre la IA.

Autores como Justin Reich, director del Laboratorio de Sistemas de Enseñanza del MIT, recuerdan que las promesas mesiánicas de disrupciones totales, como ocurrió años atrás con el “auge de los MOOCs”, suelen desestimar la naturaleza incremental de los cambios educativos. Asimismo, posturas críticas como las de Wayne Holmes, analista del University College London (UCL), han fundamentado medidas restrictivas y debates de prohibición en distritos de Nueva York y países como Noruega, alertando sobre la homogeneización del pensamiento y los errores conceptuales que las herramientas generativas arrastran.

 

RENDIMIENTO CUESTIONABLE

Bellomo señaló que, en investigaciones empíricas a gran escala, como la realizada en China sobre una muestra de 26.000 estudiantes, “evaluaron a estudiantes que tuvieron que rendir un examen anual obligatorio. Los prepararon con las tareas típicas del hogar. Las autoridades educativas notaron que mejoraban mucho las producciones de las tareas hechas en el hogar, eran de mejor calidad y las resolvían en menos tiempo. Sin embargo, después cuando daban el examen presencial, les cayó como unos 40 puntos la producción” sin ayuda tecnológica.

Finalmente, para el filósofo, quien compartió experiencias de capacitación con más de 4.000 docentes en torno a adaptaciones del test de Turing y referencias a su obra Educación Aumentada, el desafío radica en abandonar la antropomorfización de sistemas que no poseen conciencia y en jerarquizar la ejemplaridad ética y disciplinar del profesorado frente a la mera automatización.

 

EL CARDENAL POLI PIDIÓ UN PACTO EDUCATIVO

Reclamó construir alianzas entre la gestión pública y la privada.

“Queremos que los chicos aprendan, que tengan una escuela, un secundario que les permita acceder a los estudios superiores que les permitan la ascensión social a través del estudio. Hoy en la Argentina eso está reservado para unos pocos”, sentenció el cardenal Mario Poli durante su exposición en el marco de la realización del Primer Congreso Argentino del Pacto Educativo Global (PEG) en la Universidad Católica Argentina (UCA).

Según el cardenal, la iniciativa de la Comisión de Educación de la CEA, Consudec y FAE buscó "trazar puentes con la educación estatal", sistema que abarca más del 80% de la matrícula nacional según la Ley de 2006.  

Poli expuso el crítico diagnóstico del Barómetro Educativo de Argentinos por la Educación: de cada 100 chicos que ingresaron a primer grado en 2013, solo 63 llegaron al último año secundario en 2024. Al medir aprendizajes en Lengua y Matemática con el IRE, apenas 10 egresan en tiempo y forma en el país, mientras 22 de 24 distritos empeoraron sus índices.  

"La educación no mide su valor solo en la función de eficiencia", sostuvo el experto para rechazar la mirada mercantilista. Además, transmitió el reclamo docente ante la sobrecarga de tareas asistenciales, como comedores y merenderos, que desplazan la pedagogía central.

Según explica Poli, la salida exige una alianza federal donde la escuela recupere su didáctica. Aunque admitió que el intento de convertir estas mesas en ley quedó postergado en el Congreso, el cardenal concluyó "La invitación es a construir puentes y no muros con la educación pública, porque se necesita pensar la Argentina".