SIETE DIAS DE POLITICA
El gobierno amplía su ofensiva contra el sistema corporativo
El triunfo electoral animó a Milei a confrontar con los poderes “de facto”, sindicatos, empresarios, medios. Facilita su tarea la virtual parálisis del peronismo. La embestida contra Rocca
El fortalecimiento político logrado en octubre es el combustible con el que Javier Milei alimenta un plan de confrontación directa con los poderes corporativos que desde el advenimiento del peronismo hace ocho décadas tienen un peso decisivo en el rumbo del país.
El presidente ya enfrentó a sindicatos y a medios y ahora carga contra los industriales nativos, “expertos en mercados regulados” y en “capitalismo de amigos”. Lo hace porque el brazo político que los sostiene está paralizado por un proceso de búsqueda de nuevo líder tras los repetidos fracasos en las urnas (ver “Peronismo ausente”).
Eligió el momento con sentido de la oportunidad y está logrando dividir a sus adversarios. Desde la CGT, de la que, por ejemplo, el secretario de la UTA, Roberto Fernández, acaba de asegurar que no lo representa, hasta la Iglesia, en cuyo seno el abierto rechazo del heredero del papa Bergoglio, Jorge García Cuerva, a Javier Milei no es acompañado por otros obispos que guardan elocuente silencio.
Otro claro ejemplo de la estrategia de conflicto permanente fue la arremetida personal contra el empresario italoargentino Paolo Rocca. El origen del entredicho fue el desplazamiento del Grupo Techint de la provisión de caños para un gasoducto, porque el precio que ofreció era notablemente superior al de la empresa india que se quedó con el negocio.
Se trató de una transacción entre privados, pero Milei intervino para fustigar al empresario con una escalada de posteos de estilo agraviante por la red X. Sacó la cuestión del plano de los negocios para llevarlo al de la política.
Primero acusó al grupo de “llenarle el sobre” a economistas, políticos y periodistas para que defiendan el cierre de la economía y, después, de apostar a la caída de su gobierno tras una derrota electoral en octubre que finalmente pudo evitar.
Era una cuenta pendiente de larga data. A fines de 2022 Techint había organizado un encuentro con pymes para Sergio Massa. En esa oportunidad Rocca le agradeció al tigrense “el extraordinario esfuerzo” que estaba haciendo para encarrilar un proceso inflacionario ya fuera de control. También pidió a los presentes un aplauso para quien poco después sería confirmado como candidato del PJ que compitió con Milei.
Por esa época el Grupo Techint había formado parte de la UTE que construyó el gasoducto Néstor Kirchner (hoy Perito Moreno). Consiguió colocar en esa obra 48 mil caños. La adjudicación se produjo durante la gestión de Alberto Fernández.
En suma, ante el afianzamiento de su gobierno por “default” de la dirigencia partidaria tradicional, el presidente intenta un cambio de régimen. Se propone nada menos que la supresión del corporativo que ha funcionado superpuesto al que prescribe la Constitución demoliberal de 1853. Esa contradicción produjo cortocircuitos institucionales y un nivel de corrupción del que hay casos emblemáticos como el de la obra pública por el que cumple prisión domiciliaria Cristina Kirchner.
Es una tarea que parece inimaginable para un solo hombre, pero para medir la magnitud que está adquiriendo con el correr de los meses el triunfo electoral de Milei resultan indicativos los adversarios que elige. No se recuerda un jefe de Estado que haya apuntado sus cañones tan directamente sobre el representante por antonomasia del “establishment” criollo.
Resultó también llamativa en ese sentido la observación hecha el jueves pasado por el premio Nobel de Economía francés, Philippe Aghion, en una conferencia sobre América latina. Destacó entonces la importancia de una baja regulación, una buena competencia y una macroeconomía estable. “Eso es lo que Milei está haciendo”, explicó, para agregar que el presidente había llegado en un momento de “corrupción excesiva que desalentaba el emprendimiento".
Más allá sin embargo del éxito electoral y el empeño en la lucha anticorporativa, el factor decisivo de la actual bonanza política del oficialismo reside en una macroeconomía en la que la mayoría de los datos le dan positivo.
Enero finalizó con suba de bonos, aumento de las reservas, inflación con tendencia a la baja y el riesgo país perforando los 500 puntos. Se pasó de la volatilidad del segundo trimestre del año pasado a un primer mes de 2026 con las variables bajo control. Una coyuntura en la que el Banco Central compra reservas y el mercado, bonos.
En el primer mes del año hubo una compra el Central de más de mil cien millones de dólares y los indicadores financieros dieron todos positivos. Fuentes oficiales dejaron trascender que ven a la vuelta de la esquina el retorno a los mercados voluntarios de crédito. Cuando el riesgo país se aproxime a los 400 puntos las tasas serían pagables y el “rollover” de los fuertes vencimientos de 2026, prácticamente un hecho.
